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Actualizado el 08/10/2017
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Jorge Becerra, el ejecutivo a quien escucha Macri

Autor: Rodrigo Martínez

El senior partner de Boston Consulting Group es argentino, pero vive en Chile desde 2009. Con el mandatario transandino mantiene una cercana relación profesional, de hecho, se ha convertido en el asesor para atacar una de las debilidades de la economía argentina: la escasa competitividad de sus empresas públicas. Ahí Becerra aporta con su trayectoria. Los resultados ya comienzan a verse.

Jorge Becerra, el ejecutivo a quien escucha Macri

Las impresionantes imágenes en blanco y negro de la Patagonia chilena y argentina se multiplican en las oficinas de Boston Consulting Group, en el octavo piso de uno de los edificios de Parque Titanium. Son reflejo de la pasión del senior partner y managing director de la consultora, Jorge Becerra, quien vive en Chile y se ha convertido en uno de los asesores clave del Presidente argentino, Mauricio Macri.

El amor por la Patagonia no es casual: Becerra nació en Comodoro Rivadavia y se educó en el Colegio Nacional de Buenos Aires, en la capital argentina, una institución de la elite política, fundado a fines de 1700 y cuna de varios presidentes y altos dirigentes, incluso del gobierno de Macri.

Luego estudió Ingeniería en la Universidad de Buenos Aires. En 1986 se fue a hacer un MBA al IESE Business School en Barcelona, con un intercambio en Kellogg School of Management de la Northwestern University. Se integró a BCG en Londres en 1988 y desde entonces está en la consultora.

En 1995 regresó a Argentina y, entre otras responsabilidades, le correspondió abrir las oficinas de la firma en Buenos Aires, Brasil, Santiago (2001-2002), Miami, Colombia y, el año pasado, Lima. “Desde 2009 ya tengo RUT y estoy viviendo permanentemente aquí, y en este tiempo me he enfocado en completar las oficinas de BCG en la región andina”, dice.

Hace más de un año, Macri invitó a Becerra a ser uno de los dos directores independientes en el Consejo de Supervisión Estratégica de las Compañías Públicas, una instancia en la que participan los ministros de Hacienda, Transportes e Infraestructura, Energía, Defensa, Modernización y los dos secretarios de Estado coordinadores del gabinete. El rol de la entidad no es menor, busca mejorar la gestión y governance de esas empresas como parte del camino para que Argentina pueda ingresar a la Ocde, la organización que incluye a muchos de los países más avanzados del mundo, pero también a naciones emergentes latinoamericanas, como Chile y México.

Becerra asesora desde el Consejo de Supervisión Estratégica de las Compañías Públicas, pero también a través de “otros mecanismos donde me han pedido apoyo”.

“Como parte de estas instancias he tenido varias reuniones cercanas con él (Mauricio Macri) en el ámbito profesional”, dice Becerra, quien está casado y tiene tres hijas que nacieron en España. Sobre la asesoría, indica que “me siento con responsabilidad de la oportunidad de poder contribuir desde mi experiencia personal en esa dimensión. Una enorme responsabilidad y un entusiasmo de que ojalá esto pueda contribuir a que se mejore la gestión y Argentina continúe su proceso de transformación”.

La última vez que Becerra vio a Macri fue hace un par de semanas, durante un workshop que se realizó en la Quinta Presidencial de Olivos y que coincidió con el cumpleaños del ejecutivo de BCG. Las reuniones con el presidente son frecuentes, pero no responden a un calendario fijo. A veces puede pasar más de un mes sin verlo. Becerra conoció a Macri hace unos años, en algunos eventos del capítulo argentino de la Young Presidents Organization (YPO), una plataforma global que reúne a directores ejecutivos.

¿Cómo es Macri? “Es ingeniero, y como tal tiene la propensión a mirar mucho los números, los compromisos, tiene una memoria prodigiosa respecto de cosas que él recuerda de reuniones anteriores y te pide update. Tiene una gran capacidad de escuchar y por eso muchas veces parece como muy silencioso, y es que está escuchando y procesando, y también tiene esta visión que es parte de la cultura o el ethos de su gobierno de buscar los acuerdos necesarios entre todas las partes para poder avanzar. Y es poco paciente a la lentitud de los avances. Es muy demandante en la velocidad y en los alcances de lo que se quiere hacer”.

* Mejores números

Luego de la era que inauguró el desaparecido ex Presidente Néstor Kirchner y continuó su esposa y actual candidata a senadora Cristina Fernández, Macri -un ex empresario que fue alcalde de Buenos Aires y presidente del popular club de fútbol Boca Juniors- asumió en diciembre de 2015.

Becerra recuerda que los primeros meses del gobierno, cuando se logró el acuerdo con los “fondos buitres” o acreedores impagos desde hacía casi 15 años y devaluó su moneda un 26% sin una estampida inflacionaria, fueron para muchos mejor de lo que se esperaba. Pero el momento más complejo de la actual administración vino después. “El famoso segundo semestre del año pasado fue duro, porque había una expectativa de que después de esos acuerdos la recuperación iba a comenzar a darse y no se dio”, afirma. Argentina también vivió un alza en la canasta básica y la inflación se disparó 36% en 2016, debido al impacto de fuertes aumentos tarifarios en los servicios públicos, mientras que el PIB se contrajo 2,3% el año pasado.

Pero a fines de 2016 el gobierno ya manejaba cifras que empezaban a mostrar un cambio de tendencia en materia económica. “De hecho, el último mes del año pasado fue cuando se empiezan a dar el crecimiento y el punto de inflexión, pero los argentinos somos súper descreídos de todo. Como dicen: el que se quemó con leche ve una vaca y llora, y esto es así. Entonces había cifras de marzo, abril y mayo, pero somos tan descreídos que la gente no creía”, afirma Becerra.

A partir de junio y julio los números han comenzado a consolidarse desde el punto de vista de recuperación del crecimiento, consumo, empleo, menor inflación -que de todos modos se espera llegue en torno a 25% en 2017-, lo que ha generado una situación de mejor ánimo o expectativas que tiene el gobierno para las próximas elecciones legislativas del 22 de octubre. Desde hace semanas en Argentina se habla de “brotes verdes” en distintos sectores productivos, como la construcción, e incluyendo un boom de créditos hipotecarios.

De hecho, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó hace unos días que el Estimador Mensual de la Actividad Económica (Emae) se expandió un 4,9% interanual en julio, una cifra mejor de lo que habían anticipado analistas, en el quinto incremento consecutivo del indicador, que es similar al Imacec que informa el Banco Central de Chile.

Macri ha estimado que la economía argentina crecería un 3% en 2017, mientras que el proyecto de presupuesto para el año próximo calcula que el PIB se incrementaría en un 3,5% en 2018.

Argentina también liberó los precios domésticos de los combustibles para el consumo automotor, que estuvieron paralizados por más de 16 años, con lo que se puso término a los subsidios a la producción transandina.

El foco en la gestión ha hecho que los “brotes verdes” sean algo más que realidad en algunas compañías estatales. Hace poco, Aerolíneas Argentinas reportó “un excepcional desempeño para la primera mitad del año”, con un alza de 19% interanual en pasajeros transportados en junio y de 17% en las ventas en el primer semestre, mientras que la petrolera YPF pasó de pérdidas a utilidades en el segundo trimestre del año. Tras todo esto, fue clave el rol que cumple el Consejo de Supervisión Estratégica de las Compañías Públicas.

Becerra dice que el rol de asesoría que realiza es a título personal, ad honorem. Recientemente, el diario argentino La Nación indicó que desde un importante despacho de la Casa Rosada -el de Mario Quintana, uno de los lugartenientes del jefe de gabinete, Marcos Peña- salió un llamado a BCG para el estudio y análisis de la estructura del Estado y las vías para hacerlo más eficiente, en la línea de intentar “afinar” el tamaño y la organización estatal antes del final del mandato de Macri.

* De cara a las legislativas

El mandatario se ha manifestado optimista sobre el resultado de los comicios de octubre, en los que los argentinos renovarán la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. En ambas, el bloque oficialista Cambiemos es minoría. “Una vez que confirmemos los argentinos ahora en octubre la vocación de cambio (las inversiones) se van a multiplicar varias veces más”, dijo el presidente recientemente en el marco del Reuters Latin American Investment Summit.

“Recordemos que en todas las inversiones y decisiones económicas tienen una enorme dimensión o rol las expectativas que uno tiene, no sólo de los hechos, entonces yo creo que muchos inversionistas institucionales están pendientes de las elecciones de finales de octubre para como validar o convalidar mucho de lo que los números están aportando respecto de los avances que se están haciendo”, coincide Becerra.

La gran batalla se dará en la provincia de Buenos Aires, donde postula Cristina Fernández. Según Reuters, una victoria de la ex mandataria podría catapultarla como candidata presidencial para 2019 y limitar la apertura de la economía impulsada por su sucesor liberal Macri. En todo caso, recientes encuestas dan ventaja a Cambiemos en Buenos Aires.

Los analistas dicen que de todos modos el gobierno deberá seguir negociando con la oposición tras las elecciones de octubre para las reformas que quiere impulsar en los ámbitos tributario y laboral. “El Congreso tuvo muy poca actividad este año, porque era un año eleccionario. Después de octubre la agenda legislativa que tienen de cambios -tiene que pasar por un Congreso donde están todavía en minoría- va a ser intensísima. Entonces va a ser el desafío de lograr los consensos en el Congreso para que lleguen el crecimiento, la transformación. Luego debe mantener una dimensión de gestión de cambio y de comunicación para realmente contar todos los cambios positivos que están haciendo”, explica Becerra.

El ejecutivo menciona acuerdos que ya se han logrado con los gobernadores peronistas tradicionales -no con el kirchnerismo- y con los sindicatos del sector petrolero, donde destacan los papeles de los titulares del Interior, Rogelio Frigerio, y del Trabajo, Jorge Triaca.

“Es cierto que ahora vienen reformas importantes, pero no van a ser los primeros acuerdos que tengan que lograr. Quiero ser positivo respecto de que con el esperado aval de las elecciones en octubre ese tipo de acuerdos y ese alineamiento con una oposición más conducente se va a dar”, dice Becerra. “Es real que Argentina necesita ajustes o cambios en los ámbitos tributarios, el sistema laboral y en muchos de los elementos que traban a veces el desarrollo de la economía, las importaciones, las tarifas y todo esto”.

* Amistad con Piñera

Es sabido que Macri es amigo del ex Presidente Sebastián Piñera, por lo que si se cumplen las encuestas y el candidato chileno triunfa en las elecciones de noviembre habría un acercamiento en las relaciones bilaterales. “Yo creo que al final, cuando los países votan a presidentes que tienen alineamiento conceptual, ideológico o de visiones compartidas es muy positivo, porque yo creo que favorece acuerdos que se dan entre los grandes líderes, habilita, fluidifica, favorece mucho de los acuerdos que a veces son necesarios instrumentar y eso debería suceder, y creo que va a suceder en esos escenarios”, señala Becerra.

Agrega que Macri tiene un “enorme reconocimiento” de todo lo que Chile ha hecho y que es usual que en su gobierno se mencione que mientras Chile tiene acuerdos de libre comercio con el 99% de las economías del mundo, Argentina los tiene con el 2%. “Entonces hay una mirada muy respetuosa y atenta de todas las transformaciones que se hicieron en Chile en los últimos 10 o 20 años como parte de un modelo al menos a observar y ver qué aplicar”.

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