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Actualizado el 15/06/2014
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La órbita del centro espacial chileno

Autor: Sergio Rodríguez

El GOE, ubicado en la Base Aérea El Bosque, de la Fach, es la unidad encargada del satélite Fasat Charlie. Lo controlan 25 funcionarios. Y pueden captar el incendio de Valparaíso o el debut de Chile en el Mundial. Un verdadero ojo en el cielo.

La órbita del centro espacial chileno

Recogerse. Ese es el concepto utilizado en el Grupo de Operaciones Espaciales (GOE) de la Fuerza Aérea, para referirse a situaciones como la ocurrida en la noche del sábado 12 de abril, cuando el incendio de los cerros de Valparaíso, que a la postre resultó devastador, comenzaba a descontrolarse.

Se trata de una alerta. Significa que a la hora que sea, al menos media docena de profesionales, quienes normalmente trabajan bajo régimen de oficina (de 08:00 a 17:00), regresan al centro de mando para coordinar la obtención de fotografías estratégicas.

En este caso, el del siniestro, el objetivo era colaborar con la Onemi y las tareas de control y rescate, graficando hacia qué áreas se desplazaba el fuego (ver fotografía secundaria).

“Conforme avanza el tiempo, nuestros servicios han aumentado. De hecho, hemos recibido solicitudes de imágenes desde México y Colombia”, cuenta el comandante de grupo Hernán Tello, jefe de la escuadrilla de operaciones del GOE. Esta unidad funciona en un edificio pequeño, de dos pisos, moderno, luminoso y muy calefaccionado, ubicado en la Base Aérea El Bosque, de Santiago. Allí laboran 25 personas, todas capacitadas en Estados Unidos y Europa, entre uniformados, ingenieros y técnicos civiles.  

“Nuestra misión es operar los sistemas satelitales de la Fach, que hoy día son el Fasat Charlie, y, además, brindar asesoría especializada en temas espaciales”, sostiene Tello. 

El Fasat Charlie es el tercero de la carrera espacial chilena, tras el fallido Fasat Alfa (l995) y el Fasat Bravo (1998). Pesa 130 kilos (100 más que su predecesor) y fue puesto en órbita el 16 de diciembre de 2011, mediante un cohete Soyuz, lanzado desde el puerto espacial de Kourou, en la Guayana Francesa. Su vida útil se proyecta hasta 2016.  

Orbita a una velocidad de 28.000 km/h (un avión de pasajeros normalmente vuela a 900 km/h). Da la vuelta al planeta en 97 minutos y a una altura de 620 kilómetros. Y puede tomar fotografías de máxima calidad, tanto pancromáticas (blanco y negro) como multiespectrales (color), de 10 kilómetros de ancho y 650 de largo. Pero siempre de día. “No tiene flash”, bromean en el GOE.

Estos datos son relativamente conocidos. No así lo que ocurre tras bambalinas. “La operación del satélite y su cámara Naomi se controlan las 24 horas, con un sistema semiautomático de supervisión”, explican en el grupo.

Entre las funciones del satélite se destaca su uso fotográfico para temas demográficos, geográficos y agrícolas, tanto para empresas como entidades de gobierno. También tiene aplicaciones en defensa y seguridad, por ejemplo, en el tema de las fronteras. “Sus imágenes permiten identificar rutas cordilleranas de narcotráfico y robo de vehículos en el norte. La precisión de estas imágenes permite ver el vehículo, aunque no detalles como la patente”, dice el comandante Tello.

Las imágenes se obtienen en un lapso de 40 minutos y el  Servicio Aerofotogramétrico (SAF), de la Fach, es la unidad encargada de administrarlas y difundirlas.

ALERTAS DE COLISIÓN

El centro de monitoreo del satélite es manejado por personal únicamente chileno. La sala de control tiene filas de computadores y cerca de 12 operarios. El “Houston” chileno, le dicen  con humor. Allí, entre otras cosas, se efectúa la supervisión satelital y se analiza su dinámica de vuelo. 

“Una situación de colisión es cuando algún material, que normalmente es basura espacial, mayor a 10 centímetros cuadrados, aparece en trayectoria del Fasat Charlie. Podría dañarlo e inutilizar su cámara. Una oficina de Estados Unidos nos alerta, pero nosotros verificamos la alarma. Desde que fue lanzado, hemos tenido 15 de estos eventos”, apunta el mayor de Ejército Gonzalo Cabello, jefe del área de dinámica de vuelo. “Para esquivar esos problemas el satélite dispone de motores. Podemos alterar su órbita, pero con maniobras pequeñas, no drásticas”, agrega el oficial. 

Las fotografías se obtienen en otra sala digital. El capitán de bandada Juan Sepúlveda, ingeniero de planificación de misión, agrega que “el trabajo de imágenes tiene certificación ISO y acepta un 10% de nubosidad como máximo para que las fotografías  sean de alta calidad. También estamos haciendo un banco de imágenes de ciudades chilenas, en diferentes momentos, para futuros análisis demográficos”.

Obviamente, Chile no es el único país en órbita. “Argentina tiene seis o siete satélites y Brasil muchos más, fundamentalmente orientados al mundo civil. Otras naciones están avanzando, como Bolivia, que el año pasado lanzó un satélite de telecomunicaciones. Y Perú está comprando uno, también con fines mixtos”, subraya el comandante Tello.

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