Más que plata

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Cerca de 300 científicos se reunieron a discutir qué necesitan para hacerlo mejor, qué aspectos los unen y separan, e identificaron las principales barreras para dedicarse a la investigación. El informe final se dará a conocer este lunes, pero aquí presentamos un adelanto que demuestra que no sólo quieren que se les aumente el presupuesto para fondos y concursos.




Mientras una comisión a cargo de Mario Hamuy, presidente de Conicyt, trabaja en el proyecto de ley que va a crear el futuro Ministerio de Ciencia y Tecnología en completo sigilo, casi 300 investigadores, académicos y estudiantes pusieron sobre la mesa sus críticas, propuestas y expectativas sobre la ciencia local. Esto ocurrió hace cuatro meses en el marco del taller "Conflictos y propuestas para la investigación en Chile", la primera convocatoria abierta y masiva para reflexionar este tema desde las bases, y donde participaron en igual número hombres y mujeres en nueves ciudades entre Antofagasta y Puerto Montt.

Se dividieron en grupos y discutieron en tres etapas. Primero se realizó un diagnóstico, y los participantes respondieron cuáles son las principales barreras para investigar. Después pensaron algunas propuestas para mejorar las condiciones, y tras eso compartieron sus expectativas sobre el futuro Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Las conclusiones de cada mesa de trabajo fueron compiladas por un equipo de la U. Santo Tomás, que organizó el taller, liderado por Soledad Quiroz, bioquímica y magíster en Políticas Públicas de Carnegie Mellon University. "Claramente no todo en ciencia se reduce a más plata. Necesitamos un mejor entorno para investigar, mejorar la planificación, disminuir la burocracia o aumentar las capacidades para retener a la gente, ya que las condiciones actuales desincentivan que sigan una carrera en la academia", dice ella. El informe final será publicado este lunes 17 de octubre, y aquí adelantamos algunas de sus principales conclusiones.

Una mirada estratégica

Uno de los aspectos más mencionados es la necesidad de contar con un plan de desarrollo de la ciencia y la tecnología que permita focalizar recursos. Según dice Jorge Babul, presidente del Consejo de Sociedades Científicas de Chile, "es imposible que la ciencia influya en el desarrollo del país si no está pensada y ni desarrollada. Queremos arreglar todo con un ministerio, pero ¿dónde se hace la ciencia? En las universidades, pero no hay un plan para fortalecerlas", dice y agrega: "Después vienen a las universidades y nos exigen que resolvamos todos los problemas: la marea roja, el papiloma humano, el timerosal, y la gente cree que es todo sí o no: me vacuno o no me vacuno. Las cosas en ciencia no son así".

También, dijeron muchos participantes, quieren que la ciencia y la tecnología sean centrales en el desarrollo, independientemente del gobierno de turno. "Lo poco que hacemos, lo hacemos bien, pero no nos atrevemos a hacer un proyecto país que considere a la ciencia como eje fundamental. Ahora recién estamos duplicando el número de científicos en la minería, pero hagamos lo mismo en salud, educación y en todo", dice Babul.

Ciencia en regiones

Un tema que cruza el informe es la importancia que tiene que exista un modelo descentralizado de gestión y con expresiones regionales. Una institucionalidad que articule la investigación a nivel nacional y regional, y que promueva la autonomía de las regiones en la definición de focos de investigación y considerando las necesidades locales. También aparece una demanda por atraer capacidades de investigación a las regiones, por ejemplo, con la creación de centros regionales estatales con foco en temas locales.

A Soledad Quiroz le sorprendió lo mucho que surgió la demanda regional. "No pensé que fuera un factor tan importante. Es probable que nos miremos mucho el ombligo y no nos demos cuenta de que nuestros colegas están en disparidad", dice.

Los datos señalan que en Chile el 70 por ciento de toda la investigación se hace en la Región Metropolitana.

Cristina Dorador, bióloga y académica de la U. de Antofagasta, explica que las decisiones sobre los planes estratégicos para cada región se toman a nivel central basadas en el sello productivo de ellas. En el caso de Antofagasta, la minería. "¿Pero por qué no podemos tener financiamiento para investigar el cáncer, si en la región tenemos uno de los más altos índices de esa enfermedad del país?", se pregunta la investigadora de CeBiB. Según ella, se pueden hacer esfuerzos para insertar en regiones a los investigadores que buscan espacios para volver al país tras sus estudios en el extranjero. "Imagínate el tremendo impacto para una región que se inserten 50 doctores. Afuera es mucho más fácil crear nuevas redes y líneas de investigación que en Santiago, porque está todo a la mano, sólo faltan los recursos. Acá pueden investigar de astronomía, el cambio climático, la corriente de Humboldt, temas biomédicos, litio... Hay mucho que hacer y falta gente".

Mayor transparencia

Los científicos piden más información con respecto a la asignación de recursos a lo largo de todo el proceso, desde la publicación de fondos y llamados a concursos (acá se propone una base de datos pública y unificada en la materia), durante el período de evaluación y en la publicación de los resultados. Hay una mención especial sobre el funcionamiento de las comisiones evaluadoras. Según Mauricio Sáez, director de ANIP, las dudas se concentran en Fondecyt, donde existen mecanismos para asegurar la transparencia, pero que no son conocidos por quienes postulan. "Los grupos de estudio deben explicar los mecanismos específicos en la asignación de fondos. Hoy los conocen ellos y a quienes postulamos sólo nos llega el resultado final". Agrega que la sensación de poca transparencia también tiene que ver con que cada vez hay más gente que se queda sin recursos para sus proyectos, por lo que sube el descontento y las suspicacias. Soledad Quiroz estima que también influye la desconfianza generalizada a nivel país.

Brechas de género

Equidad de género en todas las etapas es otro aspecto que surgió con fuerza. Cristina Dorador dice que en su panel en Antofagasta se habló de la necesidad de que las universidades cuenten con un programa que fomente la mantención de las mujeres en la academia. "Cuando parten parece que las condiciones son iguales para hombres y mujeres, pero con el correr de los años algo pasa y hay mujeres que no siguen la carrera porque no pueden con las exigencias si no tienen una buena red de apoyo. Es un tema relevante porque muchas formas de ver el mundo quedan sin la oportunidad de expresarse", dice, y agrega que "lo importante es que hoy es un tema en la ciencia".

Paula Astudillo, coordinadora de género en Conicyt, explica que en ciencia se han detectado la inequidad vertical (disminución en la participación de mujeres a medida que avanza su carrera y su consecuente disminución en puestos de mayor liderazgo) y la horizontal (cuando personas en circunstancias similares o del mismo rango no son tratadas de la misma manera). Por esto, desde 2013 Conicyt ha tomado medidas, como la homologación de pre y posnatal para las investigadoras mientras dura su proyecto de investigación: si tienen un proyecto a cinco años, se extiende un año si quedan embarazadas en ese período. Algo similar ocurre en Fondecyt: cuando se mide la productividad (cantidad de publicaciones) de los últimos cinco años, a las postulantes que tuvieron hijos se les permite aumentar el plazo de publicaciones a siete años. Es decir, tienen dos años de gracia, aunque independiente del número de hijos.

Paula Astudillo explica que además Conicyt está estudiando las brechas de género en las disciplinas académicas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, que tienden a estar más dominadas por los hombres. "Son las áreas donde están subrepresentadas las mujeres", dice. Pese a eso, la participación femenina en ciencia ha crecido. En 2001, el 25 por ciento de los proyectos de investigación financiados por Conicyt eran liderados por mujeres. En 2015 llegaron al 40 por ciento.

Un nuevo ministerio

Sobre el perfil del futuro ministro o ministra, idealmente prefieren a una persona del ámbito científico-tecnológico, que se haya desempeñado en la academia y tenga experiencia en políticas públicas, "con capacidad negociadora y que pueda manejar conflictos". Lo que otros llaman "muñeca política".

Sobre las funciones del Mincyt, se espera que diseñe y ejecute políticas en los ámbitos de ciencia y tecnología, pero no hay consenso respecto a la inclusión de la innovación en el nuevo ministerio y se asume la participación de las ciencias sociales, artes y humanidades.

También se levantó la necesidad de generar instancias de coordinación entre ministerios e instituciones afines y del desarrollo de una investigación más colaborativa e interdisciplinaria. Entre algunas prioridades, el Mincyt debiese promocionar la participación de la empresa privada en la contratación de recurso humano avanzado, generando sistemas de inserción del capital humano en el sector privado.

Una carrera de investigador

Los investigadores hablan de crear una carrera de investigador, es decir, que se promueva esta actividad con más fuerza contra lo que hoy, según ellos, atenta entre otras cosas, la falta de formación e incentivos para la investigación en pregrado, al tiempo que hablan de que hay que regular las condiciones formales para su desarrollo al interior de las universidades porque aunque gran parte de la investigación se realiza dentro de esas instituciones –dicen los participantes- prima la dedicación a la docencia por sobre cualquier otro rol. Este es un modelo que existe en países como Argentina, México o Francia. Natalia Muñoz, de Ciencia con Contrato, explica que la carrera de investigador permitiría regular los grados académicos y ordenar los salarios. Pone como ejemplo que en Argentina, Conicet funciona como una "agencia de empleos" que contrata a investigadores profesionales y éstos se distribuyen en distintas universidades e instituciones de acuerdo a su expertise.

OTROS TEMAS DEL INFORME

Cultura científica

Se habla de la importancia de favorecer la valoración de la actividad científica no sólo a nivel masivo y escolar, sino también al interior de las universidades.

Cooperación y vinculación

El trabajo del investigador se visualiza aislado por sobrecarga de trabajo, ausencia de vínculos entre investigadores de una misma institución, falta de espacios para la colaboración y la competencia entre investigadores fomentada por la propia institucionalidad.

Definición áreas prioritarias

Los investigadores plantean que al existir distintas posiciones en torno a la ciencia, se dificulta la definición de áreas de desarrollo que sean consensuadas y con una visión descentralizada.

Divulgación científica

En este nivel se expone la falta de vinculación de la ciencia con la población, lo que ha llevado a una "distorsión de la figura del investigador".

Inserción laboral

No existen políticas de reinserción de profesionales que realizan sus estudios de posgrado en el extranjero. Se reporta la baja empleabilidad que tienen los investigadores y las malas condiciones laborales.

Financiamiento

Aparece la demanda por mayores recursos en diferentes magnitudes (1 por ciento del PIB, 2 por ciento del mismo, estándar OCDE). Se menciona como fuente de dicho aumento un porcentaje de las utilidades del cobre y un royalty a la explotación de recursos naturales.

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