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Actualizado el 11/02/2013
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La disputa por la valorización de Apple

Autor: Jonathan Eley

El jueves pasado, el gerente de fondos de cobertura, David Einhorn, presentó una demanda para obligar a Apple a devolver a los accionistas miles de millones de dólares de su montaña de efectivo en aumento, a través de un nuevo tipo de acciones preferenciales.

La disputa por la valorización de Apple

¿A cuánto asciende el valor de la empresa Apple? ¿A U$ 440 mil millones, tal como la capitalización bursátil de la compañía en la tarde el jueves pasado? ¿A US$ 303 mil millones, como la capitalización bursátil neta de la compañía con una liquidez de US$ 137 mil millones? Estas preguntas están en el centro del debate respecto a la valoración que dan los accionistas a la empresa tecnológica y sobre cuánta importancia deberían asignar los inversionistas al efectivo, al valorizar las acciones de cualquier compañía.

El jueves pasado, el gerente de fondos de cobertura, David Einhorn, presentó una demanda para obligar a Apple a devolver a los accionistas miles de millones de dólares de su montaña de efectivo en aumento, a través de un nuevo tipo de acciones preferenciales.

Sin embargo, Andrew Lapthorne, miembro del equipo de investigación en activos cruzados del banco francés Société Générale, insiste en que el efectivo del balance general ya está incluido en la capitalización bursátil. “No le doy importancia al efectivo ni a la recompra (de acciones), porque realmente no forman parte del retorno a los accionistas”.

Los argumentos respecto a cuánto efectivo es demasiado son especialmente relevantes para las compañías tecnológicas, dado el grado de destrucción creativa en el sector, es decir, el proceso a través del cual el progreso se construye a partir de restos de etapas anteriores. “Es bastante normal para las compañías de software y de tecnología tener grandes saldos de efectivo”, dice Stuart Reeve, cogerente del BlackRock Global Equity Income Fund. “Puede que no lo necesiten para las operaciones, pero aprendieron de las experiencias de comienzos de los 2000 que el ciclo de los productos es muy corto”.

El efectivo tampoco juega un gran rol en la evaluación de la compañías que realiza Reeve. “Nunca hemos decidido no invertir porque una compañía tiene demasiado efectivo”.

“Depende de la gerencia evaluar si el efectivo vale más en la cuenta bancaria de la compañía o en las manos de los accionistas”, señala Henri Servaes, profesor de finanzas en la Escuela de Negocios de Londres.

Mikhail Simutin, académico en la Universidad de Columbia Británica, ha descubierto una positiva relación entre el exceso de efectivo ocioso y el retorno de las acciones a futuro, pero lo atribuyó a sus perfiles de riesgo más elevados.

Las compañías con gran efectivo ocioso “tienen o están adquiriendo opciones de crecimiento, como se refleja en sus betas de mercado más altas. Por eso son más riesgosas que sus contrapartes con menor exceso de efectivo y, por lo mismo, obtienen retornos más altos”.

 

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