RECURSOS NATURALES
El aumento de la tensión entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas tiene entre sus aristas la explotación de los recursos naturales en el Atlántico Sur, un tema estratégico también relacionado con el dominio antártico y que afecta a otros países sudamericanos.
"Sin lugar a dudas, las Malvinas son un lugar estratégico desde el punto de vista de los recursos naturales", dijo hoy a la agencia Efe Gabriel de Paula, experto en energía y recursos naturales del Centro Argentino de Estudios Internacionales (CAEI).
El archipiélago, situado a 13.000 kilómetros de Londres y a 800 de la costa argentina, y el Atlántico Sur en general es rico en recursos pesqueros, reservas probables de hidrocarburos -la exploración es aún marginal- y potencial para la extracción de minerales del fondo marino.
Este martes, tras anunciar que denunciará al Reino Unido en Naciones Unidas por la militarización de las islas, la Presidenta argentina, Cristina Fernández, acusó a los británicos de "depredar" los recursos naturales en Malvinas.
"La relación entre los recursos naturales y el dominio sobre las islas es constante, de ida y vuelta. De hecho, los recursos naturales han sido la causa del aborto de las distintas negociaciones antes de la guerra de 1982", dijo a Efe Bruno Tondini, catedrático de la Universidad Nacional de La Plata y también miembro del CAEI.
Tondini indicó que una de esas negociaciones se rompió en 1974, cuando los británicos constataron el potencial petrolero en Malvinas.
Las islas, ocupadas por los británicos de 1833, son además "fundamentales" para el abastecimiento que Londres realiza a sus bases en la Antártida, "donde los reclamos de soberanía del Reino Unido se superponen con los de Argentina y Chile", apuntó De Paula.
La Antártida es rica también en recursos pesqueros, minerales e hidrocarburos; estos dos últimos no pueden ser explotados por el Tratado Antártico -suscrito en 1959-, pero el experto cree que éste puede eventualmente ser revisado para permitir su extracción.
"En algunas zonas de la península antártica, por ejemplo, hay escapes sobre superficie de gas natural, que puede ser capturado para abastecer a las bases. Eso constituiría un cambio muy pequeño pero sensible en la letra del tratado", indicó De Paula.
También incide la cuestión del agua dulce de la Antártida: "En el largo plazo, si hay una crisis mundial por el agua, se va a ir a buscar este recurso donde esté y al coste que sea", indicó.
Según De Paula, "la región -un área que en los último años ha dado muestras de una convergencia política inédita-, percibe que desde el punto de vista de sus recursos está en una posición de privilegio y que, como tal, hay que defenderla".
Tondini, por su parte, no ve como una posibilidad "que el Reino Unido pueda ofender en alguna forma la posición brasileña sobre sus recursos en su plataforma marina".
El gobierno de Cristina K está atento y vigilante ante la presencia militar de Reino Unido en las islas Malvinas y tiene la capacidad para defenderse de un eventual ataque a su territorio continental, advirtió el ministro de Defensa argentino, Arturo Puricelli, en medio de la creciente tensión diplomática entre ambos países por la soberanía del archipiélago.
Puricelli, sin embargo, aclaró que "no tenemos una posición pro-militar, ni estamos aprestando ningún tipo de fuerza" y reiteró que el gobierno argentino continuará reclamando la soberanía de Malvinas por la vía diplomática.
"Los ingleses tienen que tener por seguro que en territorio argentino los toleramos en Malvinas, pero si llegan a venir al territorio argentino (continental) no tenga la menor duda de que vamos a ejercer nuestro legítimo derecho de defensa y tenemos capacidad y con qué hacerlo", dijo el ministro en diálogo con radio La Red.
El funcionario formuló estas declaraciones un día después de que la Presidenta Cristina Fernández anunciara que Argentina presentará una queja formal contra Reino Unido ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas por lo que calificó como un intento de "militarizar" el Atlántico Sur a partir del envío de un buque de guerra a las Malvinas.
"Estamos atentos y vigilantes a cualquier fuerza armada que pueda atentar contra nuestra defensa nacional, nuestros intereses, nuestra soberanía y nuestra jurisdicción. Esa es la directiva que dio la Presidenta de la nación", indicó el ministro de Defensa.
Argentina reclama la soberanía del archipiélago ocupado por Reino Unido desde 1833 y por el que ambos países disputaron una guerra en 1982.
El gobierno de David Cameron envió semanas atrás el buque de guerra HMS Dauntless a Malvinas, a las que los británicos llaman Falklands, en una operación que el secretario del Exterior William Hague calificó de rutina pero advirtió que la Armada británica "sabe golpear muy fuerte".
Según la prensa británica, también estaría en camino un submarino nuclear. La información no fue confirmada ni negada por el gobierno de ese país.
La Presidenta Fernández dijo ayer que "la militarización" del Atlántico Sur por parte de Reino Unido "implica una grave amenaza a la paz de la región".
"Estamos atentos a cualquier circunstancia que profundice esta militarización", aseguró Puricelli. "Que un país tenga que soportar el ingreso de tropas y capacidad de fuego como el destructor y eventualmente de un submarino nuclear, que hasta transporte armas nucleares, nos parece inquietante y es digno de darlo a conocer ante la comunidad internacional", agregó.
Para Puricelli "los ingleses lo que están haciendo es una bravuconada para sostener su presupuesto militar y justificar ante sus contribuyentes mover un destructor como el que han mandado a Malvinas, son miles y miles de libras que están gastando innecesariamente".
Según el ministro el objetivo es "ver si caemos en la tentación de llevar este conflicto al terreno de las armas. Tengan por seguridad que no... No vamos a acceder a ninguna provocación".
El gobierno británico descartó hoy cualquier negociación con Argentina sobre la soberanía de las islas Malvinas a menos que los habitantes del archipiélago lo soliciten.
En tanto, la secretaria adjunta para Asuntos Hemisféricos de Estados Unidos, Roberta Jacobson, de visita en Perú, dijo que "en el tema de Argentina e Inglaterra nosotros tenemos la misma posición de siempre, que es claro es un problema de dos de nuestros socios".
La funcionaria, que por la tarde partirá hacia Argentina, agregó que "nosotros no queremos cambiar nuestra posición que es que... los dos países negociaran una solución diplomática".