Las cartas de Hurtado para atraer a los minoritarios

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Aunque el grupo Hurtado Vicuña tiene asegurado el éxito de la OPA por Polpaico, no cuenta con la venia de los minoritarios, votos clave para luego unir la firma con BSA, la empresa con la que opera hoy en ese negocio. Hace unos días, inició gestiones buscando ese esquivo apoyo.




"Vamos con todo por Polpaico, nuestro interés es el mayor y estamos trabajando en eso. Confiamos obtener el resultado que buscamos". El mensaje proviene del grupo Hurtado Vicuña y está referido a la Oferta Pública de Acciones (OPA), que la semana pasada lanzó por el 100% de Cemento Polpaico, firma que hoy es controlada por el grupo franco-suizo Lafarge Holcim, con el 54,32% de las acciones.

El conglomerado local está tranquilo, porque confía en las gestiones que en los últimos días activó con los accionistas minoritarios de la firma cementera para asegurar la concurrencia de ellos a la OPA y, con ello, garantizar el éxito de lo que vendrá después de la operación. Hasta ahora, la propuesta no los convence y públicamente se pronunciaron en contra de la oferta.

La OPA fue lanzada el 11 de julio a un precio de $ 7.931, "valor que representa un premio de 8,64% en relación al precio de mercado de cada acción, el que, según la definición legal, es de $ 7.300", consigna el prospecto de la oferta. El documento, además, menciona que "el precio representa un premio de 51,37% en relación al precio de cierre de las acciones del 16 de septiembre de 2016, el último día hábil bursátil en que se transaron acciones de Polpaico, anterior a la fecha del anuncio de realización de la OPA".

El tema de fondo es que los poco más de US$ 200 millones en que se valorizó la compañía a los minoritarios no les parece un buen precio. Plantean que Polpaico cuenta con estratégicos activos inmobiliarios en la Región Metropolitana que valen bastante y que el precio de la transacción no refleja el valor potencial de desarrollo que tienen.

Asimismo, sostienen que la oferta de los Hurtado Vicuña -a través de Gamma Cementos, filial de Inversiones Caburga- tampoco considera las sinergias que se pueden producir al tener una operación conjunta con Cementos Bicentenario (BSA), firma con la que Hurtado Vicuña opera actualmente en el mercado del cemento y el hormigón.

El grupo peruano Volcán Compañía Minera es el mayor accionista minoritario, dueño del 22,7% de Polpaico y con dos representantes en el directorio, que en total suman siete integrantes. Otro accionista importante dentro de la compañía es el family office de los Solari Donaggio, Megeve, que posee el 6,05% de la propiedad. Su gerente de portafolio financiero también ocupa un sillón en la mesa directiva.

Obtener la venia de ellos es crucial para los planes que trazó el grupo chileno para crecer en el negocio.

La venia de los minoritarios

El acuerdo de la familia Hurtado Vicuña con Holchile contempla que la operación se declarará exitosa si logra quedarse con el 54,32% de las acciones, la misma participación que hoy tiene la compañía europea en Polpaico.

Aunque Hurtado Vicuña ya tiene asegurado el porcentaje de la franco-suiza, si los minoritarios no venden el inconveniente se gatillaría después, pensando en una fusión entre Polpaico y BSA.

Esto, porque para unir las operaciones se requiere de la aprobación de un 66% de los accionistas de Polpaico, donde el voto de los minoritarios, especialmente los peruanos y el family office local, tendría una relevancia importante para no entrampar ese proceso.

Con la mirada puesta en ese objetivo, hace unos días Hurtado Vicuña comenzó a allanar el camino para alcanzar un acuerdo con los minoritarios de la cementera. Las gestiones se están haciendo contra el reloj, pues la oferta vence el 9 de agosto.

Fuentes conocedoras del proceso cuentan que el grupo inició contactos preliminares con algunos de los accionistas buscando el esquivo apoyo a la OPA. En el mercado apuestan a que Hurtado Vicuña estaría dispuesto a modificar el precio de la oferta. "Hace unos días, asesores del grupo nos contactaron de manera informal para invitarnos a reunirnos a conversar. Lo tomamos como un primer paso, una señal de apertura y flexibilidad de la propuesta", cuenta una fuente vinculada a los minoritarios.

Aunque, la misma fuente aclara que un alza en la oferta tampoco es garantía de salir a vender. Desde la vereda de algunos minoritarios se reconoce que uno de los caminos que analizan es mantener la inversión.

Sostienen que el accionista minoritario que decida no concurrir a la oferta podría beneficiarse de participar de una empresa más consolidada en la industria, considerando la intención de Hurtado Vicuña de operar Polpaico y BSA bajo un mismo grupo empresarial.

Asimismo, en el mercado afirman que de quedarse en la compañía, también los minoritarios podrían ser favorecidos por una futura recuperación económica del país, pues esperan que el negocio cementero comience a reactivarse una vez que los proyectos que hoy permanecen en stand by se retomen.

Hurtado Vicuña tiene trazada una ambiciosa meta para su negocio cementero. BSA hoy tiene cerca del 10% del mercado local del cemento, y con la compra de Polpaico llegaría al 40% de participación, superando a Cementos Melón y Biobío, que tienen cada uno cerca de un 30%.

Un ejecutivo de la industria menciona que el grupo en privado suele repetir una frase que grafica el anhelo que conserva desde 2010, cuando entró al negocio, tras la compra de Cementos Búfalo. "Aspiramos a convertirnos en un gran actor del cemento, hacia allá vamos, no queremos ser más chicos que nuestros competidores".

En el prospecto de la OPA el grupo añadió: "La operación de Polpaico y BSA como entidades de un mismo grupo empresarial les permitirá competir con mayor eficacia en el mercado del hormigón premezclado".

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