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Actualizado el 10/12/2016
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De Lucia Berlin a Donoso: los mejores libros del 2016

Autor: Javier García

Diez críticos y periodistas de Cultura eligieron los títulos más notables del año. En la lista destacaron las obras de autoficción, el género cuento y el rescate de la historia y la memoria.

De Lucia Berlin   a Donoso: los mejores libros del 2016

“Importante: tiene que ser un libro salvaje”, anotó José Donoso en su diario cuando bordeaba los 30 años y quería retratar “la sordidez de la clase alta chilena”. Era una de sus obsesiones frente a la creación de una nueva novela. El escritor, figura central en la literatura local del siglo XX, dejó una obra reveladora que usaba como borrador y desahogo. Esas notas son parte de sus cuadernos que, a dos décadas desde su muerte, se reunieron en el volumen Diarios tempranos. Donoso in progress, 1950-1965 (Ediciones UDP), publicación a cargo de Cecilia García-Huidobro.

El título es uno de los 10 mejores libros del año, elegidos por 10 críticos literarios y periodistas, de entre la amplia producción editorial de 2016. “Un acontecimiento”, señala Tal Pinto, de The Clinic, sobre el ejemplar de José Donoso. Además, entre los autores nacionales seleccionados está la novela El brujo (Alfaguara), de Alvaro Bisama; La dimensión desconocida (Literatura Random House), de Nona Fernández; Balmaceda (Ediciones B), de Carlos Tromben, y Bolígrafo o Los sueños chinos (Ediciones UDP), de Germán Marín.

Con respecto a los títulos internaciones, el más nombrado fue el rescate literario de la autora estadounidense Lucia Berlin, acaso la gran sorpresa del año, y sus cuentos reunidos en Manual para mujeres de la limpieza (Alfaguara). En el mismo género, el volumen de la autora argentina Mariana Enriquez, Las cosas que perdimos en el fuego (Anagrama), estuvo entre los más votados. Le siguieron El vuelo de madrugada (Hueders), del brasileño Sérgio Sant’Anna; Bailando en la oscuridad (Anagrama), del noruego Karl Ove Knausgård, y Ultimos testigos (Debate), de la Premio Nobel bielorrusa, Svetlana Aleksiévich.

Acompaña a los libro más votados otra lista con obras de poesía, donde destaca la Poesía, de Violeta Parra (ver pág. 108), en un año prolífico en publicaciones de poetas chilenos. Así también, se destacan otros nueve títulos notables de narrativa que dejó el año (pág. 108), entre ellos la segunda parte de Los diarios de Emilio Renzi, de Ricardo Piglia; Sudor, la más reciente novela de Alberto Fuguet, y Mi amiga Gladys, volumen póstumo de Pedro Lemebel, que narra su amistad con la dirigente comunista Gladys Marín.

Trasfondo histórico

Publicado hace menos de dos meses, Balmaceda, la nueva novela histórica de Carlos Tromben ya se instaló entre los libros más vendidos. Esta vez, el autor de Huáscar abordó los días más duros del ex presidente José Manuel Balmaceda: la Guerra Civil desarrollada en su gobierno que finalizó cuando se pegó un tiro con su revólver el 19 de septiembre de 1891.

Las novelas de Alvaro Bisama y Nona Fernández transcurren en el mismo escenario histórico: los 80 en Chile. Mientras el primero ficciona los sinsabores de un fotógrafo, que más tarde protagoniza un asesinato y una huida, la segunda tiene a Andrés Valenzuela Morales como personaje, un ex agente de inteligencia de las Fuerzas Armadas. En el libro de Bisama, el hijo cuenta el pasado de su padre, y la novela sobre la dictadura se convierte en un policial. En el caso de Fernández, la autora recurre a la prensa, documentos y testimonios para enfrentar los años oscuros de un torturador que decide hablar y luego ocultarse lejos del país.

“La escritura no es mi fuerte, pero estos apuntes, pergeñados al correr del bolígrafo, sirven para demostrar que las palabras no tienen dueño”, nos dice el narrador de Bolígrafo o Los sueños chinos, una de las últimas novelas de Germán Marín, protagonizada por un vendedor de comida para perros. Un hombre que recorre la ciudad y vuelve a su departamento en Ñuñoa a apuntar sus recuerdos y dejar registros de un país gris y distante. “Un destilado inconfundible del mundo de Marín”, señala el columnista Héctor Soto.

Relatos lejanos

La muerte del padre, Un hombre enamorado y La isla de la infancia son los tres primeros tomos de la saga autobiográfica Mi lucha, del escritor Karl Ove Knausgård (1968). Bailando en la oscuridad, el cuarto volumen llegado este año, habla de sus años de formación como escritor: “Todos los libros que me gustaban trataban en el fondo de lo mismo”, escribe. “Libros sobre jóvenes que trataban de encajar en la sociedad, que querían sacar de la vida algo más que rutina, algo más que familia, en suma, jóvenes que aborrecían lo burgués y buscaban la libertad”.

Alcohólica, fumadora inclaudicable y practicante de múltiples oficios, Lucia Berlin murió hace 10 años y dejó una brillante obra narrativa que comenzó a rescatarse el año pasado en EEUU. Manual para mujeres de la limpieza es una antología de sus cuentos y trajo a librerías locales a “una escritora elegante y perspicaz, de una prosa deslumbrante, creadora de pequeños universos de profundas dimensiones, cruzados de violencia, melancolía y humor”, según anotó Andrés Gómez Bravo.

El cuento predominó entre los extranjeros seleccionados, donde se sumaron la argentina Mariana Enriquez y el brasileño Sérgio Sant’Anna. Las cosas que perdimos en el fuego, de Enriquez, cautivó a la prensa del continente. “Mi familia cree que estoy loca porque elegí vivir en la casa familiar de Constitución”, se lee al comienzo de El chico sucio, el primero de los 11 relatos del volumen. “En esa amalgama de lo fantástico con lo gótico y el horror puro y duro, Enriquez se apoya con inteligencia en los maestros para crear un mundo narrativo muy propio”, anotó Edmundo Paz Soldán.

No solo hay cuentos en El vuelo de madrugada, de Sant’Anna. También hay una novela corta, protagonizada por Gorila, un psicópata inteligente y culto. “El escritor carioca, se nos revela antes que nada como un maestro del relato, y luego, tras llegar a las conclusiones evidentes, como alguien que ha sido capaz de expandir las fronteras del género hasta confines sorprendentes”, señaló en estas páginas, Juan Manuel Vial.

Antes de Bob Dylan, en 2015, la Academia Sueca nombró a Svetlana Alexievich como Premio Nobel de Literatura. Este año llegó traducido su libro Últimos testigos, que recoge testimonios de los huérfanos de la Segunda Guerra Mundial. Un estremecedor conjunto de voces de sobrevivientes de la violencia y el horror.

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