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Actualizado el 17/11/2014
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Marcelo Tulbovitz, un motivador terrenal en la “U”

Autor: Matías Parker Castro

Sencillo y directo. Así es el PF de Universidad de Chile, quien se convirtió en el nuevo escudero de Martín Lasarte en los azules.

Marcelo Tulbovitz, un motivador terrenal en la “U”

“Hablemos por acá (se acerca a un rincón de la puerta principal del CDA). Los jugadores me van a molestar si me ven dando entrevistas”. 

¿Se le puede tomar una foto levantando pesas? “¡Estás loco!  No me gustan las fotos. Me da un poco de vergüenza”, dice entre risas Marcelo Tulbovitz, preparador físico de Universidad de Chile.

El nuevo escudero de Martín Lasarte, sencillo y directo, reconoce estar feliz en la U. “El club es espectacular”, dice convencido el charrúa, de 53 años.

La vida del ex PF de Nacional de Uruguay, sin embargo, no siempre ha estado marcada por su contagiosa risa. Con apenas 14 años, el oriundo de Malvín, popular barrio de Montevideo, tuvo que salir a trabajar, luego de que sus padres fueran perseguidos por la dictadura de su país. 

El tono de voz de Tulbo, como lo conocen sus amigos, cambia radicalmente al hablar sobre el difícil período que atravesó su país desde 1973 a 1985: “Fueron momentos duros. Lo recuerdo como una etapa oscura de mi país y ojalá que nunca se vuelva a repetir en ninguna parte”.

La tiranía golpeó fuerte la vida de este profesional, quien tuvo que dejar atrás los juegos de niño para optar por un trabajo remunerado en un estudio contable.

Pero la experiencia que afectó a la familia del licenciado en Educación Física fue clave para desarrollar su espíritu luchador, que le sirvió para ganarse el rol de motivador en la U.

“Las experiencias que uno va adquiriendo en la vida te hacen crecer o decrecer. En mi caso, me ayudó en el sentido de nunca dejarme avasallar. Nunca me doy por vencido. El aspecto de motivador forma parte de lo que soy yo. Todo dejó secuelas”, añade.

 

Llegada al CDA

Tulbovitz no dudó un segundo en aceptar el llamado de Lasarte. Apenas recibió la invitación, se comunicó con Gonzalo Barreiro, quien trabajó con Sergio Markarián y se coronó campeón en la U versión 2009. “Sergio me habló de lo hermoso que era este equipo. De la calidad humana de la gente  que trabaja acá, de la lealtad de la afición. Todo lo he ido comprobando”, dice Tulbo.

Su trabajo en Santiago, durante los primeros días, fue complejo. El plantel estudiantil venía golpeado anímicamente por las decepcionantes campañas en los torneos anteriores y, según reconoce, la estrategia apuntó a volver a reencantar al equipo.

¿Resultados? “A los pocos días nos dimos cuenta de que el asunto estaba cambiando. Fuimos construyendo el equipo día a día, semana a semana. Humildemente, creo que hicimos las cosas bien”.

 

Prácticas estimuladoras

“Esto no para muchachos. No nos vamos a relajar ni un minuto. Pelearemos hasta el final”, grita Tulbovitz al plantel, durante la práctica del martes pasado en el CDA.

El montevideano, en todo momento, evita asumir la condición de motivador del equipo. Sabe que sus palabras llegan a lo más profundo de los jugadores, pero reconoce que no busca figurar. “Me nace del corazón”, dice con humildad.

La estrategia de Tubolvitz para levantar al equipo está lejos de basarse en películas de héroes de batallas históricas. El PF apunta a hechos cotidianos que involucran a los jugadores. “No me gustan Hércules y ese tipo de personajes. Yo motivo con héroes de carne y hueso, con hechos cotidianos. Es parte de cómo siento el fútbol”.

Restan sólo tres fechas y Universidad de Chile puede conseguir su estrella número 17. Pese a la gran efervescencia que genera la campaña azul, Marcelo Tulbovitz repite que “no hay que relajarse, porque el equipo no ha ganado nada”. 

“Estamos en un nivel óptimo, en todo sentido. Hay que ir partido a partido y seguir luchando”, añade.

El motivador de la U finaliza la conversación y se despide afectuosamente. Revisa su Whatsapp y levanta lentamente la cabeza, como esperando que ningún jugador lo moleste por la entrevista que acaba de conceder.

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