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Actualizado el 01/01/2017
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La mexicana que estuvo a punto de casarse con Fidel llora al Comandante

Isabel Custodio habla a pocas semanas de la muerte del líder cubano, uno de los acontecimientos más importantes del 2016 que acaba de terminar.

La mexicana que estuvo a punto de casarse con Fidel llora al Comandante

Cuando supo de la reciente muerte de Fidel Castro se llenó de “tristeza” y le invadió la nostalgia, afirmó en una entrevista con la agencia EFE Isabel Custodio, la mexicana que hace seis décadas estuvo a punto de casarse con él tras varios meses de noviazgo y de compartir juntos el poder en Cuba.

Hija de exiliados republicanos españoles, esta escritora, periodista y activista de los derechos de la mujer contó su relación amorosa con el Comandante cubano en el libro “El amor me absolverá”, publicado en 2005.
Once años después rememora aquel episodio, y con él toda una vida. Una vida marcada por el año 1956, cuando conoció a Castro, al que recuerda como alguien “encantador”.

“Era muy guapo, muy atractivo, y tenía una labia que te convencía de lo que quería; era simpático, ocurrente, tenía una memoria prodigiosa y lo que no sabía se lo inventaba”, explica en su apartamento de la colonia (barrio) Condesa de la Ciudad de México.

Custodio, quien rechaza hablar de la hegemonía de los Castro en la nación antillana, revela que “en la intimidad” Fidel “tenía mucho sentido del humor, era muy gracioso y le gustaba mucho imitar a los demás”.

Se conocieron gracias a un amigo de la familia de Isabel, por entonces de 17 años. Nada más y nada menos que el español Néstor Almendros, luego un renombrado director de fotografía en Hollywood, al que acompañó a la cárcel de la capital mexicana donde Fidel estuvo recluido junto con un grupo de cubanos exiliados.

Al verla de lejos, Castro quedó al parecer prendado, le pidió a Almendros el nombre de la bella joven y su teléfono.

Al salir del presidio la llamó y fue a conocerla a casa de Teté, una cubana con la que Isabel vivía mientras estudiaba y sus padres permanecían de gira con la Compañía de Teatro Clásico por México.

“Se plantó frente de mí y me dijo ‘Yo vengo a proponerte que tú te cases conmigo'”, narra Custodio, que participó en reuniones con Fidel, su hermano Raúl y Ernesto “Che” Guevara en 1956, año de la partida del yate Granma desde Tuxpan (Veracruz) hacia Cuba en noviembre.

De Raúl dice que “es muy gris”, y que al lado de Fidel este último “se lo come”. Custodio, que entonces era estudiante de Filosofía, usa el presente varias veces al referirse a su antiguo novio, como si no hubiera muerto.

Sin embargo, aclara que “los dos hermanos se querían muchísimo” y que “Fidel siempre protegió a Raúl porque era más chiquito, más enclenque, era como el feíto”.

Al parecer Raúl, pero sobre todo el Che, con el que Custodio afirma que discutía de tú a tú sobre marxismo porque ella era una joven “muy preparada, culta y sabía mucho de política”, se mostraron contrarios a la boda.

Especialmente porque, aunque venía de “un exilio” por la Guerra Civil española, la consideraban una “niña burguesa” y creían que podría llegar ser “el punto débil de Fidel” para sus adversarios.

Por una u otra razón, el enlace nunca se concretó. “Estuve dispuesta a compartir mi vida con él”, pero “al final me arrepentí el mismo día de la boda, con el traje puesto y todo”, relata Custodio, que incluso tiró el anillo de compromiso.

Tampoco tiene fotos con él porque se las llevaron las fuerzas de seguridad mexicanas que irrumpieron aquel año en la casa de Teté, deteniendo a varios insurgente cubanos con armamento.

El motivo del plantón a Fidel fue claro: “Empecé a crecer y a darme cuenta de lo que eran otras cosas, de lo que era tener una pareja, lo que era convivir; en muy poco tiempo viví como una vida de muchísimos años”.

Vestida con una blusa blanca, suéter oscuro, mucho maquillaje y un collar de perlas, el antiguo amor del Comandante volvió a verlo varias veces años después. Una de ellas cuando realizó un reportaje en La Habana para la televisión publica mexicana con motivo de los 25 años de la Revolución Cubana.

Rehúsa responder a la pregunta de si la llama de la pasión seguía todavía viva, pero cuenta que Castro le anunció que hablaría con Cubana de Aviación para que pudiera ir a verlo siempre que quisiera.

Luego se vieron “dos o tres veces más” en viajes “personales” que Custodio, casada cinco veces y que tuvo tres hijos y varios nietos, realizó a la isla y sobre los que tampoco profundiza.

Hasta no hace mucho Fidel le mandaba “recados” a México a través de los embajadores cubanos de turno, añade.

De su reciente muerte, el 25 de noviembre pasado, se enteró al día siguiente temprano, cuando un periodista le llamó para conocer su reacción.

“Me entró una tristeza tremenda; ese día me sentí muy tocada”, lamenta.

Le queda la memoria de las palabras que, tras la suspensión de la boda, asegura que Fidel le dijo: “Te propuse que nos casáramos porque quería que tú llegaras conmigo, que llegáramos a tener el poder, porque habíamos luchado juntos y habíamos llevado todo este camino juntos”.

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