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Actualizado el 26/12/2017
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La semana en que el caos se apoderó de la política peruana

Autor: Cristina Cifuentes

Los peruanos no han tenido respiro. El jueves pasado Pedro Pablo Kuczynski estuvo a un paso de ser destituido y el domingo indultó a Fujimori. Así, se pasó del “¡PPK, amigo, el pueblo está contigo!” al “¡Fuera, fuera PPK!”.

La semana en que el caos se apoderó de la política peruana
Marcha de víctimas tras el indulto a Fujimori, el lunes en Lima.

Hace una semana el cántico “PPK amigo, el pueblo está contigo”, era lo más escuchado en las marchas populares en Lima. Pero ahora la consigna es otra: “¡Fuera, fuera PPK!”. ¿Qué ocurrió en una semana? ¿Cómo pasó el Presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, de ser electo por el antifujimorismo a salvarse de la destitución por el voto de fujimoristas, para luego indultar a Alberto Fujimori y ganarse el odio del electorado que lo llevó al Palacio Pizarro? La crisis, que pareciera sacada de la serie House of Cards, se desató hace dos semanas cuando se dio a conocer que la empresa brasileña Odebrecht realizó diversos pagos a firmas vinculadas a PPK, mientras era ministro de Alejandro Toledo.

Esto llevó a representantes de los partidos Fuerza Popular (fujimorismo), el Frente Amplio y APRA a aprobar una moción para destituir al mandatario, con 93 votos a favor, bajo el argumento de que tenía “incapacidad moral” para gobernar. Para aprobar la vacancia presidencial se debían lograr 87 votos de 130 miembros del Congreso. Así, sobrevivir a la destitución parecía una tarea titánica para PPK, porque solo los fujimoristas, liderados por Keiko Fujimori, tienen 71 congresistas. El miércoles pasado, un día antes de que se votara la vacancia, cientos de personas salieron en Lima a protestar contra lo que se calificó como “un golpe del fujimorismo”. Ese mismo día, Kuczynski ofreció otro discurso al país, blindado por sus vicepresidentes, Martín Vizcarra y Mercedes Aráoz. Surgía así una luz de esperanza de que las negociaciones de último minuto estaban surgiendo efecto.

La jornada de la vacancia, el jueves 21 de diciembre, comenzó muy temprano. Los congresistas de la comisión Lava Jato fueron citados a las 08:00 para una reunión. Pasadas las 09:00 fue el turno de Kuczynski, quien fue recibido con todos los honores. “El daño no me lo harán a mí, se lo harán al Perú”, señaló el mandatario al cerrar su defensa, luego de la exposición de su abogado, Alberto Borea. “Está en sus manos salvar la democracia o hundirla mucho tiempo”, advirtió.

¿Lucha entre hermanos?

Luego vino el turno de los congresistas, quienes uno a uno, incluso algunos hablando en quechua o mostrando videos, expusieron sus opiniones sobre la vacancia. Finalmente, tras una maratónica jornada que finalizó cerca de las 23:30 de Perú (01:30 de Chile), 79 congresistas rechazaron la vacancia, por lo que PPK se anotó su mayor victoria política.

Apenas se conoció el resultado, todos los ojos se centraron en Kenji, el hermano menor de Keiko e hijo de Alberto Fujimori, quien rompió en llanto. Esto porque, gracias a sus negociaciones, logró que nueve congresistas de Fuerza Popular se abstuvieran, consiguiendo no sólo la victoria de PPK, sino que la derrota política de su hermana.

Sin embargo, la idea que PPK había negociado su permanencia en el Palacio Pizarro a cambio del indulto a Fujimori, preso por crímenes de lesa humanidad, se instaló en la sociedad peruana.

Apenas tres días después y mientras los peruanos se alistaban para su cena navideña, el rumor se concretó: Kuczynski le otorgó el indulto a Fujimori, quien en ese momento se encontraba en la UCI por un cuadro de “hipotensión” y “arritmia”. Pese a que faltaban unas horas para celebrar Navidad, los peruanos no dudaron y salieron de manera masiva a las calles a protestar.

No por nada, el antifujimorismo es considerado el “partido político” más grande del país. “¡El indulto es un insulto!”, gritaron en las calles, además de llamar a PPK “traidor”. Las marchas continuaron el lunes, en las que se denunció el uso de gases lacrimógenos. Esa misma noche, el Presidente apareció en un deslucido video, en el que intentó explicar las razones del indulto, sin embargo, no hizo mayor referencia a las víctimas del fujimorismo ni tampoco fue enfático en condenar las violaciones a los DD.HH. durante ese régimen.

Ayer fue el turno del propio Fujimori, quien señaló desde el hospital que “soy consciente de que los resultados durante mi gobierno de una parte fueron bien recibidos, pero reconozco por otro lado que he defraudado también a otros compatriotas, a ellos les pido perdón de todo corazón”.

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