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Actualizado el 01/12/2017
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La reinvención de Strava

Autor: Marcelo Córdova

La aplicación es una popular red social para aficionados al trote, la bicicleta y otros deportes urbanos, pero ahora se ha convertido en una eficiente herramienta de planificación urbana en más de 70 ciudades del mundo. Su próximo objetivo podría ser Sudamérica.

La reinvención de Strava
La visualización de Strava Metro para una zona de Florida, estados unidos.

En 2013, Sheila Lyons tuvo una idea. Ella era la encargada de las políticas que regían el uso de bicicletas y la instalación de ciclovías en Oregon, Estados Unidos, y sabía las dificultades que existían para determinar cuánta gente usaba efectivamente ese transporte. “Una vez al año se hacían conteos de dos horas y muy al azar. Los hacían voluntarios que se sentaban en la esquina de la calle simplemente porque querían mejores instalaciones para las bicicletas. En realidad era patético”, contó a The Guardian. Fue entonces cuando se le ocurrió que una aplicación que ella misma usaba podía ayudar a resolver el problema.

Strava nació en 2009 como una red social para atletas y aficionados al trote y las maratones. Mediante la tecnología GPS de celulares y otros dispositivos, estos deportistas podían compartir cuán rápido corrían, las distancias que completaban y las rutas que iban descubriendo en ciudades, cerros y otras zonas. Pero los usuarios expandieron los horizontes de la aplicación y hoy abarca disciplinas que van desde el ciclismo hasta la natación, el esquí y el canotaje: actualmente la app suma un millón de miembros nuevos cada 45 días y los usuarios suben a la plataforma casi ocho millones de actividades físicas a la semana, las que también incluyen viajes rutinarios al trabajo.

Lyons pensó que esa masiva cantidad de información podía servir para algo más que vanagloriarse del rendimiento físico personal, así que le pidió a la empresa que analizara otros usos más prácticos de esos datos. Gracias a su gestión, en 2014 surgió Strava Metro, una subsidiaria que casi por azar se ha convertido en una popular herramienta de planificación urbana que está ayudando a reformular el diseño de calles en más de 70 ciudades como Glasgow, Reykjavik, Estocolmo y Brisbane. En un comienzo, la empresa –que apenas tiene 140 empleados- ni siquiera se planteó crear Metro, sino que sólo buscaba cautivar a más usuarios y generar un proyecto que entretuviera a sus ingenieros.

Esa iniciativa se tradujo inicialmente en un mapa de calor global abierto y gratuito, que usa la información anónima que entregan voluntariamente los propios usuarios para mostrar las zonas donde se concentran las actividades deportivas. Por ejemplo, Santiago aparece visto desde el cielo sobre un fondo negro, sobre el cual líneas que brillan con distintas intensidades muestran que las áreas preferidas para disciplinas como la bicicleta o el trote están en Plaza Baquedano, el Parque O’Higgins o Tobalaba. En Valparaíso, la Avenida Errázuriz es la que más resalta, al igual que la Avenida Perú en Viña del Mar (https://labs.strava.com/heatmap). Pronto, Strava se sorprendió al darse cuenta de que sus usuarios no eran los únicos interesados en el mapa, ya que empezó a recibir llamadas de municipalidades y departamentos de transportes de todo el mundo que querían usar esta información para planificar infraestructuras deportivas.

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Mapa de calor de caminatas en Nueva York.

“Ellos sabían que necesitaban información que iba más allá de lo que muestran los mapas de calor, tales como conteos de personas según la hora del día, día de la semana, zonas de origen y destino, cruces en intersecciones según hora y la manera en que esas rutinas varían con el tiempo”, cuenta Brian Devaney, encargado de marketing de Strava Metro, a Tendencias. Por eso, en 2014 la plataforma lanzó su subsidiaria Metro (https://metro.strava.com/), que integra otros datos más finos y que muestra, por ejemplo, cuántos ciclistas circulan a una hora por una calle, además de su edad y género y la ruta completa que siguen para llegar a su destino.

Hoy la empresa trabaja con más de 125 agencias y departamentos en todo el mundo, los que pagan una suscripción anual que cuesta 80 centavos de dólar por usuario. Por ejemplo, el Departamento de Transportes de Oregon fue el primer cliente y hoy paga unos 12,7 millones de pesos para acceder a esta plataforma y así planificar la expansión de su red de ciclovías.

Jennifer Dill, profesora de la Escuela de Estudios Urbanos y Planificación de la Universidad Estatal de Portland (Oregon), explicó al momento de confirmarse el contrato que no existía “ningún tipo de información. No sabemos dónde circula la gente con sus bicicletas. Saber dónde están los ciclistas ya es un comienzo”. El propio Devaney agrega que antes de Metro era muy difícil “entender el comportamiento de ciclistas y peatones en una red urbana. Hoy existe información de autos, transporte público y camiones gracias al GPS que opera en esos vehículos, pero ese no es el caso para el transporte impulsado por humanos”.

Expansión global

Seattle es otra de las ciudades que contrató el servicio de Metro y en su caso usó la información para identificar las esquinas más propensas a colisiones con ciclistas. En la pequeña localidad de Rapides Parish en Louisiana, las autoridades ocuparon la plataforma en el análisis del desplazamiento a pie de sus ciudadanos, lo que permitió elaborar su primer plan de peatones. Además, los dueños holandeses de la empresa de trenes escocesa ScotRail contrataron Metro para determinar cuántos pasajeros viajaban hacia y desde sus estaciones en bicicleta. Un caso especial es el de Queensland, Australia, que incorporó la información de Strava para evaluar el impacto de la reapertura de Riverwalk, una pasarela flotante para peatones y bicicletas en medio del río Brisbane y que fue destruida por inundaciones en 2011.

“Queensland estableció que debido a la nueva infraestructura hubo un aumento en el uso de nuevas ciclovías y otras ya existentes en las inmediaciones. La actividad de los ciclistas en un radio de un kilómetro de la nueva pasarela subió un 23 por ciento en tres meses. Además, una ciclovía ubicada a un kilómetro experimentó un alza del 57 por ciento en el número de ciclistas como resultado de la mayor conectividad”, explica Devaney. Aunque por ahora el negocio de Metro se concentra en Estados Unidos, Canadá, Europa y Australia, el ejecutivo señala que a Strava le gustaría trabajar con ciudades en Chile y agrega que espera “ver una creciente adopción de esta tecnología en Sudamérica”.

Los lugares donde se concentra el uso de bicicletas en Santiago.

Los lugares donde se concentra el uso de bicicletas en Santiago.

La creación del mapa y el posterior procesamiento de datos no son tareas sencillas: para la elaboración de la visualización más reciente se mapearon más de mil millones de actividades. “Tuvimos el desafío de crear un proceso que nos permitiera agregar y volver anónimos los datos para luego integrarlos a un software de información geográfica. Son demasiados datos y tenemos que seguir mejorando y automatizando el proceso. De hecho, tenemos un equipo dedicado de ingenieros y expertos”, explica Devaney.

En entrevista con The Guardian, Mark Shaw, director de tecnología y cofundador de Strava, señaló que a futuro se podrían desarrollar nuevas aplicaciones, como enviar alertas a los conductores cuando un usuario de la aplicación se esté aproximando a ellos. “Iremos incorporando más capas de herramientas para los planificadores urbanos”, agrega Brian Devaney.

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