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Actualizado el 24/04/2012
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La “máquina del tiempo” de Parra se instala en el Instituto Cervantes

La máquina de escribir Underwood del flamente ganador del principal premio literario de habla hispana se encuentra desde hoy en el instituto.

La “máquina del tiempo” de Parra se instala en el Instituto Cervantes

 

La “máquina del tiempo” de Nicanor Parra, es decir la “Underwood” con la que el poeta ha escrito toda su vida, es desde hoy un “artefacto” en la “Caja de las Letras” del Instituto Cervantes, cargado con un poema inédito destinado a “subvertir” la cámara acorazada y germinar en “hojitas de parra”. 

Su nieto, Cristóbal Ugarte, “El Tololo”, fue el encargado de meter en la caja 1.552, empotrada entre las de Carmen Balcells y Manuel Alexandre y debajo de la de Cristóbal Halffter, la máquina con la que este “embutido de ángel y bestia”, como se autodefine Parra, ha creado sus “artefactos” y ha bajado la métrica a la calle en forma de “antipoesía”. 

Ugarte, que recibió una llave simbólica de la caja y un certificado, leyó en nombre de su abuelo, como ya hiciera ayer al recoger para él el Premio Cervantes, un poema de Parra, en esta ocasión uno de los primeros, el que comienza diciendo “Hoy es un día feliz” y concluye “el tiempo lo ha borrado todo/como una blanca tempestad de arena”. 

El nuevo Cervantes -séptimo premiado de los que “habitan” con sus legados la Caja de las Letras-  estaba “muy contento” con el acto de ayer y emocionado, según explicó posteriormente Ugarte, por “comprar los diarios y ver qué decían”. 

El culto -es matemático, físico y mecánico teórico- y cosmopolita -vivió en Estados Unidos y el Reino Unido- creador quiso que la máquina llevara en su rodillo un papel manuscrito en el que puede leerse “La Máquina del Tiempo. Nicanor Para. P.C. 2012. A don Miguel de Cervantes & Saavedra. Atentamente, el autor”. 

Por detrás de ese folio escribió el poema que podrá conocerse cuando se abra la caja, el 4 de septiembre de 2064, el día en el que Parra cumpliría 150 años. 

“Estaremos todos aquí”, aseguró ufano el presidente del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, durante el acto, “el más antipoético” de todos los que puede imaginar, ya que ha colocado “un artefacto poderoso” en “la cámara acorazada de un banco”. 

Es “una máquina del tiempo”, dijo, porque “sus teclas han marcado el pulso de la historia del mundo, de Chile, de América, de la cultura, de las letras, de sus amores y desamores. Todo ello grabado con su fuerza subversiva”. 

La máquina de escribir permaneció ayer sobre una silla en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá durante la entrega del Cervantes y se ha constituido así en el primer objeto completamente desvelado de los 19 donaciones que se guardan en la que fue la cámara acorazada del Banco Central. 

“No es un objeto muerto, sino que guarda toda la poesía escrita y la que va a escribir. Cuando se abra en su 150 cumpleaños, nos encontraremos de seguro con una sorpresa: el poema habrá germinado en otro o sucederá el acto antipoético” de que habrán ido saliendo “hojitas de parra” por las ranuras de la caja. 

Para García de la Concha, esta donación, “de una gran generosidad”, no es al Instituto Cervantes “sino al propio Miguel de Cervantes”, siempre “muy unido” por el propio Parra a Shakespeare, pero mientras que el inglés, ha dicho parafraseando a Jorge Luis Borges, terminaba “cursi”, el español concluía su “Quijote” con las palabras “se murió”. 

“Ese es el gran descubrimiento de la lengua española: introducir la lengua del pueblo como lengua literaria”, ha añadido. 

Al acto en la “Caja de las Letras” del Cervantes ha asistido sólo Ugarte en nombre de la familia, que estará en España hasta el día 28, y el embajador de Chile, Sergio Romero.

 

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