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Actualizado el 16/09/2017
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Manifiesto de Sergio Lagos: “No siento que tenga particularidades que me hagan relevante”

Autor: Fredi Velásquez Ojeda

Manifiesto de Sergio Lagos: “No siento que tenga particularidades que me hagan relevante”

Mi padre soñaba con animar el Festival de Viña. Él era un tipo loquísimo, muy extrovertido, que siempre tuvo un tema con el Festival. En cambio, yo nunca tuve aspiración de llegar a ese escenario. Cuando me lo ofrecieron fue raro, pero emocionante. Le rendí un homenaje aceptando la propuesta. Traté de hacerlo tan bien como lo hubiera hecho mi viejo.

No siento que tenga particularidades que me hagan relevante. Minimizo mi rol en televisión, no me siento un tipo especial. Tampoco me imagino lo que las personas piensan de mí, me impresiona que alguien pueda ponerse en el lugar del público. No podría hacer un juicio respecto de eso.

Mi adolescencia en Temuco fue dura, me agarré harto a combos. No es que fuera violento, tenía que defenderme. Era un lugar muy conservador y yo era un tipo curioso, escuchaba música rara y tenía amigos raros. Me enfrentaba a tipos campechanos, de colegios privados, que me paraban en la avenida para pegarme. Esa dificultad me hizo fuerte. Me di cuenta de que mi destino no era ser el huevón clásico de Temuco, sino que debía defender mis espacios de diferencia.

Me parece triste la violencia que ha generado el caso de Camilo Castaldi. Yo fui el primero en escribir sobre los Tetas. Lo conozco desde el lado del admirador y del periodista que lo ha acompañado en toda su carrera. El fuego no se apaga con fuego, se apaga con reflexión, con altura de miras. Es fácil opinar, pero es difícil ponerse en el lugar del otro. Lamento la violencia que se ha generado para ambos lados.

Star Wars me cambio la vida. Vivía arriba de un cine en Concepción, debo haberla visto 300 veces. Para mí, Darth Vader era Pinochet y las fuerzas rebeldes eran amigos de mi vieja. Para los que crecimos en los 70, la película fue una manera muy exacta de ver el bien y el mal.

Me llamaron para promover el reggaetón por primera vez en Chile. A finales de los 90 me llamaron unos productores de Puerto Rico. Me comentaron que estaban trabajando en un nuevo ritmo y querían implementarlo en Chile. Los escuché y supe que no tenía nada que hacer con ellos. Eran letras guarras, violentas y machistas. Luego, Mekano agarró esta moda y se hicieron millonarios. Cuando apareció el reggaetón, la Rock and Pop dejo de ser la radio más escuchada. En el Festival, Daddy Yankee me decía que no podía entender cómo su música había pegado tan fuerte en el país. Pude haber ganado mucha plata.

“Mi destino no era ser el huevón clásico de Temuco”

La música es como el sexo, el alcohol o las drogas. Es algo de lo que no puedes escapar, es un lugar por el que tienes que pasar alguna vez en tu vida.

En el Festival me iba a carretear después de cada noche. La adrenalina era tan feroz que tenía que seguir arriba. Lo pasaba la raja en Viña. No entiendo cuando dicen que es un estrés. Yo me preparé para pasarlo bien.

Mis vecinos me acusaban por mis fiestas.
Eso ha sido una constante en mi vida, pero tuve una época donde me puse pesado. Eran constantes y un par de veces llegaron los carabineros. Eran reuniones de gente alegre y joven. La alegría es algo que hay que cultivar, sobre todo en un país como el nuestro. Chile es un país que pelea todo el rato.

La Ley de Pesca es un tema que me toca muy de cerca. Mi madre trabajaba en los 80 por la defensa de la costa chilena cuando empezó el loteo del mar chileno. La ley deberían revisarla entera.

Me sorprende la cantidad de tiempo que ocupamos en hablar de política. Basta ver cualquier medio para darse cuenta. La conversación política ocupa la mayoría de la programación. En las mañanas peleo para que mis hijos puedan escuchar una canción en la radio. No hablamos de otra cosa.

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