*

Cultura
Compartida
Actualizado el 19/03/2017
Estás leyendo:La catarsis de la comedia chilena

La catarsis de la comedia chilena

Autor: Rodrigo González M.

Sin filtro, la segunda película más vista en la historia del cine chileno, es el taquillazo final tras varios éxitos en el género cómico, el preferido por el público local.

La catarsis de la comedia chilena

Los chistes siempre funcionan mejor en su idioma original. Lo saben los dueños de las salas de cine, donde una comedia con Adam Sandler o Ben Stiller siempre llegará segunda, tercera o última ante la competencia de animación, horror o suspenso. Y también lo piensan así los espectadores, que a la hora de preferir una película chilena se decantan por aquel género que en el idioma inglés se relega a la última de las opciones: la comedia.

Como en todo análisis, las generalizaciones provocan miopías, pero si se hace un rápido recuento de los filmes más vistos en los últimos cinco años, entre el 2012 y el 2016 casi siempre el primer lugar es para un largometraje de humor. La excepción fue el 2015, cuando lo más visto fue El bosque de Karadima. Sin embargo, aún ese año el segundo lugar quedó en manos de Alma, el sitcom con formato de largometraje protagonizado por Javiera Contador.

Según los estudios del Consejo del Arte y la Industria Audiovisual (CAIA), durante el 2016 llegaron 43 cintas a multisalas y circuitos independientes. La gran tajada de la torta fue para Sin filtro, de Nicolás López, con un 73 por ciento de los espectadores (es decir 1.284.664 personas), mientras que un 15,42 por ciento fue a ver Argentino QL, el trabajo con Jorge Alís que dirigió Pato Pimienta (271.412 espectadores). El 13 por ciento restante se diluyó entre los otros 41 largometrajes, entre ellos Neruda, de Pablo Larraín; Prueba de Actitud, con Fabrizio Copano; o Aquí no ha pasado nada, de Alejandro Fernández Almendras.

López: un veterano

Con una trayectoria de 18 años entre Pajero, su primer corto, y Sin filtro, su octavo largometraje, Nicolás López a estas alturas algo así como un veterano de 33 años. El oficio, la experiencia y los dolores de cabeza cosechados en Promedio rojo (2004) y Santos (2008) se transformaron en éxito masivo a partir de la trilogía iniciada con Qué pena tu vida (2010), rematando en el taquillazo de Sin filtro, la segunda cinta más exitosa en la historia del cine. La primera es Stefan vs Kramer, pero su masividad tiene que ver con factores extrafílmicos.

Aunque sus películas se inscriben en el contexto de una tendencia general donde el público chileno prefiere la comedia, López popta por desmarcarse. “Lo que yo hago es comedia de autor. No sigo tendencias comerciales, sino que solo mis intereses. Es decir, cada comedia es un tumor que me saco. No tengo otra opción y es mi forma de entender la vida”, comenta desde Austin (Texas), donde estuvo en el Festival South by Southwest.

El director nacional trabaja a su habitual ritmo endiablado en su doble faceta de productor y realizador. En esta última categoría este año está tras dos nuevas cintas, por supuesto siempre cómicas: Hazlo como hombre, una producción mexicana que en ese país se estrena en agosto, y No estoy loca, segunda parte de su trilogía femenina con Paz Bascuñán, que se exhibiría en Chile en septiembre. El año pasado, además, el remake mexicano de Qué pena tu vida logró un millón de espectadores en ese país y en los próximos meses comenzará el rodaje de la versión española de Sin filtro, a cargo de Santiago Segura (Torrente).

El director, que alguna vez también probó el fracaso con Santos, no cree en las recetas a la hora de arriesgar alguna explicación sobre el éxito de Sin filtro. “Como suele pasar, quien sigue modas o tendencias, no tiene éxito. Yo hago simplemente lo que me gustaría ver en pantalla. Tampoco es garantía de nada tener a una estrella. Lo que si tiene sentido es tener a un actor, por desconocido que sea, en el papel y el género correcto.Es un poco lo que me pasó con Ariel Levy en Promedio rojo, donde el único reconocible era Benjamín Vicuña. Por otro lado, Sin filtro es la película más barata y rápida que hemos hecho y es a la que le fue mejor. Lo que aprecia el público es la honestidad”, comenta López, que resume todo así:“Dejemos de despreciar el género y tratémoslo con el respeto que se merece. La experiencia de una sala llena de gente riéndose es una catarsis. La comedia es catarsis”.

Desde su trinchera como socio productor en Sobras, el español Miguel Asensio ha acompañado al cineasta en todas sus cintas y también ha estado tras Fuerzas especiales 1 (2014) y 2 (2015), que en su momento recaudaron 321 mil y 69 mil espectadores respectivamente. Asensio es aún más directo en su percepción: “Nadie quiere ir al cine a pasarla mal. Es una hora y media en que uno busca salir de los problemas cotidianos y opera el mecanismo de la identificación. Si veo en pantalla a alguien que le pasa lo mismo que a mi, a mi esposa o a mi madre, hay una evidente conexión”.

Clubes y humoristas

Varias de las películas que han funcionado en la taquilla chilena han contado con ex miembros del programa televisivo El club de la comedia. Desde Barrio universitario en el 2013, que llevó 367 mil personas, hasta Argentino QL, que fue dirigida por Pato Pimienta y tuvo 217 mil espectadores el año pasado.

“Es una buena generación que tiene el oficio de trabajar y escribir guiones bajo presión en la televisión. Esa fue la mejor escuela”, dice el comediante Rodrigo Salinas, quien estuvo en Barrio universitario, las dos Fuerzas especiales y viene de presentar La mentirita blanca en el Festival de Miami. Esta última producción debutará en junio en salas chilenas y según su protagonista ya pasó la prueba de las fronteras. “En Miami todos entendían los chistes. Eso es increíble, porque a veces se puede pensar que al humor le cuesta salir del país o del contexto donde nace”, agrega.

En el universo de la taquilla el único denominador común es que nadie tiene fórmulas y que ante una seguidilla de éxitos de comedia también hay caídas, como fue el caso de Héroes, con 50 mil personas, o la propia segunda parte de Fuerzas especiales. “Nos encantaría saber exactamente porque una película anda bien y porque otra no, pero no es tan fácil el análisis. Sin filtro, por ejemplo, fue un batatazo y hasta donde sé sus productores esperaban quizás la mitad o aún menos.Pero en el 2016 también hubo comedias que fueron construidas para tener mucho público y no lo alcanzaron. Fue el caso de Prueba de actitud (dirigida por Fabrizio Copano) o Como bombo en fiesta (con Bombo Fica)”, argumenta Martín Rodríguez, secretario ejecutivo del Consejo Audiovisual.

Desde Market Chile, la compañía que más películas chilenas estrena todos los años (entre ellas Sin filtro, El bosque de Karadima o Fuerzas especiales), su directora Alexandra Galvis percibe la conexión con el espectador como la madre de todos los corderos. “Creo que las comedias más taquilleras de los últimos cuatro años han sabido identificar al público y tener un tema cercano. Que el humor sea en general lo más visto no es un fenómeno exclusivamente chileno. En general, los récords de taquilla en Latinoamérica también son comedias locales”. La ejecutiva, en todo caso, hace una salvedad con el año 2015, cuando ganó El bosque de Karadima. “Muestra que cuando hay un tema que convoca a nivel país, la comedia pasa a segundo plano”. Aún así y parafraseando la expresión de Nicolás López, no hay nada más convocante hasta ahora para el público chileno que una buena catarsis y un desahogo a carcajadas en la sala de cine.

Papel digital