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Cultura
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Actualizado el 18/06/2017
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Ingenioso Preámbulo

Autor: Claudia Ramírez Hein

Concebida para introducir a niños y adolescentes en este arte, Enredos en la ópera es la producción del Teatro Regional del Maule que funciona como montaje familiar y permite conocer aspectos musicales y dramáticos que rodean a esta expresión por medio de un chispeante juego lúdico.

Ingenioso Preámbulo
Enredos en la ópera se presentó este fin de semana en el Teatro Regional del Maule.

Pocas, por no decir ninguna, son las instancias que existen en Chile que permitan introducir la ópera a nuevos públicos. Menos de manera ingeniosa. Porque si bien en otras áreas artísticas hay algunos intentos -el propio teatro se va a incorporar dentro del programa escolar-, la lírica es de las que menos asidero y propagación tiene en la educación. Un vacío que ahora vio una esperanza en una inteligente y amena iniciativa que llevó a cabo el Teatro Regional del Maule.
Con la idea original de Grete Bussenius, aporte, entre otros, del Fondart y una senda producción que incluyó audiciones a las que llegaron cantantes de diversas partes de Chile, la propuesta se materializó en Enredos en la Opera, el que ya itineró durante mayo por diversas localidades de la VII región para tener su última función este fin de semana, a público general, en la sala talquina.
Concebida para introducir a niños y adolescentes en este arte y aportar en la formación de audiencias, Enredos en la Opera funciona perfectamente como montaje familiar y permite conocer aspectos musicales y dramáticos que rodean a esta expresión artística por medio de un chispeante juego lúdico.
Con un texto que sitúa el teatro dentro del teatro, que permite también conocer los detalles existentes tras bambalinas, una simpática maestra de ceremonias (Valentina Soto) y Ramón (Alvaro Rojas), un trabajador de esta sala ficticia -un personaje carismático, muy cercano al público y al que habría que darle más preponderancia en el futuro-, son los pilares para que comiencen, entremedio de coloquiales diálogos y explicaciones históricas no áridas a desfilar distintos caracteres líricos con sus respectivas arias o dúos: Lucy (El Teléfono, de Menotti), Julieta (Romeo y Julieta, de Gounod), Olympia (Los cuentos de Hofmann, de Offenbach), Zerlina y Don Giovanni (Don Giovanni, de Mozart), Don Pasquale y Doctor Malatesta (Don Pasquale, de Donizetti) y Adele (El Murciélago, J. Strauss Jr.). Un juego al que sus intérpretes -Pamela Flores, Virginia Barrios, Constanza Monsalve, Arturo Espinoza y Cristián Moya- y los cinco músicos que los acompañan sobre el escenario se sumen con un entusiasmo que contagia y que el público siente.

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Enredos en la ópera es una apuesta educativa que mezcla arias conocidas de diferentes obras clásicas.

A este entorno suman una puesta sencilla, pero que da cuenta de los entretelones y simula bien los elementos básicos que se manejan en un escenario para el buen funcionamiento de un montaje, mientras el vestuario identifica cada rol, poniendo ambos la guinda de la torta a una propuesta llena de inventiva.
No significa que no sea perfectible, pues sobre la misma base se puede agregar o quitar; por ejemplo, añadir un papel para tenor o mezzo (que aquí no hay y a la hora de explicar las diferencias vocales se hace necesario), desarrollar más el personaje de Ramón, incluir otras arias más populares, etc. Porque la gran idea ya está. Pues Enredos en la Opera viene a suplir con inteligencia esa carencia introductoria a la ópera que ojalá sea emulada por otras instituciones nacionales o, sencillamente, repuesta en otros escenarios.

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