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Actualizado el 04/08/2017
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Los nuevos destinos top de Chile

Autor: Carlos Matías Pérez

Curanipe, Llanada Grande o Malalcahuello. Cerro Castillo, Manao o Huentelauquén. La búsqueda del próximo destino turístico de moda comienza a delimitar nuevos polos –la playa hippie de Huentelauquén, la costa para surfear entre los ríos Maule e Itata, las montañas perdidas de La Araucanía, la entrada de Chiloé, la Patagonia de Los Lagos y el entorno de Coyhaique. Todos lugares que, en todo caso, miran con cierto temor el nuevo interés que despiertan y apuestan por crecer de manera sustentable y no perder su identidad en el camino al desarrollo.

Los nuevos destinos top de Chile
La playa de Huentelaquén. Foto: Catalina Torm V.

Una casita en las afueras. Algo en el campo o en la costa, donde el sueño de tener un pedazo de tierra o playa lejos de la ciudad se concrete. Es un anhelo tradicional que ha transformado a lugares como Reñaca, La Serena, Pucón o Puerto Varas en importantes epicentros vacacionales y polos inmobiliarios.

Según Nicolás Izquierdo, subgerente de estudios de Portalinmobiliario.com, en ese portal las búsquedas de propiedades en comunas de tipo turístico han ido en aumento. “Si analizamos las cotizaciones de los últimos cinco años, vemos un importante incremento en la zona sur del país liderado por Puerto Varas, Villarrica y Valdivia. Sin embargo, en términos de cantidad, Viña del Mar sigue liderando este mercado, seguida por La Serena y Concón”, explica el ejecutivo.

Aunque, tras el explosivo crecimiento de estas zonas, también se da una búsqueda, más exclusiva y casi secreta, por nuevos destinos de vacaciones más ligados a la naturaleza, la experiencia deportiva y familiar que al carrete, donde “realmente” se pueda conseguir desconexión y descanso. Datos que corren entre familiares y amigos o nuevos loteos en paraísos desconocidos transforman a caseríos perdidos en el mapa en destinos de moda. Un fenómeno que sorprende, pero no es nuevo. “Hay personas que invierten muy al comienzo, que llevan gente y se empieza a producir una moda en un entorno social. En este país pasa mucho porque los grupos son muy chicos y cerrados y a la gente le gusta estar con su entorno”, dice la arquitecto Catalina Torm, dueña de misegundavivienda.cl, portal especializado en propiedades vacacionales.

La mayoría son lugares alejados, algunos incluso sin luz, señal de celular ni alcantarillado. Son seis: la nueva costa surfista entre el Maule y el Biobio; Huentelauquén, el Horcón del ABC1; Malalcahuello, en la cordillera de La Araucanía; el valle del río Puelo; la costa nororiente de la Isla Grande de Chiloé y el patagónico Cerro Castillo.

“Son destinos donde la demanda ha crecido harto”, constata José Claro, director de la corredora de propiedades Sur Realista, quien agrega que aunque todavía incipiente, él apuesta a que en los próximos años surgirá un séptimo: Tierra del Fuego. Consultado por otro de los sitios que están haciendo ruido, el sector de Punta de Choros en la Región de Coquimbo, explica que ahí hay más incertidumbre. “Es una zona más consolidada para la gente de La Serena, pero que hoy está muy amenazada por los proyectos mineros”, opina Claro.

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El relajo de ‘Huente’

El ingeniero comercial Francisco Ojeda (40) va desde 2010 a Huentelauquén, 260 kilómetros al norte de Santiago, entre Tongoy y Los Vilos. “Somos un grupo de seis familias amigas que estábamos tratando de encontrar una segunda vivienda”, cuenta sobre la búsqueda que terminó con la inauguración, en el verano de 2011, de una casa en Huentelauquén que vendió este año sólo para comprarse el paño colindante.

El paisaje característico de Huentelauquén. Foto: Catalina Torm V.

El paisaje característico de Huentelauquén. Foto: Catalina Torm V.

“Cuando llegamos había una condición entretenida, era un poco colonizar el sector porque no había casas”, recuerda Ojeda. Lo que le gustó fue el perfil más familiar del balneario pensando en su señora y sus cuatro hijos. “Acá te tiene que gustar ir a comer a donde los vecinos, pasar de casa en casa, tener una vida super playera en verano. La gente que va es fanática de ‘Huente’”, comenta el ingeniero comercial.

El arquitecto Pablo Errázuriz, socio de misegundavivienda.cl, cuenta que este estilo ha acaparado el interés de varios. Él compró en 2007 una parcela de 5.000 m2 en segunda línea de la playa en cerca de ocho millones y la vendió en 2013 en 40 millones. “Hoy una parcela así costaría entre 45 y 50 millones. En primera línea ya no hay, y pueden costar entre 60 y 80 millones”, dice el arquitecto.

A diferencia del condominio Agua Dulce -el loteo urbanizado ubicado al norte de la localidad donde una parcela cuesta unos 150 millones-, el resto del balneario, que es donde compraron y vendieron Errázuriz y Ojeda, mantiene la propuesta original: parcelas sin servicios básicos con un grupo de veraneantes-vecinos bastante activo que apoyó a la comunidad tras el terremoto de 2015 y se movilizó en defensa del humedal de la localidad, declarado ese año sitio Ramsar por el Ministerio de Medio Ambiente. Es decir, sitio protegido.

"Las Olimpiadas de 'Huente'". Foto: Francisco Ojeda

“Las Olimpiadas de ‘Huente'”. Foto: Francisco Ojeda

Errázuriz cree que hay un perfil de veraneante claro: profesionales jóvenes de entre 30 y 40 años que buscan ese estilo de vida. “Hay harto arquitecto y actor, gente ligada al arte en general. Se embarcan en este proyecto que es más hippie. Como no tienen luz las casas funcionan con paneles solares o bombas. El agua la tienen por estanques de acumulación y no hay alcantarillado”, dice el arquitecto.

“Originalmente era así, bien de artistas, pero hoy está super abierto y es bien diverso el grupo”, opina Ojeda, quien cuenta que están organizados entre los vecinos para que las construcciones cumplan con procesos limpios y no se creen basurales. Reconoce que quieren que llegue el agua a las casas, pero no el tendido de luz que consideran podría “afear” el entorno. “Nos organizamos porque nos da susto que el lugar se ‘chacree’. No queremos que tenga un desarrollo amorfo ni descontrolado”, dice.

Hace dos años organizan las “Olimpiadas de Huente”, donde cada sector en el mapa del balneario representa su letra -de la A a la H- en competencias de carreras en saco, castillos de arena o salto en cuerda. Algo muy Huentelauquén.

Arriba de la ola

Un estudio de la consultora Arenas & Cayo publicado a principios de año mostró que el balneario chileno que más ha aumentado su precio en los últimos años es Pichilemu. “La zona explotó hace unos cinco años. Cada vez viene más gente que antes vacacionaba o tenía una segunda vivienda en Maitencillo, Cachagua o Zapallar y ahora se están viniendo a Matanzas o Pichilemu”, dice Guillermo Leone, quien llegó surfeando hace 15 años y hoy tiene la franquicia de Engel & Volkers entre Matanzas y Pichilemu.

Lo más caro en el sector son Matanzas y Puertecillo, ubicados a menos de 200 kilómetros de Santiago, entre Santo Domingo y Pichilemu, con valores que superan los 200 millones de pesos, mientras que en Playa Hermosa, en Pichilemu, 1.500 m2 cuestan unos 80 millones. “Hay compradores recién salidos de la universidad, de 26 o 27 años, hasta de unos cuarentaitantos. También hay gente que arrienda en Santiago, pero que la primera propiedad que compran es en la playa”, explica Jorge Mira, Head of real estate de Engel & Volkers.

El boom de Matanzas tiene nombre y apellido: Felipe Wedeles. El arquitecto y ex campeón nacional de windsurf inauguró en 2008 el Hotel Surazo en esa pequeñísima localidad ubicada en la comuna de Navidad en la Sexta Región y lo transformó en un referente del turismo de calidad en Chile. Desde entonces el arquitecto ha ejecutado más de 100 casas y proyectos, impulsando la zona como un destino de lujo para hacer surf, windsurf y kitesurf.

Los deportes en Curanipe. Foto: Vinka Bravo (flickr.com)

Los deportes en Curanipe. Foto: Vinka Bravo (flickr.com)

En Puertecillo, hasta hace poco un pueblo playero muy chico, el exclusivo desarrollo Punta Puertecillo, del empresario Jorge Gálmez, está empezando a cambiar la fisonomía de la localidad ubicada en la comuna de Litueche.

El aumento de precios y de visitantes en la zona ha llevado a otros surfistas a mirar más al sur, exactamente a los 30 kilómetros de costa que corren entre las desembocaduras de los ríos Maule e Itata. ¿El epicentro? Playas como Curanipe, en la Séptima Región, o Buchupureo y Cobquecura, en la Octava. “Es la zona con la mejor relación campo-playa de Chile”, dice José Claro, director de Sur Realista.

“La gente que hoy va a Buchupureo es la que hace 15 años fue a Puertecillo en busca de playas desoladas sin gente con excelentes olas para surfear”, comenta Leone. El corredor de Bolsa Martín Merediz (39, “casado, dos cachorros”), quien compró hace dos años una parcela en la playa de Pullay, en Cobquecura, está de acuerdo. “Entre Curanipe y Buchupureo pasa lo que pasaba hace 25 años en Punta de Lobos, que te metías al mar y estabas solo. Eso ya no existe”, dice.

Otro que llegó surfeando es el ingeniero Roy Aldridge (46), quien después de 10 años viajando por Europa aterrizó en 2012 en Cardenal, a cinco kilómetros al sur de Curanipe, con un complejo de cabañas: Big Sur Lodge. “Hoy viene mucha gente. Los fines de semana y las vacaciones las escuelas de surf se llenan”, comenta Aldridge sobre la evolución de la localidad que conoció en 1992 y a la que los surfistas llegan buscando los 20 tipos de olas que pueden encontrar en este tramo de costa.

El santiaguino tiene que viajar unas cinco horas para llegar a esta zona que ha sido colonizada por los surfistas. “Los que antes tenían 20 años y se iban por el fin de semana, hoy se pueden comprar una parcela. El sector va evolucionando con ese público”, apunta Mira, agregando que en Buchupureo se pueden encontrar parcelas de 5.000 m2 por unos 26 millones de pesos.

“Este es más el típico pueblo del sur. La gente sabe que se surfea en la zona, pero no es todavía un pueblo surfista, como Pichilemu, donde los fines de semana y en el verano hay una sobrepoblación”, explica Merediz. El desafío de la zona parece ser equilibrar el boom turístico. “Nuestra peor pesadilla es que pase lo de Pichilemu, una explosión de consumismo que sature el lugar”, concluye Aldrigde.

El discreto Malalcahuello

De todos los lugares que han aumentado en interés en Chile, el que más le llama la atención a Catalina Torm es Malalcahuello, en la cordillera de La Araucanía. “Es heavy cómo ha crecido. Hay un boom en esa zona”, dice la dueña de misegundavivienda.cl sobre el centro de ski de Corralco ubicado a los pies del volcán Lonquimay con 29 pistas de diferentes niveles de dificultad emplazadas alrededor de seis andariveles.

El invierno en Corralco. Foto: Miguel Marietti

El invierno en Corralco. Foto: Miguel Marietti

Según datos de la misma página, hace tres años Malalcahuello, el pueblo más cercano al centro de ski Corralco y Curacautín, la comuna donde queda, representaban el dos por ciento de las consultas de La Araucanía y hoy ya son el 16.

“Malalcahuello es una zona interesante porque tienes actividades todo el año y una calidad de nieve que permite raqueteo, randonee y bosque de araucarias, es bien cotizado por el deportista de nieve en invierno y en verano por el que le gusta hacer trekking”, opina José Claro, director de Sur Realista. Regina Pfeil, directora de Engel & Volkers en Pucón, dice que esto partió por los pioneros que querían esquiar entre araucarias y calcula que hoy en la localidad se pueden encontrar parcelas de 5.000 m2 en 25 millones de pesos, aproximadamente. Jorge Mira concuerda con el precio, pero le agrega otro dato: ese mismo pedazo de tierra costaba cinco veces menos hace un par de años.

El ingeniero Miguel Marietti (34) es uno de los que viene hace tiempo y tiene ese perfil outdoor. “Tengo mi casa hace dos años y voy con mi mujer todas las vacaciones. Hago moto enduro, randonee, trekking y, obvio, esquí”, cuenta el ingeniero que descubrió Malalcahuello en 1999 cuando su padre compró unos terrenos en la zona.

Miguel Marietti, esquiando en Corralco. Foto: Miguel Marietti

Miguel Marietti, en Corralco. Foto: Miguel Marietti

Clave en el auge de este sector fue la inauguración en 2012 del Hotel Valle Corralco, emplazado en la Reserva Nacional Malalcahuello, junto al centro de Ski, un establecimiento cinco estrellas, inspirado en el modelo de Portillo, con más de cinco mil metros cuadrados construidos, spa, piscina temperada, restaurante, bar y actividades familiares para entretenerse después de la jornada de ski o trekking.

Para Paulo Carrasco, quien comenzó a ir a la zona a esquiar cuando era niño y hace tres años, tras terminar sus estudios de agronomía en la UC, se trasladó a vivir a la zona y abrió oficina de gestión inmobiliaria Tierras Australes, la localidad ganó mucha notoriedad en 2015, cuando tuvo la temporada de nieve más larga del país: 142 días. “Ahí comienza a llegar gente de Santiago, Concepción o Puerto Montt y hoy ya está lleno de brasileños o estadounidenses”, concuerda Marietti. Algo que, como todo, tiene sus cosas buenas y malas. “Desde el año pasado encuentras tremendas colas en la subida al centro de ski y es un poco ingrato. A veces preferiría que no fuera tanta gente, pero es parte del crecimiento”, asume el ingeniero.

“En general acá llega gente a la que les interesa la naturaleza y los deportes outdoor y están buscando una alternativa de vida distinta. Los pioneros fueron personas que leyeron bien la tendencia y llegaron por emprendimientos”, dice Carrasco, quien explica que en su mayoría tienen entre 30 y 50 años y son de Santiago, Temuco o Puerto Varas. “Es un grupo distinto. La gente más tradicional se compra en Santo Domingo, este perfil es más alternativo y joven”, cree Torm.

Chiloé, esperando el puente

En el fenómeno chilote mucho tiene que ver el historiado puente de Chacao, con entusiastas y detractores, y que según las últimas noticias se empezaría construir este año para estar listo en septiembre de 2020. Por eso los lugares cercanos a Punta San Gallán, el sector de la isla donde estará, han ido ganando interés.

Torm explica que dentro de los lugares para comprarse una casa vacacional en Chile, la isla grande suena cada vez más. Si en 2014 Puerto Varas se llevaba casi toda la torta de la Región de Los Lagos, a partir del año pasado Chiloé ha equilibrado la cosa. “Está de moda”, sintetiza la arquitecta y da razones: la infinidad de playas, algunas que incluso sirven para surfear, los lagos, sus parques naturales y principalmente los bajos precios. “Chiloé es más barato que comprar en el resto de Los Lagos porque es más hippie. Son loteos menos consolidados y a menor precio porque igual es lejos”, explica Torm.

La orilla del lago Tepuhueico, en Chiloé. Foto: Parque Tepuhueico

La orilla del lago Tepuhueico, en Chiloé. Foto: Parque Tepuhueico

En ese sentido la bahía de Manao, en el noreste de la isla, ha empezado a sonar. “Es la parte más bonita y ya tiene precios bien altos. En toda esa zona hay muchos extranjeros y propiedades de uno o dos millones de dólares. Si quieres comprarte un sitio con orilla de mar puedes gastar 100 millones de pesos o más”, dice Torm. Aunque Mira explica que también se pueden encontrar parcelas desde los 30 millones, aproximadamente.

En ese mismo lado de la isla, el que mira al continente, otra opción es Puerto Elvira, ubicada al norte del canal de Chacao. “Acá todavía hay valores razonables, aún no llega el boom del puente”, comenta José Antonio Carvajal, de Propiedades Ancud, quien agrega que una parcela de 5.000 m2 en el sector cuesta unos 15 millones de pesos a orilla de playa con bosque y vista al futuro puente.

Otro lugar que surge es el Parque Tepuhueico, un proyecto privado de conservación ubicado a 50 minutos al suroeste de Castro. Paula Aguirre, encargada de ventas, dice que este predio se empezó a lotear en los 90 y que ya casi no quedan terrenos a orilla de lago o río. “En líneas traseras el año pasado vendimos paños de bosque nativo en 6 o 7 millones de pesos. Hoy el precio de loteo más barato cuesta 10 millones de pesos los 5.000 m2”, cuenta Aguirre.

La ejecutiva explica que el perfil de compradores es de profesionales de 35 a 45 años. “Tienen buena situación, pero no pueden comprarse una casa en las playas de la zona central”, dice Aguirre. Para Carvajal, la mayoría de los interesados piensa el terreno principalmente como inversión. “Claro que después se dan cuenta de que Chiloé ofrece otras alternativas y se proyectan para tener una segunda vivienda pensando en algo más permanente cuando terminen su etapa laboral”, concluye.

Navegando el Puelo

Extraviado entre lagos y montañas está el valle del río Puelo, en la Región de Los Lagos. “Es una zona difícil de llegar, para gente a la que realmente le gusta estar en la naturaleza viva. Cuando llueve, llueve y cuando nieva, nieva. No es para todo el mundo. No porque esté de moda hay que pensar en comprar como yéndose a Cachagua”, advierte Alejandro Opitz, director de Engel & Voelkers en Puerto Varas.

Aunque en la zona que incluye el lago azul ya hay algunos loteos, todavía no existen desarrollos inmobiliarios en este apartado valle cercano a los parque nacionales Vicente Pérez Rosales, Hornopirén y Pumalín, y para los conocedores es uno de los más lindos del sur. “Puede ser una tendencia, porque ha crecido, pero como todos estos turismos, es muy de nicho”, dice Torm apuntando al gran problema -o beneficio- de la zona: su poca conectividad. Ubicado a un par de horas de Puerto Montt, para llegar a Llanada Grande, la localidad más “turística” del sector, hay que tomar una barcaza que cruza el lago Tagua Tagua. La otra opción, mucho más elegante por cierto, es aterrizar en la pista aérea de la localidad.

Pero el sector ha visto un explosivo aumento en sus precios por la construcción del Camino Internacional Puelo-El Bolsón que unirá el lago Tagua Tagua con la frontera argentina y la legendaria localidad hippie de El Bolsón. Opitz cuenta que hoy una parcela de 5.000 m2 a orillas del río Puelo puede costar entre 20 y 40 millones. “Hace cinco años las mismas costaban entre cinco u ocho millones”, agrega. Aunque también hay terrenos más grandes -de 20 o 30 hectáreas-, a un valor entre los cinco y 10 millones de pesos la hectárea. “La nueva conectividad va a ser muy potente como circuito turístico cuando las carreteras estén habilitadas. Eso puede producir mucho interés en invertir hoy porque esto va a tener una tremenda plusvalía de aquí a cinco años”, explica el director de Engel & Voelkers.

El río Puelo. Foto: Catalina Torm V.

El río Puelo. Foto: Catalina Torm V.

El escenario entre alerces, mañíos y cipreses de las Guaitecas delimita perfiles claros de interés. “Son dos. Por un lado están los que son más inversionistas y, por otro, hay mucha gente a la que no le interesa tanto estar conectada y quiere tener su casita en el fin del mundo”, opina Mira.

El empresario Jorge Moller es uno de ellos. Tiene una casa en Llanada Grande hace 15 años y ha sido testigo del descubrimiento de la localidad. “Es increíble, hace 20 años veías un par de mochileros que tenían el dato para cruzar a El Bolsón y hoy te paras en el ferry y ves camionetas llenas de muebles para las casas que se están construyendo”, comenta.

Jorge Moller junto a su familia, en Llanada Grande. Foto: Jorge Moller

Jorge Moller junto a su familia, en Llanada Grande. Foto: Jorge Moller

José Claro dice que todo Cochamó, la comuna donde se ubica el valle, es un gran destino. “Tiene una geografía muy diversa y va desde la cordillera al mar en no tanta superficie. Si está despejado te subes a cualquier cerro y puedes ver el mar”, dice el director de Sur Realista, quien destaca las actividades para hacer, como trekking, cabalgata o pesca. Otro atractivo de la comuna es el camping La Junta, con sus famosos toboganes de agua, verdadero lugar de peregrinaje del carrete-outdoor nacional en el “Yosemite de Sudamérica”.

Coyhaique, al sur del sur

Yo soy un ‘Nyc’: un Nacido y criado acá. Existe una diferencia con los ‘VYQ’: los Venidos y quedados acá. En un chiste que tenemos”, dice Alejandro Colomés, gerente de Puesto Huemul, un restaurante y cafetería en Villa Cerro Castillo, pequeña localidad en las inmediaciones de la Reserva Nacional Cerro Castillo, a hora y media de Coyhaique. “Claro que los ‘VYQ’ han aumentado muchísimo en el último tiempo -prosigue Colomés-, hay mucha gente que viene a pescar y se queda, que viene a hacer trekking y se queda, mucha gente joven que viene del norte del país… aunque para nosotros el norte es cualquier parte”, precisa al otro lado del teléfono.

Coyhaique, la capital de la Región de Aysén, a unas 30 horas en auto de Santiago, y sus alrededores concitan cada vez más interés. “Hoy tiene mucho movimiento”, dice Jorge Mira. “Preguntan harto”, cuenta el director de Engel & Voelkers, y explica que mientras más al sur sólo se venden campos mucho más grandes, de 100 o 200 hectáreas, aquí es posible comprar paños más chicos en lugares como Cerro Castillo, un área que es considerada como “la nueva Torres del Paine” y está cerca del lago general Carrera.

Alejandro Colomés, en Cerro Castillo. Foto: Alejandro Colomés

Alejandro Colomés, en Cerro Castillo. Foto: Alejandro Colomés

Una figura que está ligada a esta zona es el empresario Arístides Benavente, que a través de la Fundación Patagonia de Aysén está tratando de promover un desarrollo turístico sustentable y comunitario en el área. La idea es que sean los locales quienes protagonicen el crecimiento de la zona en torno a la reserva.

En el centro de este incipiente auge está la Villa Cerro Castillo -la localidad de los NYC y los VYC- que a diferencia de otras localidades de la región, tiene todos los servicios básicos. “Ahí los precios han subido mucho y ya casi no hay terrenos. Uno de sólo 700 m2 cuesta unos 75 millones. El interés por comprar es gigantesco”, explica Claudio Von Marees, de la corredora Campos de la Patagonia.

En los alrededores también se puede comprar por menos. “La mayoría de las ventas son de 5.000 m2. Por ejemplo, en algo sin nada cuesta entre 15 y 20 millones de pesos. Hablamos de una pampa pelada”, dice Von Marees. Esto se viene a sumar a otros sectores que despiertan interés en la región como Puerto Tranquilo, donde están las famosas capillas de mármol.

Colomés, quien instaló el restaurante hace 14 años cuando nadie sabía más al sur qué era Cerro Castillo, cree que la zona entró con fuerza al radar turístico gracias a las actividades outdoor que parten en septiembre con el mejor clima. “¿Alejado? Ese es un punto de vista muy centralista, ¿alejado en relación a qué? Hoy puedes volar desde Santiago a (el aeropuerto) Balmaceda en dos horas y en una hora más estás en tu casa de Cerro Castillo”, dice empresario. Ese punto es clave para José Claro: “Nos dimos cuenta de que Cerro Castillo no está tan lejos en relación con, por ejemplo, Puerto Montt. Hoy te demoras más en llegar a Chillán o Curanipe”, comenta.

Para el director de Sur Realista el perfil de los interesados en la zona es más aventurero. “Alguien que quiere estar desconectado y tener grandes extensiones con bosques de lenga y hasta huemules en el ‘patio’ de su casa, donde puede pescar o hacer trekking. Es un lugar muy representativo del outdoor”, dice Claro.

 

 

 

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