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Actualizado el 12/11/2017
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José Miguel Insulza: “Una diferencia de 25 puntos es muy difícil de alcanzar”

Autor: María José O'Shea

 

A una semana de la elección presidencial, el ex pánzer critica el clima instalado entre los contendores de Sebastián Piñera. Dice que si ya la distancia entre éste y Alejandro Guillier es amplia, es un error “comenzar a pegarle” a quien mejor posicionado está para una segunda vuelta. “El chaqueteo es un error”, remata.

Algún día, del año 1974, me fui de este país por siete días. El día de San Agustín llamé a mi padre para saludarlo por su santo y decirle que iba a llegar con una botella de whisky para que celebráramos. Lo volví a ver en su lecho de muerte, siete años después.

Cuenta José Miguel Insulza (74) que desde entonces no hace planes para el futuro, que los programas de vida no funcionan. Pero hay cosas que sí tiene más o menos resueltas: no piensa dejar la política si en ésta, la segunda elección popular a la cual se presenta, le va mal. Su apuesta es salir electo senador por Arica y Parinacota, papeleta a la cual llegó tras una peregrinación que comenzó con una candidatura presidencial y luego una escala en Atacama, cupo que el PC finalmente se adjudicó.

¿Cómo están los nervios?
Tranquilo en realidad. Le confieso que hace muchos años que no estoy en esta situación, porque yo fui candidato a diputado por Santiago el año 73. Los resultados eran más o menos previsibles: la derecha y la DC iban juntas y sacaban tres y nosotros, dos.

Pero le fue mal esa vez: sacó un 3,33%.
Sí, pero fui el candidato del Mapu que más votos sacó en esa elección.

Pero ahora su contienda está difícil.
No sé, es difícil predecir elecciones en que mucha gente no vota. Ahora, en lo que a mí me toca, hay encuestas que he visto y voy primero en todas.

¿No le gana Salvador Urrutia, ex alcalde de Arica y ex PPD?
No. Una de las encuestas pronostica un doblaje, en que salimos los dos, cosa que me gustaría mucho.

Una de las críticas que ha habido a su campaña es que usted es un afuerino, que no tiene nada que ver con la región.
Mire, hay 12 candidatos y 11 se han dedicado a decirme afuerino. Por un lado, es una lata, pero por otro, es bueno, porque han centrado la campaña en mí. Eso aumenta mucho mi conocimiento. La gente ya no se cree el cuento, porque uno no elige dónde nace, pero sí elige donde puede servir. Y la gente se ha ido convenciendo de que yo los puedo servir mucho más que otros. Por lo demás, a los locales no les ha ido muy bien últimamente. Hay un concejo municipal en que están todos presos, tiene el mérito raro de tener sus dos senadores desaforados…; depende de la calidad de los candidatos. Yo nunca he recibido mucho rechazo en la calle, y diría que en los dos últimos meses me saludan cada vez más efusivamente y me dicen que van a votar por mí.

Primero partió el año como precandidato presidencial, después quiso ser senador por Atacama y terminó postulando por Arica. ¿Qué sentiría si no gana?
No es que quisiera necesariamente Atacama, sino que me dijeron que estaba disponible Atacama. Y yo, generalmente, tengo costumbre de que cuando me comprometo a algo, lo hago, y lo hago bien. Posteriormente, el partido decidió otra cosa.

¿Cómo quedó su relación con el PS?
Bien. El partido creyó que entregarle Atacama al PC era buena idea y yo no estaba de acuerdo con ello, pero una vez que Álvaro Elizalde lo declaró formalmente, el tema quedó cerrado.

¿Qué pasa si no gana?
Supongo que seguiré trabajando en mi estudio de abogados y dedicado a la política, como he estado toda mi vida. Ingresé a los 17 años a la política, y soy de esa rara clase de político que nunca ha dicho “qué pena que me dediqué a esto, me podría haber dedicado a otra cosa”. Me acuerdo que una vez la revista Qué Pasa publicó un estudio sobre cuánto ganarían los políticos si estuvieran en otro trabajo, y yo era bendecido como el que ganaría más. Sin embargo, nunca se me ha ocurrido estar en otro lado, estoy aquí porque me gusta. No estoy lateado aquí, estoy en esta conversación porque me entretiene.

No anda sacando el costo alternativo.
No. No estoy sacando el costo alternativo, ni diciendo ojalá estuviera en la playa.

Pero cuando dice que seguirá dedicado a la política, ¿qué se ve haciendo?
No, no voy a hacer pronósticos de algo que creo que no va a ocurrir. Si yo estuviera postulando simbólicamente para darle votos a mi partido, probablemente me pondría a hacer pronósticos sobre el futuro, pero convencido como lo estoy de que voy a ser elegido, no lo haré.

Se lo pregunto porque está su caso, pero también el de Isabel Allende en la V Región, que está difícil, y el de Camilo Escalona en el sur. Ustedes son figuras que han estado en la primera línea de la política en las últimas dos décadas y puede darse que esta vez sean obligados a salir.
Bueno, Ricardo Lagos perdió su primera elección senatorial. ¿Y qué pasó después? Lo eligieron Presidente de la República.

Pero el tiempo corre.
Claro que el tiempo corre. Usted lo que quiere es que yo diga que me voy a ir de la política. No me voy a ir de la política.

¿Pero no cree que de alguna manera se estaría jubilando a una generación que fue muy activa en la política?
No, no me estoy jubilando. En realidad podría haberme jubilado, pero no lo he hecho y no me voy a jubilar tampoco.

¿Cuáles serían sus primeras acciones si llega al Senado?
Derogar la ley de agua, del cobre y de pesca y reemplazarlas por legislaciones que favorezcan el interés nacional. La misma enumeración que vengo haciendo desde que fui precandidato presidencial.

¿La precandidatura presidencial es una idea que ya pasó o que todavía la tiene?
Nunca hay que decir de esta agua no beberé. Hasta seis meses antes de ser elegido secretario general de la OEA, yo había descartado esa posibilidad con el Presidente Lagos. Pocos días después, y ante la oferta de otros países, cambiamos de opinión y fuimos por esa opción.

Y en presidencial, ¿cuán comprometido está con la candidatura de Guillier?
Bueno, en la mayoría de las fotos de los banderazos de Arica me ponen a mí en primera fila con una bandera de Guillier. Nunca he asistido a una manifestación del conjunto que no haya llevado en mis manos la bandera de Alejandro Guillier.

¿Le acomoda el candidato? ¿Le gusta?
Absolutamente. Si no me acomodara, probablemente no votaría por él, pero me gusta. Ahora, hay gente que reclama que tiene poca fuerza, pero él es un hombre tranquilo, un hombre grato. Yo creo que eso es lo que necesita este país, un hombre que no sea una especie de aventurero, ¿no?

Usted ha sido partidario de sumar fuerzas para la segunda vuelta.
Absolutamente, firmé la declaración que decía eso. El único problema es que después de firmar, todos se pusieron a pelear entre ellos, pensando que podían llegar así a la segunda vuelta. Lo más absurdo es eso; si nosotros queremos ganar, tenemos que juntarlos a todos: el PRO, el MAS, la IC, el PC, PS, DC, todo lo que haya. Y resulta que nuestros candidatos en estos días se han dedicado a pelearse entre ellos nomás. ¿Y creen que con eso van a llegar en buen clima a la segunda vuelta?

La pelea de Marco Enríquez con Guillier ha estado bien dura.
Mire, yo he escuchado durante la campaña, unas declaraciones muy razonables, muy inteligentes y serias de Marco Enríquez. Pero parece que desde que subió un par de puntos en las encuestas, el entusiasmo se lo llevó. Bueno, pero no voy a criticar a Marco Enríquez si el PRO me está apoyando a mí en esta región.

Ese pacto incluye sumar al Frente Amplio.
Claro que sí. No hay ninguno que no entraría, así es que puede ahorrarse la pregunta de todos, porque no hay ninguno que no esté incluido.

¿Y cree que la Nueva Mayoría puede ganar en segunda vuelta?
Bueno, es que empieza a pasar que de pronto el candidato que está con mejores posibilidades de pasar a segunda vuelta, a ese le empiezan a pegar. ¿Por qué digo esto? Porque ciertamente una diferencia de 25 puntos entre uno y otro no es una buena diferencia, es muy difícil de alcanzar. Incluso, desanima a mucha gente que quería ir a votar y podría no animarse. Entonces, digo que es un gravísimo error el chaqueteo en la antigua Nueva Mayoría.

¿No ve posible que Piñera gane en primera vuelta?
Lo veo difícil, pero ciertamente un resultado muy abultado a favor suyo lo favorece mucho. Como fue la vez anterior.

Este tiempo, entre la primera y segunda vuelta, va a ser clave para el oficialismo. La Nueva Mayoría tiene que sacar a todos sus próceres a la calle.
Y tiene que borrar con el codo todo lo que escribió con la mano. Mientras dejen de escribir cosas feas con la mano, menos van a tener que borrar con el codo.

¿Eso lo dice por Enríquez-Ominami?
No, a todos. De hecho, toda la primera parte de la campaña me pareció excelente. Solo que en los últimos días ha tendido a señalar como sus enemigos a quienes debían ser sus aliados. A pesar de que ha declarado que lo único que quiere es la unidad, Marco vio la posibilidad de alcanzar a Guillier, yo no le veo por dónde.

Usted plantea la diferencia de 25 puntos entre Piñera y Guillier, considerando la última encuesta CEP. ¿Cómo vería que la Presidenta Bachelet le pase la banda a Piñera y no a alguien de su sector?
Primero, me dolería mucho que perdiéramos esta elección, porque esta vez las diferencias son muy grandes y muy visibles. Cuando Piñera dice que se va a ahorrar siete mil millones de dólares, eso es el 10% del presupuesto. No creo que recortando los viáticos lo vaya a conseguir. Él y sus economistas lo saben. Ese 10% es la gratuidad, es el mejoramiento de los hospitales, es todas aquellas cosas que a la derecha no le gusta hacer. O sea, la “grasa” de Piñera es la grasa de una cantidad de pobres de este país.

Pero él dijo que iba a reasignar recursos.
Es cortar programas sociales, y no lo digo yo, lo dice él.

Ya, pero en términos políticos significaría un fracaso para la Presidenta Bachelet.
Es que ustedes los periodistas tienen tanto amor por la palabra fracaso, como yo no tengo ningún amor por ella. En la política la gente triunfa y fracasa en distintos momentos de la vida, se levanta, se recupera y sigue adelante. No existe un fracaso.

Pero estamos hablando de un fracaso en este momento de su vida política.
No creo que sea un fracaso. Hemos optado por un gobierno de cambios muy profundos y eso tiene sus costos, sobre todo en periodos económicos difíciles. Pero creo que con el tiempo los 38 mil estudiantes que van a entrar a la universidad este año se lo van a agradecer.

Usted es PS, ¿cómo ve el lío que tiene el alcalde Aguilera, de San Ramón?
Bueno, eso está llevándolo la justicia. Entiendo que el fiscal está investigando, y si corresponde acusar al alcalde de algo, lo acusará, lo formalizará, y él se defenderá.

¿Lo conoce?
Yo, claro que lo conozco, todos lo conocemos en el partido. Conocí muy joven a Miguel Ángel y ha salido en todos los diarios. Lo conocí representando a su padre en una parte importante del sur de Santiago, me pidieron que lo llevara como candidato a vicepresidente al regional metropolitano del partido, cosa que hice. Trabajé con él varios años, y después nos vimos muy esporádicamente, porque tomamos caminos distintos, pero siempre pertenecimos a los mismos sectores del partido.

¿Y usted cree que él es inocente?
No creo que nada de lo que se le acusa estuviera pasando cuando yo lo conocí hace 25 años. Yo lo conocí el año 1993, hace 24 años. Entonces la gente cambia, no sé cómo habrá cambiado él. Pero si, como usted, todos nosotros hemos cambiado. No somos los mismos que a los 25 años. Ahora, si cambió para bien o para mal, no es mi punto de vista. Solo digo que no sigamos hablando de amistades íntimas ni reviviendo cosas que pasaron hace 25 años como si hubiesen pasado ayer.

Hasta circuló el rumor de que usted es padrino de uno de sus hijos.
No soy padrino de ningún miembro de la familia Aguilera. Ni padres, ni hermanos, ni hijos, ni abuelos, ni tíos.

¿Le ha traído costos la parlamentaria?
No, ninguno. No creo que las cosas de ese tipo le hayan traído ningún costo a la parlamentaria del partido, lo que puede traerle costos son los errores políticos cometidos en este periodo, que no son pocos.

¿Cuáles han sido los peores?
El no haber ido a la primaria es el peor de los errores. Fue una gran idea decir que íbamos a elegir un candidato para ir a una primaria, yo postulé a eso. Y al final, incluso en una comunicación al partido, dije que no importaba cuántos votos sacara, sino que si el PS no llevaba candidato no iba a haber primarias. Y no hubo primarias. Ahora podrán decir que Lagos se bajó, pero el que desencadenó esta cosa fue el PS. Con un candidato socialista hubiéramos tenido una primaria con Ricardo Lagos, un PS -que probablemente habría sido yo- a Carolina Goic y Alejandro Guillier. Aquí el que hubiera salido elegido habría contado con un respaldo ciudadano mayor desde la partida. Entonces, de que fue un error gravísimo, lo fue. Lamento mucho que Ricardo Lagos no haya entendido eso así y no haya seguido adelante como candidato.

Pero no le quedaba otra. Si el PS no lo estaba apoyando.
Pero sí estaba apoyado por el PPD. Digo que lamento, no que lo critico. Y de ahí se acabó la primaria. Pero quien tiró la primera piedra fue mi partido.

¿Le gustaría que Lagos estuviera en la papeleta el domingo?
Naturalmente. Yo jugué una carta distinta, pero ciertamente Ricardo todavía tiene mucho que dar en este país. Pero mi candidato es Alejandro Guillier y estoy perfectamente satisfecho con él.

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