La Tercera

Qué es y por qué es importante la “línea directa” entre Corea del Norte y Corea del Sur, que Kim Jong-un ordenó restablecer

Apenas en agosto de 1972 ambos países, conscientes de la necesidad de alguna forma de enlace, establecieron esta "línea directa" (hotline), administrada por la Cruz Roja.

Las comunicaciones entre ambos países fueron cortadas con el estallido de la guerra en la península coreana en 1950 y pese a su finalización tres años después, el Sur y el Norte siguen técnicamente en conflicto.

Apenas en agosto de 1972 ambos países, conscientes de la necesidad de alguna forma de enlace, establecieron esta “línea directa” (hotline) administrada por la Cruz Roja.

No fue un hecho menor: se trató del primer acuerdo formal entre Pyongyang y Seúl desde la división de Corea en 1945.

Y el lugar no fue escogido al azar.

Panmunjom, una aldea en la frontera y a poco más de 50 kilómetros al norte de Seúl, fue el escenario de la firma del armisticio en 1953.

Allí se reunían representantes de Naciones Unidas con funcionarios norcoreanos y chinos para intentar alcanzar una tregua.

Panmunjom, una aldea en la frontera y a poco más de 50 kilómetros al norte de Seúl, fue el escenario de la firma del armisticio en 1953.

Se encuentra en la Zona Desmilitarizada (DMZ, por su sigla en inglés), una franja que separa a ambos países de 250 kilómetros de largo y cuatro de ancho que, pese a su nombre, es una de las zonas más impenetrables del mundo.

Instalada hace casi medio siglo, la hotline consistía de un teléfono y una línea de fax.

Hoy día, de acuerdo a las imágenes divulgadas, consta de una pantalla, dos teléfonos (uno rojo y otro verde), botones de los mismos colores, y dos relojes: uno que indica la hora en Corea del Sur y otro la de Corea del Norte, 30′ por detrás que su vecino.

Y es un elemento vital para el diálogo entre ambos países.

Durante los últimos dos años, el teléfono norcoreano sonaba, pero no lo atendían.

Su reactivación ahora fue ordenada por el líder norcoreano, Kim Jong-un luego de que en su tradicional mensaje televisivo por Año Nuevo, tendiera una inusitada rama de olivo a su vecino del sur y el gobierno surcoreano lo instara a reanudar la línea directa.

El Sur respondió ofreciendo conversaciones de alto nivel el 9 de enero.

Ambos países mantienen la esperanza de que el Norte envíe atletas a los Juegos Olímpicos de Invierno que el Sur organiza en Pyeongchang a partir del 9 de febrero.

La reapertura del canal de comunicación es “muy significativa”, aseguró el gobierno surcoreano, “crea un entorno donde la comunicación será posible en todo momento”.

Comunicación intermitente

A lo largo del conflicto coreano, que si se considera su inicio tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, lleva ya más de 72 años, el diálogo se ha caracterizado por ser intermitente.

Cuatro años después de la introducción de la “línea directa”, el Norte la cortó cuando dos de sus soldados mataron a dos soldados estadounidenses en una disputa conocida como el “incidente del hacha”.

Kim Jong-un sorprendió con un inesperado tono conciliador hacia Corea del Sur en su discurso de Año Nuevo.

Un álamo bloqueaba la vista de los observadores de la ONU. Pero los norcoreanos decían que el álamo había sido plantado por Kim Il-Sung, primer líder supremo norcoreano. Suficiente como para casi ir a la guerra.

La vía apenas fue reabierta en 1980.

En 2010, el Sur impuso sanciones comerciales al Norte tras el hundimiento de una embarcación y Pyongyang respondió interrumpiendo los enlaces.

Se restauraron un año después, pero en 2013 fueron cortadas nuevamente luego de una prueba nuclear norcoreana.

En ese momento se informó que lo normal era que ambos se comunicaran dos veces al día.

Aunque no existe un botón físicamente, todo presidente de Estados Unidos tiene los códigos para activar un ataque nuclear.

Tres años más tarde, una disputa por el complejo industrial de Kaesong, uno de los escasos proyectos de cooperación entre los históricos enemigos, llevó a su congelación.

Resulta imposible predecir por cuánto tiempo estará abierta la comunicación esta vez. Pero la realidad es que se trata de la única forma de diálogo directo entre ambos países.

Y en el medio de la tensión (y aparente distensión) se encuentra Estados Unidos.

En su discurso, Kim señaló: “Todo EE.UU. está al alcance de nuestras armas nucleares y tengo un botón nuclear en mi escritorio. Es una realidad, no una amenaza”.

¿Cómo respondió Donald Trump? “Yo también tengo un botón nuclear”, tuiteó el presidente de Estados Unidos, “pero es mucho más grande y más poderoso que el suyo”.