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Política
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Actualizado el 23/08/2012
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Los escenarios e incógnitas que abrió la CEP para Bachelet y los ministros presidenciables

Autor: Carolina Mascareño Orellana

La ex mandataria obtuvo 50% de apoyo, 41 puntos más que el ministro de OO.PP. Laurence Golborne. Expertos analizan los próximos pasos que podrían dar los eventuales candidatos presidenciales.

Los escenarios e incógnitas que abrió la CEP para Bachelet y los ministros presidenciables

Luego de conocerse esta semana los resultados de la última encuesta CEP correspondientes a la evaluación del gobierno e instituciones políticas en el país, durante julio y agosto, la ex presidenta Michelle Bachelet apareció nuevamente encabezando el listado de los posibles candidatos presidenciales. 

Bachelet no sólo se queda con el primer lugar de las preferencias, sino que aventaja por 41 puntos a su más cercano contendor, el ministro Laurence Golborne. 

Ante ello, se ha discutido por qué la ex Presidenta, a pesar de no estar en Chile y de no pronunciarse sobre la contingencia política mantiene esos niveles de respaldo ciudadano. 

Asimismo, este sondeo abrió dos debates en paralelo: en el oficialismo, para determinar la fecha en que los ministros presidenciables debieran dejar su cargo en el gobierno y comenzar una campaña con miras a las elecciones de 2013, y en la oposición, luego de que algunos plantearan que la popularidad de Michelle Bachelet no requeriría competir en una primaria contra figuras del bloque opositor. 

En ese escenario, dos expertos en comunicación política y opinión pública de la Facultad de Comunicaciones UC, Sebastián Valenzuela e Ingrid Bachmann, respondieron a algunas de estas preguntas. 

¿POR QUÉ BACHELET SE MANTIENE EN LAS ENCUESTAS PESE A NO ESTAR EN CHILE?
Ante esta pregunta el profesor Sebastián Valenzuela plantea que “es verdad que, normalmente, hay una correlación entre la presencia de los personajes y su popularidad, tanto en la cantidad como en la frecuencia en que aparece normalmente en la prensa”. 

En ese sentido, destaca que “es difícil que un personaje que nunca aparece tenga una altísima valoración, porque no le daría la posibilidad a las personas, siquiera, de que pensaran sobre lo que realiza o plantea. 

No obstante, Valenzuela aclara que, a priori, “uno diría que en el caso Bachelet, ella está desafiando esa premisa, pero no es algo tan excepcional lo que pasa con ella”. 

Según explica el académico, una situación parecida se vivió en Estados Unidos, cuando se destapó el escándalo de Bill Clinton y Mónica Lewinsky. “Durante un año hubo una intensísima cobertura de prensa a una noticia negativa, y sin embargo, en las encuestas, Bill Clinton no bajo, sino que incluso, en términos de su trabajo, subió. ¿Cómo puede ser que suba, si está todo el mundo hablando con una opinión critica?”. 

“La opinión pública es bastante más sofisticada a la hora de emitir sus juicios políticos, sobre su percepción de personajes” explica Valenzuela, y añade que “más que ser una caja de resonancia de la cobertura mediática, las personas filtran y tienen una capacidad de formarse sus propios juicios, aunque el personaje no se pronuncie ni tenga apariciones constantes en la prensa”. 

En ese sentido, también acota que “en el caso de ella,  se ven varias cosas: por un lado, es verdad que aparece mucho menos, pero si uno revisa datos de consultoras, el personaje que aparece más mencionado es ella. O sea, es verdad que aparece poco, pero no es que no aparezca nada. Aunque ella no hable, es citada constantemente en la escena política. Y la gente tiene un recuerdo de ella, de los altos niveles de popularidad con que dejó el gobierno”.

El académico también precisa que “el hecho de que aparezca poco tampoco permite que haya mucho espacio para que la gente reflexione o se vuelva a cuestionar una imagen que está anclada, que es la de ella cuando terminó su gobierno. Al aparecer poco en la prensa, hay pocas posibilidades de que se le cuestione, porque el juicio a su figura está medio ‘detenido en el tiempo'”.

“Le conviene aparecer poco, porque no hay mucho espacio para que te critiquen, y por esa razón en el oficialismo tratan de que entre en la discusión”, aseveró Valenzuela. 

LA PERSONALIDAD DE BACHELET COMO FACTOR DETERMINANTE

Por su parte, la académica Ingrid Bachmann acota que, con la actual directora ejecutiva de ONU Mujeres “pasan dos cosas: una, es que Bachelet – lo quiera ella o no-, es encantadora. La gente la recuerda como alguien muy agradable, de hecho en la elección anterior, ellos decían ‘puede que no esté muy preparada, pero es agradable’ y eso los inclinaba a votar por Bachelet. 

“Puede, en chileno, ‘meter la pata’, pero la gente la recuerda a ella y su gobierno mucho mejor de lo que fue, por la existencia de conexiones emocionales”, remarca. 

En esa misma línea, recuerda que “en la campaña fue muy fuerte el hecho – y que está pasando en todo el mundo- de la personalización de la política. Era el tema de su carisma, su personalidad, un factor de peso, además de que ella venía con una historia personal que muchos pensaban que ella podía tener mucho odio, pero no era ese caso”. 

“Que este lejos, que no hable, es lo que Bachelet tiene ‘ahorrado’, es el recuerdo. Si no viene no importa, porque no sale mal parada, vivimos del recuerdo, la nostalgia. Es una figura bastante maternal, no es algo que ella explotara mucho, pero que se veía  desde su campaña y su eslogan “Estoy contigo”, tenía mucho de acoger y por eso se le recuerda con tanto cariño, una nostalgia. La gente pensaba ‘esta es una señora carismática, que se podía tratar de par a par’”, argumenta. 

POR QUÉ LA ARREMETIDA 27/F NO IMPACTÓ SU POPULARIDAD

La comisión investigadora por responsabilidades del 27/F  podría haber sido un factor que lesionara los índices de popularidad de Bachelet, no obstante, la ex mandataria mantuvo los niveles. 

Valenzuela explica que “eso no hace gran mella en la opinión publica, porque no importa tanto la frecuencia o el tono negativo con que ella puede ser mostrada, sino  que la gente es capaz de darse cuenta de maneras específicas en que se cubre a un personaje, de cuando en el gobierno y la oposición hay una decisión estratégica de apuntar en contra del actuar de Bachelet”.

“La gente esas cosas las interpreta, porque si bien se expone a Bachelet como presunta responsable, las personas también se plantean si es que hay un esfuerzo deliberado político para ponerla mal, y reaccionan ante eso”, asevera. 

Ante esta pregunta, la profesora Bachmman responde que, pese a la búsqueda de responsabilidades por el manejo del 27/F, finalmente “ella salió libre de polvo y paja, y muchos dijeron que el que se le cuestionara era una estrategia política. La han cuestionado, pero no se constató en el Congreso una duda razonable”. 

EL ESCENARIO: SI VUELVE O NO Y EL ROL DE LA OPOSICIÓN

Consultado por la variación que podría producirse al retornar a Chile, Valenzuela plantea que “debiera haber un cambio en la imagen, porque si bien no es una estrategia nueva el estar ausente y no pronunciarse, tiene que hacerlo en algún momento, si quiere competir y ser candidata”. 

Al respecto, remarca que “si uno mira la época en que ella era presidenta, hay un antes y un después en la forma en que Bachelet aparecía ante la opinión pública en 2008”. 

“Los últimos dos años ella se dispara en términos de popularidad. Y ahí no es que sea de un día a otro.  Además de reducir la aparición de Michelle Bachelet en general, ella sólo tiende a aparecer en eventos positivos, que favorecían su figura, mientras que los ministros y los dirigentes de la Concertación aparecían dando la cara en aquellos eventos más negativos”, dice. 

Ante ello, destaca que, por un lado “es un beneficio es que su figura se mantenga intocable, le favorece, pero la desventaja es que el costo lo ha pagado la Concertación y por eso está tan desalineada la aprobación de ella con los que fueron sus partidos de gobierno, que tienen cifras muy bajas de adhesión”.

“Hay un tema de volver a repetir la estrategia: ‘salgo poco y lo que salgo, nadie puede decir que sea algo malo’ y dejo esta inercia de saber o no si será candidata. Ella terminó su gobierno con alta popularidad y la gente no va a cambiarlo, hasta que ella le toque entrar a la contingencia. Y no le conviene entrar pronto”, aclara. 

LAS REACCIONES DE LOS PARTIDOS ANTE LAS ENCUESTAS 

Bachmman postula que se mantendrá una incertidumbre y una suerte de “ansiedad” ante las encuestas “hasta que no se decida que sea ella candidata. De los políticos que hay ahora, ella se ve como la única que podría ser candidata, y de hecho la han nombrado casi candidata en todos los partidos. Por lo tanto, esto se mantendrá hasta que no se decida quiénes son los precandidatos más firmes”.

La académica comenta que, “el mensaje de fondo que muchos sospechan es que, dada la baja popularidad de Piñera, no es tan difícil pensar en un cambio de gobierno y las encuestas se están volviendo locas, para ver qué pasa en ese escenario, también contemplar la posibilidad del candidato. Pero ahora es prematuro evaluarlo.

 “Hay una suerte de ansiedad y también,  de resignación, de que se ve como obvio que va a ser ella la candidata”, comenta. 

No osbtante, Bachmman precisa que “hay mucho que puede pasar aún, el escenario no está trazado. Por ejemplo, puede darse el caso de que Bachelet no quisiera ser candidata. Ella sigue siendo bastante querida y popular cuando todo el resto de la clase política está bastante desprestigiada, pero tampoco está en Chile. Eso suma a la incertidumbre”.  

“También pasa que es la figura que parece de momento para la Concertación como el ángel salvador, pero habría que ver si la competencia empiece en serio. De que es una carta fuerte a estas alturas, lo es, pero aún falta tanto para las elecciones, y podría darse, por ejemplo, un caso de corrupción o un escándalo que la afectara”, agrega. 

QUÉ PASARÁ CON LAS PRIMARIAS DE LA OPOSICIÓN Y LOS PRECANDIDATOS 

En este punto, Valenzuela afirma que, “no está seguro de que vaya a haber primarias, pero sí es bueno que se produzcan, no por un tema para definir el candidato, sino para legitimar y cumplir con este ritual. Las primarias legitiman al candidato y permiten a los otros, más que competir para ser candidato, posicionarse. Además, si hay primarias y Bachelet quiere participar, tendrá que inscribirse y aparecer”. 

A su turno, Bachmann añade que los otros candidatos que se han manifestado disponibles, pero que no logran repuntar en las encuestas, “pueden tratar de competir, pero en el fondo no son figuras destacadas de entrada, no son los candidatos naturales, ni los populares en el sentido de concentrar las posibles intenciones de votos, y no les queda más que seguir trabajando para subir”.

Pese a ello, repara en que “ha pasado que candidatos terminan siendo exitosos,  pero hoy todos los de la oposición están a la sombra de Bachelet y los mismos partidos de la Concertación hablan hace meses de ella como candidata. Ella perpetúa esa idea y juega con el misterio, porque podría decir claramente que quiere ser candidata, pero no se pronuncia. Si no le interesara, es probable que dijera de plano que no, y al no descartarlo saca provecho de su popularidad. El hecho de que no se defina oficialmente ni por una ni por otra opción también es decidor”.

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