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Actualizado el 16/03/2014
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Investigador holandés experto en Rusia: “Putin no busca desafiar a Occidente, sino restaurar el imperio ruso”

Autor: Fernando Fuentes

El reciente texto de Marcel van Herpen, Putin's Wars, es definido como el libro que predijo la actual situación en Ucrania.

Investigador holandés experto en Rusia: “Putin no busca desafiar a Occidente, sino restaurar el imperio ruso”

“El libro que predijo la agresión rusa contra Ucrania”. Así es mencionado en la prensa europea Putin’s Wars (Las Guerras de Putin), el nuevo libro del investigador holandés Marcel H. van Herpen, director de la Fundación Cicero, un think tank con base en Maastricht y París dedicado a temas de integración europea. Lanzado en febrero, el texto profundiza en lo que este sociólogo denomina el “ascenso del nuevo imperialismo de Rusia”. En esta entrevista con La Tercera, el también autor de El Putinismo (2013) analiza las insospechadas consecuencias del enfrentamiento actual entre Moscú y Kiev, que todo el mundo ve con preocupación.

La prensa europea dice que su nuevo libro predijo una agresión rusa a Ucrania. ¿Qué elementos le permitieron anticipar esta situación?

Hay varias declaraciones hechas por Putin, la más conocida de éstas fue su comentario a George W. Bush en 2008 de que Ucrania “no es un país real”. También se puede mencionar su apoyo personal a los “Lobos de la Noche”, motociclistas rusos nacionalistas que hicieron giras provocativas a Crimea con banderas rusas o las visitas a Ucrania del Patriarca Kirill, que fueron coordinadas con el Kremlin y fueron dirigidas contra el Patriarca Filaret, jefe de la Iglesia ortodoxa ucraniana. Aleksandr Dugin, el padre ideológico del proyecto de Unión Eurasiática de Putin, ha dicho que la batalla para Rusia es “la batalla por Kiev”. Sergei Karaganov, jefe del Presidium del Consejo de Asuntos Exteriores, escribió ya en 2009 un artículo titulado “Nadie necesita monstruos. Desoberanización de Ucrania”, en el que Ucrania era representado como un Estado fallido, esperando por el “país hermano” de Rusia para restaurar el orden.

¿Cree que las acciones de Putin en Crimea finalmente terminarán en un enfrentamiento militar entre Rusia y Ucrania? ¿El conflicto podría escalar más allá?

Tanto Rusia como Ucrania quieren evitar una confrontación militar. Rusia prefiere que Ucrania retorne a su órbita sin medios militares a través del chantaje y la presión. Sin embargo, si esto no funciona, Rusia está preparada para invadir el país. Esto podría, de hecho, llevar a una guerra en Europa que tendría consecuencias devastadoras y desconocidas. Como cada revisionista, Putin está jugando con fuego.

¿Cuál es la verdadera intención de Rusia? ¿Putin quiere desafiar a Occidente? ¿El jefe del Kremlin se ha convertido en el nuevo enemigo de Occidente?

El objetivo de Putin no es desafiar a Occidente o de convertirse en el nuevo enemigo de Occidente. Estas son sólo las consecuencias de su principal objetivo: restaurar el imperio ruso. En este sentido, él se considera como un digno sucesor de los zares rusos que restauraron la grandeza de Rusia después de una “Smutnoe Vremya”, los Tiempos Turbulentos en el comienzo del siglo XVII. También el zar Alejandro II, quien restauró el imperio después de que Rusia perdió la Guerra de Crimea en el siglo XIX, podría ser un modelo. En mi libro Putinismo (2013) explico que el putinismo -la ideología de Putin- es una combinación de diferentes ideologías de derecha radical y populista, incluyendo el fascismo italiano, el bonapartismo francés y el moderno y populista berlusconismo. Aunque el putinismo trata de presentar -como Napoleón III- una fachada democrática, la esencia de esta ideología es el imperialismo y el militarismo.

Algunos analistas dicen que, en muchos sentidos, Putin es parte de un retroceso a una Guerra Fría no redimida. ¿Cuál es su opinión?

Este no es el comienzo de una nueva “guerra fría”, sino -peor- el comienzo de una guerra “tibia”. En cierto sentido, la Guerra Fría fue, después de la crisis de Cuba, más segura, ya que a cada poder se le asignó su “bloque”. La lucha tuvo lugar en el Tercer Mundo, pero no en Europa. Esta crisis es nueva, porque es un revisionismo de las fronteras en Europa. El conflicto se parece, por eso, a la década de 1930, cuando Hitler invadió primero los sudestes, entonces Checoslovaquia, y finalmente Polonia.

En su libro, usted postula el ascenso de un nuevo imperialismo ruso. ¿Cómo se explica este fenómeno liderado por Putin? ¿La segunda guerra de Chechenia y la guerra con Georgia de 2008 son ejemplos de este “nuevo imperialismo” que usted define?

Las guerras en Chechenia y Georgia tenían diferentes funciones. La guerra en Chechenia fue una estrategia deliberada para establecer el poder de Putin, quien, nombrado primer ministro por el entonces Presidente Boris Yeltsin en agosto de 1999, era una figura completamente desconocida. La guerra estaba destinada a darle la imagen de un líder duro y fuerte. Y eso funcionó. La guerra en Georgia fue diferente: era -como muestro en mi libro Las Guerras de Putin- una guerra que fue planeada meticulosamente dentro de los muros del Kremlin. El objetivo era un cambio de régimen en Tbilisi para eliminar al Presidente pro-occidental Mijail Saakashvili.

El “reconocimiento” de la “independencia” de Osetia del Sur y Abjasia tenía la intención de desmembrar Georgia. Una Crimea “independiente”, reconocida por Moscú, también es un escenario posible en el presente caso. Las provincias secesionistas georgianas podrían ser un modelo para la guerra de Crimea. De hecho, la débil reacción de Occidente a la invasión rusa de Georgia ha dado lugar a esta nueva agresión.

Además de la región de Crimea, ¿qué otros territorios de la antigua Unión Soviética podrían ser objetivos de Putin?

La situación es potencialmente muy peligrosa. Si Occidente no reacciona con suficiente firmeza esto dará lugar a nuevas agresiones y desestabilizaciones en Europa del Este. Los países en los cuales la seguridad se ve inmediatamente amenazada incluyen Moldavia, Bielorrusia e incluso las repúblicas del Báltico, aunque estas últimas están cubiertas por el Artículo V de la OTAN. También Georgia, que todavía tiene aspiraciones occidentales, podría caer víctima.

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