Las mejores bibliotecas de Santiago

Ya no son oscuros y fríos edificios. En la capital hay espacios públicos, nuevos y reacondicionados, que reciben a lectores de todas las edades con algo más que libros.




LAS cifras así lo confirman: la lectura entre los santiaguinos ha ido aumentando. Según la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, entre 2008 y 2012 el préstamo de libros en la red pública de Santiago aumentó un 30% y llegó a poco más de 563.000 ejemplares anuales.

Pero ¿a qué lugares acuden adultos y niños a la hora de leer? ¿Qué tesoros bibliográficos pueden encontrar en ellos? Aquí, un recorrido por las bibliotecas imperdibles de la capital.

La Biblioteca Nacional es la más antigua de América Latina. Fundada en 1813, este año celebra 200 años, "en los que ha resguardado la memoria cultural y patrimonial del país", explica Ana María Quiroz, coordinadora del comité digital y bibliotecaria del departamento de colecciones digitales de esta entidad. "La diversidad de material es su mayor riqueza. Aquí no sólo hay libros que datan del siglo XVI en adelante; también se puede acceder a revistas, diarios, archivos sonoros y musicales, mapas, fotografías y manuscritos como los de El archivo del escritor, con textos tomados de puño y letra de escritores como Rubén Darío, Pablo Neruda y Gabriela Mistral", señala Quiroz. Además, tiene la sala de lectura más grande del país, con capacidad para 200 personas.

BiblioGAM pertenece al Centro Gabriela Mistral, la mejor alternativa para quienes buscan informarse sobre teatro, danza y música. Ubicada en el remozado ex edificio Diego Portales, su catálogo se enfoca en lo artístico. "Además de libros para todas las edades, tenemos la mayor colección de información de jazz de Latinoamérica y un importante número de videos sobre ópera y ballet", explica Javier Ibacache, director de Programación y Audiencias del centro. Este explica que ahí usan el sistema de estantería abierta, donde el público puede revisar el material en forma directa. "La biblioteca se inserta en un edificio que conecta la Alameda con el barrio Lastarria, destacando por su luminosidad. La gente aquí se siente muy a gusto, por eso también se mantienen cinco salas de reuniones que cualquier persona puede reservar vía mail y que tienen muchísima demanda", cuenta.

Si la idea es ahondar en historia, derecho, leyes y política, la de la ex sede del Congreso es el lugar perfecto. Fundada en 1883, su edificio en Compañía 1175 recibe a personas mayores de 18 años y contiene una amplísima colección de documentos e impresos sobre la historia de Chile y del Parlamento. Eso, además de su "colección de libros raros". "Son alrededor de 13.300 textos donde hay volúmenes únicos, como ejemplares del diario El Araucano, donde están escritas las primeras leyes; la primera edición de Azul, de Rubén Darío; un ejemplar del Reglamento Constitucional de 1812, redactado por José Miguel Carrera. Esto, además del Código Atlántico, con bocetos de Leonardo da Vinci", relata el director de la biblioteca, Alfonso Pérez.

En Matucana 151 y con sólo siete años de funcionamiento, la Biblioteca de Santiago se ha convertido en la más visitada de la capital. Su directora, Marcela Valdés, cuenta que reciben entre 2.000 y 3.000 personas diarias: "Se trata de un espacio poco tradicional que cambia la visión de lo que se concibe como biblioteca. Aquí puedes comer, hablar por celular y pueden circular niños. No hay restricciones". Por lo mismo, cuentan con talleres de ajedrez, reiki, karate e idiomas, junto a exposiciones y obras de teatro, todo gratuito. "Nuestra idea es que esta sea una biblioteca participativa, que cubra las necesidades de ocio de la gente y, por eso, siempre nos estamos renovando", concluye.

Sólo en 2005 abrió sus puertas al público la Biblioteca Patrimonial Recoleta Dominica. "Sorprende mucho a la gente, porque tiene doble función: es una biblioteca-museo", dice Carolina Nahuelhual, encargada del recinto de Recoleta 683. Ahí los visitantes pueden contemplar la estética de su colección junto a la arquitectura del convento dominico que existía antiguamente en ese lugar. Para ingresar hay que ser mayor de 18 años. "Acá se pueden leer ejemplares del siglo XVI al XIX a través de originales o primeras ediciones", señala Carolina sobre el recinto, que se concentra especialmente en temas de filosofía, historia y religión.

Entre sus tesoros está La Ulyxea, de Homero, publicada en Venecia en 1562 y que es la primera traducción al español de La Odisea; la Nova raccolta de li animali piu curiosi del mondo, un raro bestiario publicado en 1650 con dibujos del italiano Antonio Tempesta, además de una valiosa colección de biblias ilustradas.

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