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Actualizado el 12/03/2014
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Matthieu Ricard: El hombre más feliz del mundo

Autor: Cristina Espinoza

No lo proclama él. Lo dice su cerebro, que según la ciencia y tras décadas de entrenamiento, hoy tiene una extraordinaria capacidad para disfrutar la vida. El próximo mes este ex científico y actual monje visita Chile.

Matthieu Ricard: El hombre más feliz del mundo

Pasó de biólogo molecular parisino a monje budista en los Himalayas, un cambio que lo transformó en el hombre más feliz del mundo. Eso, al menos, es lo que dice su cerebro.

Matthieu Ricard (68), mano derecha del Dalai Lama, tiene un exceso de actividad en la corteza prefrontal izquierda -que concentra las sensaciones placenteras-, en comparación con la misma región del lado derecho del cerebro. Todo, gracias a más de 40 años de meditación que modificaron su cerebro y que según los expertos, lo dotaron de una extraordinaria capacidad de disfrutar la vida y una menor propensión hacia la negatividad.

Así lo demostró Richard Davidson, investigador del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la U. de Wisconsin en 2012. El neurocientífico ha pasado las últimas dos décadas estudiando la plasticidad del cerebro -su capacidad de cambiar- y para ello se centró en los monjes budistas tibetanos. Su objetivo: comprender -a través de neuroimagen cerebral- cómo sus prácticas contemplativas cambian el cerebro humano, funcional y estructuralmente.

El estudio del cerebro de Ricard, en el que con sensores detectaron su nivel de estrés, irritabilidad, placer y satisfacción, entre otros, arrojó un nivel de felicidad nunca antes visto. En una escala -que también se aplicó a voluntarios- donde 0,3 era muy infeliz y -0,3 muy feliz, Ricard registró -0,45. Al meditar, además, produce un nivel de ondas gamma (vinculadas a la conciencia, la atención y el aprendizaje), “nunca antes reportado en la literatura de la neurociencia”, dijo el investigador al publicar los resultados.

El francés junto a otros monjes budistas explotan la plasticidad cerebral para alejar los pensamientos negativos y concentrarse sólo en los positivos. Por ello dice que la felicidad es algo que se puede aprender, desarrollar y entrenar.

Los consejos del monje
“Estamos dispuestos a pasar 15 años obteniendo educación, nos encanta correr, hacer ejercicio; hacemos todo tipo de cosas para mantener la belleza. Sin embargo, es sorprendente ver el poco tiempo que dedicamos a cuidar lo que más importa: la manera en que nuestra mente funciona que, es lo que finalmente determina la calidad de nuestra experiencia”, dijo el francés en una charla TED.

Célibe hace 30 años, Ricard dejó su carrera en Francia para estudiar budismo en India. De allí partió a Nepal y terminó convirtiéndose en consejero y traductor del Dalai Lama. Hoy pasa gran parte del año viajando junto al líder espiritual y dando conferencias, como la que a fines de abril lo trae a Chile (ver recuadro). Autor de libros como Defensa de la felicidad, dona todas sus ganancias para caridad.

Según el monje, cualquiera puede ser la persona más feliz del mundo si busca la felicidad en el lugar correcto. “El problema es que tendemos a no hacerlo”, escribió en enero, para la revista Esquire.

“La felicidad es una forma de ser. El desafío es dejar que esa forma de ser supere a todos los demás estados emocionales”, profetiza.

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