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La nadadora estadounidense Janet Evans ha pasado los últimos dos años focalizada en alcanzar una de las proezas más improbables.
Más de 24 años después de ganar tres medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 cuando todavía era una adolescente, y a 16 años de su retiro, esta madre de dos hijos está -a los 40 años- en medio de su reaparición.
Las pruebas de clasificación olímpica en Estados Unidos tienen lugar en Nebraska esta semana y Evans, con la mira puesta en Londres 2012, se puso otra vez el traje de baño.
Hasta su entrenador, Mark Schubert, describe su ambición de competir en sus cuartos Juegos Olímpicos como una "apuesta arriesgada".
Evans necesita terminar en los dos primeros lugares en sus eventos -los 400 metros y 800 metros libres- en Nebraska para asegurarse su lugar en Londres, pero eso no es lo que está impulsando a alguien que ya cuenta con cuatro oros olímpicos.
"Para mí ya ha sido un éxito", le dice a la BBC. "Nunca iba a haber mucha desilusión: ya gané medallas de oro, ya batí récords mundiales, entonces ya lo hice".
"Me sorprende que mi cuerpo sea capaz de nadar (los 800 libres) en 8 minutos 40 segundos, cuando al principio de mi carrera lo hacía en 8 minutos 30 segundos. Podría retirarme esta mañana, nunca más dar una brazada y estar muy satisfecha con los últimos dos años de mi vida".
"LO MEJOR DE AMBOS MUNDOS"
Son las 08:45 en Los Ángeles. Mientras que para la mayoría de la gente el día recién está empezando, Evans lleva más de cuatro horas despierta y ya terminó su entrenamiento matinal: una agotadora sesión de dos horas y media de nado y 30 minutos de pesas.
Aunque pueda parecer duro, levantarse a las 04:30 cada mañana es algo autoinfligido; le permite a Evans entrenarse y volver a casa lo suficientemente temprano para pasar el día con sus hijos antes del entrenamiento vespertino.
"Me siento bendecida porque soy una madre trabajadora pero puedo estar con mis hijos en casa la mayor parte del día. Siento que tengo lo mejor de ambos mundos. Creo que hacer cosas que me ponen contenta por fuera de mi familia me hacen una mejor madre", explica.
"Siento que como madre uno pone mucho en un segundo plano y cada tanto uno piensa 'me encantaría hacer eso'. Para mí fue una cuestión de extrañar el deporte y de tener ganas de nadas otra vez, sin tener grandes expectativas y viendo qué tan rápido podía ir y qué tanto podía forzar a mi cuerpo a los 40 años".
Evans insiste en que no hubo un momento preciso que la llevara a tomar la decisión de intentar llevar a cabo el más improbable de los regresos.
Se mantuvo en buen estado físico tras dar a luz y seguía en contacto regularmente con su entrenador. El plan empezó a tomar forma en el verano de 2010.
"Se aproximaba mi 39 cumpleaños", dice Evans. "Estaba en la playa con mi familia y mi entrenador me envió un mensaje de texto con algunos de los resultados de los campeonatos nacionales. Dije: "Guau, están nadando alrededor de 8 minutos 25 seguntos y me dijo que viéramos si yo podía hacer eso".
"Cuando empecé no podía nadar 100 mmetros. Estaba en buena forma pero no en estado para nadar, por lo que -básicamente- empezamos de cero".
Pese a las enormes proporciones de la tarea que tiene por delante, con Evans en la zona de los peores tiempos en el clasificatorio para las pruebas, todavía habla con entusiasmo sobre volver a competir, libre de expectativas.
El dato
El récord mundial de Janet Evans en los 400m libres se mantuvo por 18 años antes de ser quebrado en 2006. El de los 800m libres lo batieron 19 años después, en 2008.
"Porque lo amo no me pongo presión. Batí mi último récord mundial a los 17 y nadé hasta los 24, así que no hice una mejor marca por siete años. Eso es presión, preguntarse por qué tu cuerpo no puede hacer lo que solía hacer".
"Esta vez ha sido realmente divertido desafiarme a mí misma y sentir que estoy mejorando. La mejoría de una atleta genera mucha motivación. Estoy más motivada que antes porque es divertido ver lo que mi cuerpo puede hacer".
Clasificarse ya sería un logro por sí mismo, pero de hacerlo se enfrentaría a una prueba mayor en Londres: un encuentro con la actual campeona olímpica de los 800 libres, la británica Rebecca Adlington, quien rompió en Pekín 2008 la marca mundial de Evans de 19 años de antigüedad.
"Pienso que se necesita mucho coraje", dice Evans sobre el desafío que se puso a sí misma.
"Salir y exponerse otra vez al ojo público y a las críticas. Siempre va a haber gente que piensa que nadar otra vez es una locura. Pero es un viaje personal para mí y ha sido muy positivo".
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