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Actualizado el 15/07/2017
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Jorge Selaive, economista jefe de BBVA Research: Baja en clasificación de riesgo de Chile “le da fuerza a un Presupuesto más austero en 2018”

Autor: Pablo Guarda Velasco

El experto adelantó que los próximos meses Fitch o Moody’s también recortarán la nota crediticia de Chile.

Jorge Selaive, economista jefe de BBVA Research: Baja en clasificación de riesgo de Chile “le da fuerza a un Presupuesto más austero en 2018”

El martes pasado, BBVA Research realizó una importante advertencia al mercado, adelantando que la probabilidad de que Chile sufriera una baja en la nota crediticia, superaba el 50%, lo que efectivamente se concretó el jueves por parte de S&P. Ahora, el economista jefe del banco, Jorge Selaive, da un nuevo vaticinio, planteando que hay una alta probabilidad de una nueva baja en la clasificación de riesgo por parte de otra agencia; “en nuestro escenario base, vendría otro recorte los próximos meses”, revela.

Desde BBVA adelantaron diversos efectos económicos y financieros en el mercado por un recorte en la clasificación de riesgo. ¿Cómo lo ven post rebaja?
Si bien cayó el dólar, hay que controlar por el fenómeno de la divisa a nivel mundial. Hubo una sorpresa inflacionaria a la baja en EE.UU., lo que debilitó el dólar mundialmente. Además, hubo un mejor precio del cobre. Pese a esto, vemos presiones al alza para el tipo de cambio y también que se van a generar efectos negativos en la Bolsa local en dólares. Es un fenómeno que hemos observado en otros procesos de recorte de clasificación, si bien puede demorar algunos días en ocurrir.

En este contexto, ¿qué esperan de parte del Ministerio de Hacienda y la discusión presupuestaria?

Esto le da fuerza a un Presupuesto más austero en 2018. Nosotros preveíamos que el gasto público, ceñido a la regla fiscal, podría crecer sobre el 4,5% el próximo año, pero es la oportunidad para que el ministro encuentre aprobación sobre un erario público que crezca a un ritmo significativamente menor. Se podría plantear un camino más rápido de convergencia al balance estructural, avanzando de manera más decidida a la consolidación. Esta baja en la nota crediticia es en base a una visión internacional imparcial de parte de las agencias calificadoras. No se trata de un debate entre oposición y el gobierno, por uno u otro diagnóstico económico.

¿En qué medida esta situación es responsabilidad de la gestión fiscal de esta administración?

El recorte de la clasificación de riesgo era evitable, pero a un costo restrictivo en gasto público muy importante. No sé si era “bancable” políticamente, y podría haber habido un mayor deterioro en la apreciación popular del gobierno, junto a un alto costo social. Me parece que Valdés jugó un rol de contención, pero dudo que él tuviera la capacidad de llevar el ajuste más allá por las presiones políticas.

Aún así ustedes proyectan que la deuda pública superará el 30% del PIB a 2020, y que estará sobre 35% a 2025…

La evolución de la deuda pública los próximos cinco años es un elemento de primer orden en las consideraciones de las clasificadoras de riesgo. Tener una deuda sobre PIB que no tiene perspectivas de estabilización es muy tomado en cuenta. Por lo mismo, señalamos que el camino de cierre de déficit estructural hacia adelante es compatible con alzas de gasto muy acotados los próximos años. Si el ministro es capaz de convencer a todas las bancadas -particularmente las de oposición- de que el gasto debe crecer 3% y no 4,5%, podría rebajar con mayor determinación el déficit estructural. Hay que apagar el incendio ya, si no queremos pasar los próximos años hablando de nuevas bajas en la calificación.

En el análisis de S&P, y de otras agencias, se repite el problema del menor crecimiento económico. ¿Ustedes prevén un repunte, como lo ha planteado Hacienda?

Defendemos que la parte más baja de este ciclo de desaceleración ocurrió el primer trimestre de este año (en términos interanuales). Ahora toca una recuperación, la gente no puede estar permanentemente deprimida. Los inversionistas no pueden estar sin renovar sus equipos, no puede haber una destrucción de capital. De hecho, creemos que el gran desafío no es crecer 1,3% o 1,4% este año, sino pensar cómo podemos volver lo antes posible al crecimiento potencial. Lograr el 3% depende más de nosotros que del resto del mundo.

¿Se refiere a los factores internos que han frenado la economía?

Necesitamos una discusión sobre políticas económicas apropiadas. Que fomenten la inversión, que restituyan las confianzas, y que reparen el daño que se ha generado en el plano laboral y tributario. Eso ayudará bastante, pero no tenemos claridad de qué políticas se irán a implementar los próximos seis meses y el año siguiente. Tiene mucho que ver con quiénes serán gobierno.

¿La recuperación económica que se prevé para 2018 depende de las elecciones de noviembre?

Sería ingenuo decir que da lo mismo quién sea gobierno, porque sería lo mismo que decir que da lo mismo la política económica que se siga. Tenemos capacidad de recuperar el crecimiento, pero necesitamos políticas económicas acordes, y en parte, eso es compatible con revertir las que se hicieron en lo más reciente. Se requiere hacer una reforma tributaria que asegure sostenibilidad fiscal y al mismo tiempo apoye el crecimiento. Hay que sacar los ruidos de incertidumbres constitucionales, y en el ámbito laboral, aclarar las legítimas dudas de la empresas respecto a la disponibilidad de trabajo.

Inflación y TPM

¿Cómo vieron la reunión de política monetaria de julio, donde se mantuvo la tasa de interés en 2,5% y el sesgo neutro?

Nos llama mucho la atención la lectura que hace el Banco Central de los últimos dos IPC. Está reconociendo muy parcialmente la alicaída inflación que estamos teniendo (con una variación anual en 1,7%), hace una lectura relativamente antojadiza del escenario. Esperamos que el Consejo recapacite. Esto va mucho más allá de bajas puntuales en algunos productos perecibles. El IPC sin alimentos y energía está bajo 2%, y es menor a lo planteado por el escenario base del BC, hay que ser bien justos al respecto. Esperamos que actúen en consecuencia y recorten la tasa en agosto.

¿Sin establecer antes un sesgo expansivo?

No creemos que venga cambio de sesgo, porque creemos que irá recortando de a poco. No tiene una ronda de bajas de la tasa, quizás sea solo una recorte más. Si el IPC vuelve a salir bajo, quizás otra más, pero creo que irá recortando en sesgos neutrales.

¿El piso sería 2%?

No podemos hablar de un piso de la tasa de interés aún. Pero esto no será por el menor dinamismo económico, está relacionado lisa y llanamente a la inflación. Persiste un riesgo de desanclaje de las expectativas, los precios de los activos revelan una pérdida de confianza del mercado sobre la capacidad del ente emisor de impulsar una inflación más robusta.

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