El humor se ha convertido en Siria en un arma para enfrentar la trágica realidad de un conflicto sangriento que en 17 meses ha cobrado decenas de miles de víctimas y provocado daños irreparables.
Diversas de bromas y chistes dan cuenta de las dificultades de la vida cotidiana -desempleo, penuria, falta de dinero- y de las otras facetas del conflicto como los bombardeos o las deserciones en el ejército.
En uno de los tantos chistes que circulan en Siria, un hombre juega con un cohete y un amigo le advierte: "cuidado puede estallar!" "No te preocupes, el ejército disparará otros", le responde.
Los habitantes de Homs, tradicionalmente objeto de burlas por su aparente torpeza e ingenuidad, han resistido tenazmente la represión del régimen, a tal punto que la ciudad es considerada "capital de la revolución". La supuesta ingenuidad de los habitantes de Homs desconcierta a las autoridades ya que cada vez que imponen el toque de queda, los vecinos salen a la calle para "observarlo" como lo exige el decreto.
Esa ciudad del centro de Siria también tiene fama de conservadora. Una pareja decide ir de viaje a Alepo, en el norte, cuando la ciudad, donde se desarrollan violentos combates, estaba aún calma. Se pasean por la ciudad sin escuchar explosiones ni ver manifestaciones por lo cual al cabo de dos horas el hombre le dice a su mujer: "puedes sacarte el velo, no hay hombres en esta ciudad".
Pero, sobre todo, son las deserciones, cada vez más frecuentes y numerosas, las que desatan el humor de los militantes que dicen que Bashar Assad obliga a su vicepresidente sunita Faruk al Shara a dormir con él por miedo a que se escape y obliga a su esposa Asma a acostarse en el sofá.
Una caricatura muestra a Assad enumerando sus títulos y todos los ministerios que decidió encabezar. "Al menos así no tengo que temer la defección de mis ministros", dice el mandatario.
En otra caricatura, un ministro presta juramento diciendo: "juro que no desertaré".
La deserción del general Manaf Tlass, miembro de la oligarquía gobernante que se instaló en París, hace reír a los manifestantes. Uno de ellos llevaba en un cartel que decía: "La brigada Charles de Gaulle, bajo el comando del general Tlass, tomó al cabo de una encarnizada lucha, el control de la avenida de los Campos Elíseos".