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Actualizado el 04/04/2016
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La obra sensible y sostenible de Cazú Zegers

Autor: Soledad García-Huidobro

La arquitecta chilena ha sido la única latinoamericana nominada para recibir el premio internacional ArcVision- conocido como el Pritzker de las mujeres- en lo que será la cuarta edición del certamen que se entregará este jueves en la Trienal de Milán.

La obra sensible y sostenible de Cazú Zegers

Un mail que llegó en diciembre recién pasado al contacto de la página web de la arquitecta nacional Cazú Zegers le tenía preparado una gran posibilidad: ser una de las finalistas del premio Arcvision concurso internacional de arquitectura para mujeres instituido por Italcementi Group y que pone el acento en la visión femenina sobre cómo regenerar y diseñar la arquitectura actual y futura. El objetivo es promover los proyectos que tengan un claro enfoque de innovación y funcionalidad desde un punto de vista sostenible y social, poniendo dentro del contexto de la arquitectura mundial contemporánea la visión de la mujer, por lo mismo se le ha llamado que es el Pritzker en femenino. Además se le da énfasis a las cualidades que debe tener un arquitecto moderno para desarrollar originalmente su profesión a través de soluciones no convencionales como también desarrollar una sensibilidad madura y fuerte con el entorno, desde lo humano y lo social.

El año pasado la ganadora de la tercera edición de esta nominación fue la suiza Angela Deuber, talentosa arquitecta de reconocimiento mundial que estuvo a cargo de la Escuela en Thal en Suiza y entre las 20 nominadas de este año además de Cazú Zegers están Basma Uraiqat Abdallah de Jordania, Ruth Berktold de Alemania, Tania Concko de Noruega, Sara de Giles Dubois de España, Dalila Elkerdany de Egipto, Petra Gipp de Suecia, Pat Hanson de Canadá y Mao Harada Japón, entre otras. 

A la vuelta de sus vacaciones Cazú recibió un correo a su mail personal de los organizadores insistiendo en la importancia del premio, su nominación a él, asumiendo que probablemente no había visto el correo. Quedaban solo cuatro días para entregar el material. Llamó y le contaron que fue nominada por diferentes expertos internacionales y que habían decidido extender el plazo, para el envío del material. 

Inmediatamente preparó todo y participó con cuatro proyectos: Kawelluco, una iniciativa que partió en 1996 cuando tres amigos, José Luis Rabat, Pedro Pablo Aldunate y Rafael Larraín adquirieron un campo de 1.000 hectáreas en la Región de Araucanía para iniciar un desarrollo inmobiliario diferente. “Kawelluco es la obra mínima, hecha con los mínimos recursos, casi diciéndole al maestro de obras: maestro tome la pala y mueva la tierra de aquí para allá. Pero este mismo campo de exploración me permite hacer el Tierra Patagonia, cuando al fin llega la oportunidad de la gran escala”, explica Zegers. Ambos proyectos participan en la categoría Obra en madera.

Cazú decidió además mostrar su obra en hormigón a través de la Capilla del Espíritu Santo, en Puente Alto, y Casa Soplo más Casa Esmeralda ubicadas en la Región Metropolitana, como un conjunto familiar. “La casa Esmeralda es la síntesis de mi obra en madera y hormigón y, al mismo tiempo, la bisagra a todo lo nuevo que estoy haciendo”.

El 7 de abril en la Trienal de Milán se darán los resultados, pero ya el solo hecho de estar entre las 20 nominadas a nivel mundial es un gran reconocimiento para Cazú Zegers. “Me produce vértigo, angustia, miedo, felicidad, satisfacción y alegría tener un reconocimiento así. Es salir de la invisibilidad, de la poca valorización y falta de comprensión del proceso conceptual que tiene mi obra en Chile, siempre he estado un paso adelante, abriendo un camino, en silencio, sin pares. Ha sido largo, arduo y muy duro a veces”, reflexiona. Además significa que su tesis del territorio y del “hacer leve y precario”, tengan al fin un reconocimiento. Es una reafirmación a que la obra no por ser efímera es menos valiosa. “Que lo poético y lo geo-poético tengan valor, en un mundo asfixiado de eficiencia y rentabilidad”, explica la arquitecta que en 1993 recibió el Gran Premio Latinoamericano de Arquitectura en la Bienal de Buenos Aires con su proyecto Casa Cala, un enorme  reconocimiento y aval a su obra.

Hace años Miguel Laborde cofundador del Observatorio de Lastarria y amigo de la arquitecta, le decía a ella que había estado estudiando a las mujeres artistas en Chile  y eran completamente  invisibles. “La nominación me hace visible”, asegura Zegers.

Por esta misma razón tiene las ganas y energías puestas para recibir este premio que es como el sello de calidad a una postura artística latinoamericana, “el hacer con ‘low tech’ y alto contenido poético, aprovechándose de la fuerza y belleza del paisaje y el territorio”. Para Cazú hay que construir signos sobre el territorio para hacer aparecer un nuevo paisaje cultural, el de lo latinoamericano a lo que ella relata como el habitar casi sin dejar huella sobre el territorio, una postura artística de Latinoamérica al mundo. 

Por lo mismo no para y ya se encuentra trabajando en nuevos proyectos como los lodge Chilco en Pucón y Casa para la Lluvia en el Lago Maihue, las casas Cayumapu en Valdivia, Delia en Talca, Casa K en Lo Barnechea, el Loteo Las Mostazas en Bahía de  Huanaqueros, el proyecto + 1000 Red De Senderos en Lo Barnechea y cuatro pilotos del programa de Iniciativas de Fomento Integradas (IFI) Indígena dado por la Corfo y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). 

Cazú se autodefine como una  a.m.a = artista, mujer, arquitecta. “El arte puro me está llamando con fuerza y siento una necesidad de explorar en este campo nuevo para mí”, concluye

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