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Actualizado el 01/08/2017
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Por qué la lepra tiene mala fama

Los mitos detrás de esta enfermedad han hecho que hasta se convierta en un insulto. Pasajes bíblicos por otra parte la mencionan como uno de los peores males que podía aquejar a las personas. ¿Cómo fue el avance de esta enfermedad en la historia?

Por qué la lepra tiene mala fama

“Aconteció que mientras Jesús iba camino a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea, al entrar en cierta aldea le salieron al encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia, y gritaron: ‘¡Jesús, Maestro! ¡Ten misericordia de nosotros!’. Cuando El los vio, les dijo: ‘Vayan y muéstrense a los sacerdotes’. Y sucedió que mientras iban, quedaron limpios. Entonces uno de ellos, al ver que había sido sanado, se volvió glorificando a Dios en alta voz.

Este pasaje del nuevo testamento que se encuentra en Lucas 17:11-19, es una de las más de 40 menciones que se hacen de la lepra en la biblia.

Quizás ésta es una de las razones principales de por qué esta enfermedad tiene tan mala reputación a nivel mundial: En la biblia se le asocia y describe como un castigo de Dios a las personas por los pecados que han cometido.

Siendo una de las enfermedades infeccionas más antiguas del mundo, en aquel tiempo se desconocía una cura y la única alternativa era aislar a estas personas del resto hasta que finalmente morían.

Si embargo en esa época el término de “lepra” era utilizado no solo para la enfermedad bacteriana que se conoce, sino también para cualquier afección a la piel, tales como la psoriasis o ciertas pestes. La biblia por muchos siglos dictó los pasos a seguir cuando aún no existía una cura médica: Según indican en Leviticus, era necesario que la persona contagiada hablara con un sacerdote, el que dictaminaba si efectivamente la persona padecía de lepra o no dependiendo del color y de la propagación en el cuerpo.

MEDICINA MODERNA Y LA CURA CONTRA LA LEPRA

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Según explica la Organización Mundial de la Salud, el primer gran avance se realizó en los años cuarenta con la obtención del fármaco dapsona, el primer medicamento para tratar esta enfermedad. El principal problema que presentaba, sin embargo, es que el tratamiento era muy largo – en la mayoría de los casos, para toda la vida -, y era difícil que las personas lo siguieran de manera constante. 

Ya por los años sesenta, la especie bacteriana de la lepra, “Mycobacterium leprae” empezó a manifestar resistencia a la dapsona, por lo que se necesitaba con urgencia nuevos fármacos para atacar a esta bacteria. Tras el descubrimiento de la rifampicina y la clofazimina, éstos fármacos se añadieron al régimen terapéutico, y pasó a llamarse tratamiento multimedicamentoso (TMM), el cual consiste en la administración de 2 o 3 de éstos fármacos (dapsona y rifampicina) para todos los pacientes, a los que se añade clofazimina en caso de enfermedad multibacilar. Esta combinación elimina finalmente el bacilo y logra la curación.

Desde el año 1995, la OMS se ha hecho cargo del tratamiento de manera gratuita a nivel mundial, y así lograr erradicarla de manera definitiva. Desde el 2000 esto funciona mediante un acuerdo de donación con Novartis, que se comprometió a ampliar la donación al menos hasta el 2020.

 

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