En la localidad de Newtown, Connecticut, se llevaba a cabo en la noche de hoy una ceremonia interreligiosa, con la presencia del presidente Barack Obama, en honor de las víctimas del tiroteo en una escuela primaria ocurrido el viernes.
En la ceremonia participan además, familiares de las víctimas de la masacre y profesores de la escuela primaria, en la que un atacante mató a tiros a 20 niños y seis adultos.
Obama, quien se reunió esta noche con los padres de los niños fallecidos, ofreció un discurso durante la ceremonia en la que afirmó que EE.UU. debe cambiar "para evitar nuevas tragedias" como la matanza escolar del pasado viernes en esta ciudad.
"Ya no podemos tolerar esto. Estas tragedias deben terminar y, para terminarlas, debemos cambiar", urgió Obama en una vigilia interconfesional en recuerdo de los 26 muertos en una escuela de Newtown.
Obama dijo que Estados Unidos tiene la obligación de cuidar de sus niños, y "si no podemos hacerlo bien, no podemos hacer nada bien", ¿cómo podemos decir, como país, que estamos cumpliendo nuestras obligaciones?".
Recordó que, desde que ocupa el cargo, se trata de la cuarta vez que acude a una comunidad víctima de tiroteos masivos, y que entre cada uno de ellos se ha producido "una serie sin final" de muertes por armas de fuego en todo el país, muchos de ellos afectando a niños.
El presidente admitió que hay "causas complejas" a la violencia en Estados Unidos, pero insistió en que "no podemos aceptar como rutinarios los acontecimientos como este".
También se preguntó si "la violencia que afecta a nuestros niños año tras año es el precio de la libertad".
La ceremonia fúnebre no se lleva a cabo en la escuela primaria donde ocurrió la matanza, sino en una escuela secundaria cercana. También se encuentran presentes policías y rescatistas que trabajaron en el lugar tras el tiroteo.
Muchas personas de los alrededores viajaron hacia Newtown para mostrar así su solidaridad con la comunidad que sufrió el ataque. En muchos lugares de la pequeña ciudad, ubicada al norte de Nueva York, la gente encendió velas, depositó flores o juguetes.
El presunto atacante fue reconocido este domingo oficialmente como Adam Lanza, de 20 años, quien se suicidó tras el tiroteo, Previamente había matado a su madre, de 52 años, quien era la dueña de las armas con las que su hijo provocó la masacre.