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Actualizado el 24/04/2012
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La noche de enfrente, la cinta póstuma de Raúl Ruiz que se verá en Cannes

Autor: Jorge Letelier

El filme fue seleccionado en la Quincena de realizadores, y tendrá una exhibición especial.

La noche de enfrente, la cinta póstuma de Raúl Ruiz que se verá en Cannes

Era el título en que el Raúl Ruiz trabajaba afanosamente cuando murió, en agosto del año pasado. Con su ya mítica capacidad laboral, el cineasta chileno dejó armado el montaje de La noche de enfrente, y se fue al hospital, donde falleció, aún pensando en los proyectos que le seguían: As linhas da torres, Las líneas de Wellington y El niño que enloqueció de amor.

La cinta, que estará en la sección Quincena de realizadores del Festival de Cannes
, junto a otro filme nacional, No, de Pablo Larraín, está basada en cuentos del escritor chileno Hernán del Solar, y no era cualquier proyecto para Ruiz. Era su regreso en un 100% al cine chileno, ya que la cinta fue financiada íntegramente por platas locales. En este caso, por recursos del Fondo Audiovisual ($153 millones). Por ello, el filme tendía puentes con su anterior trabajo íntegramente chileno, Palomita blanca, su filme de 1973 pero estrenado en 1992.

La noche de enfrente fue filmada hace un año, en Antofagasta y con interiores en Santiago. El cineasta, aquejado de cáncer al hígado, no pudo viajar a la ciudad nortina pero dejó las cosas muy definidas. Así lo recuerda el protagonista Sergio Hernández: “El guión tiene diálogos muy precisos, donde realmente eran esos y no otros. Y es muy rica, llena de imágenes de lo que fue nuestro país en los años 50”, dice.

Además, Ruiz se enfrentó a un reto que nunca había experimentado: el uso del croma (recorte de imagen) para situar a los personajes en los exteriores rodados en Antofagasta. El resultado, según su protagonista, es “maravilloso”.

La cinta adapta tres cuentos de Del Solar, Pata de palo, La noche de enfrente y Rododendro, y narra la historia de un jubilado que espera su muerte y que se enfrenta a una ciudad irreal y onírica, donde revive episodios de infancia, los que no se sabe si fueron reales o producto de su fantasía. En la cinta intervienen el actor francés Christián Vadim, hijo de Catherine Deneuve, y la chilena Valentina Vargas.

Pese a su estado de salud, como recuerda Hernández, Ruiz se sentía muy bien luego del trasplante de hígado que tuvo en 2011. “Tenía que cuidarse mucho. Aunque bromeaba con que el hígado que le habían puesto era de un negro de 32 años y por eso se sentía muy potente en todo sentido. Decía que sentía una fuerza espectacular que no había sentido nunca”, recuerda.

El actor recuerda del rodaje del filme, la memoria prodigiosa del director. “Tenía un potencial impresionante para crear. Era un inventor del momento e improvisaba muchísimo. En esta película se acordaba de conversaciones antiguas que tuvimos”, cuenta, sobre anécdotas durante el rodaje de Diálogos de exiliados, el anterior filme que hizo con Ruiz, en 1974.

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