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Actualizado el 03/12/2016
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José Joaquín Brunner, académico de la U. Diego Portales: “Necesitamos mejorar las regulaciones del sistema”

Para el experto, los altos aranceles tienden a segmentar el sistema. Además, que sean más caros no refleja que los planteles sean de mejor calidad.

José Joaquín Brunner, académico de la U. Diego Portales: “Necesitamos mejorar las regulaciones del sistema”

¿Cree que hay una desregulación en el sistema al ver las amplias diferencias de aranceles entre una universidad y otra?

La diferencia de aranceles no tiene que ver con la regulación mayor o menor del sistema. Necesitamos mejorar las regulaciones, pero eso no necesariamente se traducirá en un cambio en las diferencias. Las discrepancias dependen de una compleja combinación de factores: la estructura de costos de las carreras -número de profesores, infraestructura-, el grado en que reciben subsidios del Estado que se usan para cubrir costos de la docencia, calidad, la composición socioeconómica de los estudiantes y la empleabilidad y rentabilidad de la carrera en el mercado laboral. También, el precio de “etiqueta” reflejado en los aranceles cobrados por una carrera no son los que efectivamente se pagan. Hay ajustes, según características, y méritos de los estudiantes que se traducen en variaciones del precio, pudiendo el estudiante obtener rebajas, becas, créditos.

¿Mayor arancel es sinónimo de calidad?

No necesariamente, pero en cualquier caso, refleja con frecuencia el precio que los estudiantes están dispuestos a pagar por un determinado certificado. De allí la importancia de que las instituciones informen sus factores de calidad y que el gobierno informe sobre empleabilidad y remuneraciones de los graduados. En esto se ha avanzado, pero puede hacerse más.

¿Es posible que los aranceles sean similares en las universidades?

Solo en un sistema con control total del Estado sobre todas las instituciones, y cada una exclusivamente financiada por la renta nacional, se podría uno imaginar un sistema con una oferta similar de calidad, pero como muestra la experiencia de los sistemas estatales en Chile y América Latina, pronto se reproducen las diferencias de calidad, costo y prestigio entre las instituciones.

¿Es factible que planteles con aranceles muy altos ingresen a la gratuidad?

No, no es posible. De hecho, bajo el actual régimen de gratuidad, incluso instituciones con aranceles medianos se han visto perjudicadas y han generado un déficit.

¿Cómo se podría mejorar el sistema?

Hay que mejorar el modelo de financiamiento de la educación superior distribuyendo los subsidios más equitativamente y continuar mejorando la calidad promedio del sistema, a la vez que se amplía y profundiza el esquema de créditos y becas. Simultáneamente, debe adoptarse un procedimiento para que los aranceles de referencia reflejen mejor la estructura de costos de las instituciones. Hay que hacer cambios académicos que faciliten que esa estructura de costos no presione cada año al alza del gasto por estudiante.

¿Qué pasa en otros países? ¿Es normal que haya tantas diferencias?

Sí, hay grandes diferencias en la mayoría, sean ellos de provisión mixta o puramente estatal. Y allí donde la matrícula estatal es gratuita, se observan grandes diferencias de costo y calidad entre las diferentes universidades del Estado, como muestra la experiencia latinoamericana.

¿Cree que tener aranceles altos fomenta un círculo social difícil de romper?

En efecto, las diferencias de aranceles, igual que el acceso gratuito, tienden a segmentar la oferta y la demanda, de modo que universidades de elite existen en Chile igual que en Francia, en EE.UU. o Colombia. Es cierto que en el caso de Chile esa segmentación es más aguda, especialmente como reflejo de la desigualdad entre hogares y de la trayectoria de los jóvenes a lo largo de su primera socialización en la familia y en el sistema escolar.

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