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Hungría pidió ayuda a la Unión Europea (UE) para combatir el vertido de lodo tóxico que asoló el lunes varios pueblos del país llegando hasta el Danubio, informó hoy el portavoz de la Comisión Europea en Bruselas.
En el caso de accidentes como el ocurrido en Hungría se requieren en el lugar de inmediato hasta cinco especialistas experimentados. Para ello, Budapest puso en marcha el mecanismo de protección civil de la UE, en el que además de los 27 estados miembro del bloque comunitario participan Croacia, Islandia, Liechtenstein y Noruega.
La Comisión Europea solicitó a los países miembro del bloque brindar respaldo a Hungría. Las catástrofes ambientales de este tipo no respetan fronteras, indicó.
Previamente, el primer ministro húngaro, Viktor Orban, había anunciado su petición de ayuda a la UE.
"Para este tipo de situaciones la UE cuenta con unos fondos a los que tenemos derecho", comentó Orban hoy durante una visita a Kolontar, uno de los pueblos más afectados por la riada tóxica.
El jefe de gobierno, a la vista de la situación sobre el terreno, reconoció las dimensiones de la catástrofe diciendo: "Aquí ya no se puede vivir más".
Más de 200 casas fueron destruidas por el barro rojo, un residuo tóxico proveniente de la fabricación de acero. Kolontar es una de las localidades más cercanas a la balsa donde se encontraban almacenados millones de metros cúbicos de este fango hasta el momento de su rotura el lunes pasado.
Cuatro personas resultaron muertas y unas 120 heridas. Los grupos ecologistas temen que los metales pesados que contiene este fango se filtren a las aguas subterráneas.
Al producirse el vertido, la contaminación alcanzó el río Marcal, de donde se desplazó hasta el río Raba y así ha llegado hoy hasta el Danubio, según anunciaron las autoridades al realizar mediciones del pH del agua, una escala de 0 a 14 que mide la acidez o la alcalinidad de los líquidos y que se usa para detectar la contaminación de este lodo rojo.