La Tercera

La caída del hombre más rico del mundo árabe

El reformista y príncipe heredero saudita, Mohammed bin Salman, dio un duro golpe a la escena política de su país el sábado, con el arresto de 201 miembros de la familia real y ex funcionarios de gobierno acusados por corrupción. Entre los detenidos se encontraba nada menos que el sobrino del rey y su primo, el hombre más acaudalado del mundo árabe, Al Waleed bin Talal.

Un alto funcionario en el gobierno saudita dijo a la agencia Bloomberg que los cargos contra Bin Talal van desde lavado de dinero, a soborno y extorsión. El fiscal general dijo en una declaración que los sospechosos serían juzgados y tendrán acceso a asesoría legal.

Este príncipe de 62 años, que se ha proclamado como el “Warren Buffet” de Arabia Saudita, es conocido por sus inversiones en el fondo Kingdom Holding Company (KHC) y por sus extravagancias de multimillonario. A través del KHC, Al Walid controla una cartera de inversiones en empresas tecnológicas como Apple y Twitter, en la que desembolsó US$ 300 millones en 2011, según datos del fondo saudita, consignado por la agencia EFE.

También posee activos en el banco Citigroup, en firmas de comunicación como News Corporation, 21st Century Fox y Time Warner y cadenas de hoteles de lujo como Four Seasons, Fairmount, Mövenpick y Swissotel, además del Hotel Plaza de Nueva York, entre otros.

Según la cadena CNBC, el príncipe también ha tenido actitudes altruistas. Esto, porque en 2015, anunció que donaría su fortuna para ayudar a construir “un mundo mejor de tolerancia, aceptación y oportunidad para todos”.

“Es el equivalente a haber detenido a Bill Gates, Warren Buffet y Colin Powell. Es un despliegue impactante de poder”, dijo a la revista Time, Robert Jordan, ex embajador estadounidense en Arabia Saudita.

Al margen de los negocios, el príncipe Al Walid es conocido por su pasión por la aviación, que lo llevó a convertirse en la primera persona en comprar, a título privado, un Airbus A380 y un Boeing 747-400.

También le compró un yate a Donald Trump en los años 90, aunque esa relación comercial no se ha traducido en amistad. En 2015, antes de que comenzara la carrera presidencial en EE.UU., insultó a Trump afirmando que era una “desgracia” para el Partido Republicano y para su país y le conminó a retirarse de la campaña, vaticinando, erróneamente, que nunca ganaría.

Un periodista de la agencia Bloomberg que conoce a Bin Talal desde hace nueve años señaló que era una figura intrigante: “Un príncipe saudita que no consiguió sus millones por el petróleo, que hablaba a favor del derecho de las mujeres y que era amigo de Rupert Murdoch y Bill Gates. Se sentía igual de relajado con un traje saudita y un terno”.

La revista Time consultó a analistas y diplomáticos con contactos al interior de la familia saudita que explicaron que la razón del arresto de ciertos miembros reales era porque éstos tenían un poder independiente al príncipe heredero.