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Actualizado el 05/05/2013
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Jóvenes de hoy son más materialistas y menos esforzados que veinteañeros de los 70

Autor: Paulina Sepúlveda

Estudio realizado en Estados Unidos compara generaciones del 78 y 2007

Jóvenes de hoy son más materialistas y menos esforzados que veinteañeros de los 70

Trabajar extra para asegurar un buen puesto laboral era una opción para los jóvenes hace 30 años, pero no para quienes están actualmente en sus 20 años.

Así lo muestra un estudio realizado por los sicólogos norteamericanos Jean Twenge, de la U. Estatal de San Diego, y Tim Kasser, de la U. de Knox, que analizó datos de una encuesta realizada a 355.000 estadounidenses al salir de secundaria, que abarca las generaciones de 1976 hasta 2008.

El sondeo examina la importancia del dinero y los bienes materiales, así como la voluntad de trabajar, entre quienes tenían 20 años a fines de los 70 y a fines del 2000. Los resultados revelan visiones opuestas de la vida que son aplicables a las mismas generaciones en e l resto del mundo.

Si para el 47,8%, de los veinteañeros de los 70 (hoy con más de 50 años) tener mucho dinero era relevante, para los más jóvenes del 2008 esa cifra sube a 62,3%.

Lo mismo pasa cuando se pide evaluar la importancia de bienes materiales. Para el 69% de la actual generación es importante tener una casa propia, en comparación con el 55% de la generación de sus padres.

¿Trabajar duro para alcanzar los logros? Puede ser que ningún veinteañero quiera hacerlo, pero la cifras son reveladoras: un 25% de los jóvenes en los 70 no quería hacerlo, contra un 39% de la generación actual.

Desconexión y publicida

Los autores dicen que la brecha revela dos cosas claramente: los veinteañeros de hoy son más materialistas y menos esforzados que la generación de sus padres. ¿Por qué? La desconexión social, la publicidad y el narcisismo son algunos de los factores que influirían en sus valores.

Tim Kasser, autor del estudio, explica a La Tercera que existen dos razones principales en ese fenómeno. La primera es el nivel de desconexión de la sociedad en la que estos adolescentes crecieron, con sólo uno de sus padres o ambos trabajando todo el día. “Eso los hace sentirse más inseguros, una sensación desagradable a la que la gente trata de hacer frente a través de la obtención de los bienes de consumo que la sociedad les dice que van a hacer su vida feliz y plena”, dice. A eso se suma, la publicidad. “Los anuncios suelen fomentar el consumo, pero casi nunca discuten sobre el trabajo duro necesario para conseguir el dinero”, dice.

Wenceslao Unanue, sicólogo social y académico de la U. Adolfo Ibáñez, comparte esa mirada y dice que los resultados también reflejan la realidad nacional. “Chile es muy materialista. En especial las generaciones más jóvenes piensan que las recompensas materiales o el dinero son importantes para la felicidad, al igual que la apariencia”, destaca.

Aunque pueden incidir varios factores, Unanue, dice que una de las que tiene más fuerza es la cultura del consumo. “Recibimos más de tres mil mensajes publicitarios al día que hablan sobre lo importante de tener dinero, apariencia y fama. Ese bombardeo en las generaciones más jóvenes, menos preparadas sicológicamente, las hace más materialistas”, asegura.

También jugaría un rol importante la falta de empatía y el narcisismo. Sara Konrath, sicóloga de la U. de Michigan estudió a más de 14 mil estudiantes universitarios en EE.UU. y al compararlos con los universitarios de la década de los 70, comprobó que los de hoy son menos empáticos. “Y en todos los test, la gente que registra puntuaciones altas en narcisismo obtiene baja puntuación en empatía”.

Por eso no sólo valoran más el dinero que sus padres, sino también tienen una mirada diferente sobre el trabajo, dice María Angélica Zulic, gerente general de Laborum.com. “Suelen privilegiar el ocio y no tienen la idea de sacrificarse por su trabajo. Son más audaces y abiertos al cambio y no dudan en renunciar al trabajo para buscar nuevos horizontes”, afirma.

A diferencia de sus padres, dice Zulic, trabajan pensando en resultados a corto plazo. “No tienen una permanencia mayor a un año en las empresas”, concluye.

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