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Actualizado el 12/06/2017
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Jorge Toro, el Chino

Jorge Toro, el Chino

Junto con Cua-Cuá Enrique Hormazábal y Chamaco Francisco Valdés integra el trío de los mejores organizadores del fútbol chileno por su técnica, la pegada al balón, el dribbling, jugar con los dos pies y habilitar en profundidad. En la Copa del Mundo 1962 fue designado, entre otros por el español Pedro Escartín, como el mejor en su puesto, por delante del brasileño Didí y el yugoslavo Dragoslav Sekularac. Una elección de la FIFA en 2008 eligió su anotación a Brasil en 1962 como el sexto mejor gol de tiro libre en los Mundiales (el primer lugar lo ocupó el peruano Teófilo Cubillas, ante Escocia en Argentina 1978; el segundo, el brasileño Garrincha a Bulgaria en Inglaterra 1966; el décimo, José Luis Sierra a Camerún en Francia 1998).

Jorge Luis Toro Sánchez nació el 10 de enero de 1939 en Santiago (cumplió 78 años), medía 1,72 metros y pesaba 73 kilos. Por sus ojos, dos líneas horizontales cuando sonríe, fue bautizado Chino. Se formó en Colo Colo, donde dio vueltas olímpicas en las series menores, en la Copa Chile 1958 y en el torneo 1960. Su estreno en la Selección Nacional fue en el Sudamericano de Buenos Aires 1959. “Frente a Argentina en la cancha de River Plate, en la primera jugada le hice un sombrero de ida y vuelta a Carmelo Simeone, de Boca Juniors, y me levantó de una patada”.

Luego del Mundial 1962, fue adquirido por la Sampdoria, de Italia (1962-1963). Con la excepción de 1969-1970, en que actuó por el Verona, Toro fue ídolo durante siete temporadas en el Módena (1963-1964 a 1970-1971). Regresó a Colo Colo (1971), actuó en Unión Española (campeón en 1973), Deportes Concepción (1974), Audax Italiano (1975) y Deportes La Serena (1976).

En julio de 1968 defendió a Colo Colo, administrado por una Comisión Interventora, en un amistoso con San Lorenzo de Almagro, al que asistieron 50 mil personas un miércoles. En su reestreno con los albos, octubre de 1971, otros 50 mil espectadores acudieron un jueves en una noche de lluvia para verlo ante Vélez Sarsfield.

Su primer gol oficial por Colo Colo fue a Deportes La Serena, en el estadio La Portada (arquero Hormazábal, mayo de 1959). El segundo, a San Luis en el Estadio Nacional (al delantero Carlos Millas, reemplazante del lesionado portero René Quitral). El tercero, a Audax Italiano, en Ñuñoa (a Francisco Fernández, de zurda).

¿Siempre prefirió dar el pase de gol antes que convertir? “Sí. La primera vez que vino a Chile el Santos de Pelé, Colo Colo lo goleó 6-2 y yo anoté tres veces, pero no quedé conforme con mi juego. Esa noche los fenómenos fueron Mario Moreno y Cua-Cuá Hormazábal (abril de 1959)”.

¿Cuál es su partido inolvidable? “Por Chile, frente a Alemania Federal antes del Mundial (marzo de 1961). Ganamos 3-1 y ahí adquirí una confianza total porque me sentí importante para el equipo al participar en los tres goles. El primero lo hizo Leonel Sánchez de tiro libre cuando el arquero (Hans Tilkowski) no le puso barrera, en el segundo me pasé a varios alemanes, amagué patear y dejé solo a Leonel, que marcó con el pie derecho”.

¿Recuerda la jugada maradoniana que realizó al final del partido con Brasil? “La jugada vino de un córner, gané la posición afuera del área, amagué, eludí a un par de brasileños, rematé y el balón salió junto al palo derecho de Gilmar. Habría sido el 4-3”.

Por Sampdoria repitió el gol de tiro libre que le había marcado a Gilmar, de Brasil. “Fue idéntico, un chanfle por sobre la barrera y gol del triunfo sobre Milan. La diferencia es que me había fracturado la clavícula derecha y pateé con un cabestrillo en el hombro”.

Cuando se cumplieron 40 años del Mundial 1962, Canal 13 hizo un reportaje especial y usted calcó el disparo de su gol a Italia. “Tenía 63 años y con ropa y zapatos de calle le pegué igual y la pelota se metió abajo, junto al palo izquierdo, tal como en el gol al arquero Matrel”.

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