Andrés Concha, presidente de la Sofofa.
Ha sido un buen primer tiempo", dice con rapidez Andrés Concha, mientras toma una taza de té y mira una hoja con apuntes. El presidente de la Sofofa, el mayor gremio empresarial del país, cree -no obstante- que el segundo tiempo del gobierno de Sebastián Piñera puede ser más complejo, dada la crisis internacional, el proceso eleccionario y los debates tributario y educacional. En entrevista con La Tercera, Concha pide prudencia en lo que será el diseño del perfeccionamiento tributario que ha anunciado el gobierno y llama a cerrar la discusión lo antes posible, para evitar que el tema se politice más.
¿Qué le parecen las últimas declaraciones del ministro de Hacienda, donde fija la hoja de ruta en el tema tributario?
La denominación de "perfeccionamiento tributario" nos parece pertinente, dada la calidad del sistema tributario chileno y el momento que vive la economía global. Tenemos que actuar con mucha prudencia, por cuanto los riesgos que estamos enfrentando en los países desarrollados podrían evolucionar hacia escenarios más complejos. Además, hay que tener en cuenta que es poco lo que se debiera modificar, ya que tenemos un sistema tributario que ha sido efectivo y eficiente. Ha promovido el crecimiento, el empleo, el ahorro y la inversión. El sistema chileno es reconocido en el mundo como uno de los más eficientes.
El ministro abrió la puerta a crear impuestos ambientales.
Efectivamente. Sin embargo, en Chile, aplicar impuestos a las emisiones sería incoherente con la política ambiental vigente, ya que la contaminación se controla por medio de normas de emisión que tienen que cumplir las fuentes emisoras y por normas de calidad que deben cumplir los cuerpos receptores, tales como el aire y el agua. Ello ha requerido realizar importantes inversiones en muchos sectores productivos, a fin de dar cumplimiento a las estrictas normas que nos rigen.
Hay un debate sobre el impuesto a los combustibles y algunos expertos piden subir el tributo al diésel e igualarlo al de la gasolina.
No vemos razón técnica que justifique diferenciar este impuesto. Lo que sí vemos es que el impuesto debiera funcionar como un impuesto al consumo y no a la producción, ya que eso no hace perder competitividad como país.
¿Cómo evalúa el informe de la Ocde, que dice que Chile necesita bajar los niveles de elusión y tener una mayor recaudación tributaria?
En esto de la elusión debemos ser cuidadosos. A veces se incluyen en la elusión medidas de fomento al ahorro y a la inversión. Lo que sí corresponde es combatir la evasión, donde todavía hay espacio para avanzar. Es preferible, para aumentar la recaudación, avanzar en esto último que subir impuestos.
La Concertación plantea una reforma tributaria que recaude de tres a cuatro puntos más del PIB.
El gasto público ha subido cinco puntos del PIB desde el año 2006 hasta la fecha. Es mucho en poco tiempo. Subir este guarismo tiene costos. En la medida que aumentamos el gasto público en proporción con el PIB, el tipo de cambio real seguirá apreciándose. A esto también contribuye el ajuste que está ocurriendo en la economía global. Las monedas de los países emergentes, entre ellas la chilena, se están apreciando. Si nosotros en Chile aumentamos la tributación y subimos el gasto público, vamos a fortalecer esta tendencia y haremos menos competitivos sectores productivos importantes e intensivos en empleos como industria y agro. En esto, el remedio puede resultar peor que la enfermedad. Debiéramos ser prudentes y cuidadosos al manejar esta variable.
También ha propuesto revisar el FUT. ¿Qué le parece?
Hay que tomar en consideración el espíritu del sistema tributario vigente en Chile: tiende a gravar el gasto o el consumo y fomentar el ahorro y la inversión. En el FUT están las utilidades reinvertidas de las empresas, las que han pagado sus impuestos de primera categoría. Efectivamente, esas utilidades aún no han sido distribuidas a los accionistas y, por tanto, no han pagado global complementario. Pero eso tiene su explicación. Ellas fueron destinadas a la inversión, a expandir y modernizar empresas, a generar oportunidades de trabajo. Eso es lo que ha permitido al país crecer y reducir la pobreza. Si nosotros le aplicáramos un impuesto a estas platas que se invierten, el resultado sería una inversión menor y, por lo tanto, el avance en logros económicos y sociales sería más lento.
¿Ve costos en que el debate tributario se mantenga abierto?
El debate tributario ha tomado mayor tiempo del necesario y, probablemente, la razón por la cual ha sido así es porque el propio gobierno no lo tenía contemplado dentro de su agenda. Se trata de un tema que, por su importancia, requiere mucha reflexión. De todas formas, esperamos que este debate tributario no se prolongue, que avance con rapidez y que quede resuelto antes que comience el proceso electoral.
GOBIERNO DE PIÑERA
¿Cuál es la evaluación que hace del primer tiempo económico del gobierno de Piñera?
La economía ha andado muy bien. El crecimiento de la inversión, del empleo, de las remuneraciones y de las exportaciones dan muestra de dos años de muy buen resultado económico. Un buen primer tiempo.
¿Y qué esperan del segundo?
Va a estar influido por el proceso de ajuste de la economía internacional y su impacto en Chile. Avizoramos, por esta razón, un buen crecimiento, pero más moderado que el del primer tiempo. Por otro lado, se están llevando adelante discusiones importantes en temas de educación, tributarios y sistema electoral. Se requerirá de mucha generosidad política, a fin que estos temas queden bien resueltos y así contribuyan a estimular el desarrollo del país.
¿Tienen temor de que la agitación social sea igual a la de 2011?
Pensamos que este año será más tranquilo que el año pasado. Gran parte de las demandas sociales, en educación y en el ámbito político institucional, están siendo abordadas en el ámbito político. No vemos que existan los detonantes del 2011.
¿Cómo ha sido la relación del empresariado con el gobierno, teniendo en cuenta que éste ha intentado distanciarse de ustedes?
Hemos tenido una buena relación con el Presidente y sus ministros. Cada gobierno tiene su estilo, pero todos requieren del diálogo.
¿Y este estilo les acomoda?
Siempre debemos acomodarnos al estilo que imponen los gobiernos.
¿Cómo evalúa el escenario externo en 2012?
Va a ser un año con mucha volatilidad y riesgo. Los países desarrollados, en particular la UE, se han quedado sin el instrumento monetario y fiscal para estimular la recuperación de sus economías. Además, el sector financiero está convaleciente. Con casi el 50% del PIB mundial en este problema, es preocupante.
¿Cuál es el principal riesgo para Chile en 2012?
Crecer menos. Todo el mundo se mueve con mayor precaución. El principal riesgo está radicado en el sector exportador no cobre a los mercados europeos. Fundamentalmente, compromete productos del agro y la industria. Enfrentaremos una menor demanda en volumen y menores precios. A eso se suma un tipo de cambio más bajo.
¿Cómo el sector exportador industrial puede sortear este problema?
Hay un desafío muy grande en desarrollar nuevos mercados, principalmente en las economías emergentes, tales como China, India, Vietnam, Turquía, México, Colombia y Brasil.
¿El tipo de cambio será de nuevo un dolor de cabeza este año?
En la medida que el ajuste de la economía internacional sea gradual y que no haya un cambio brusco, como en 2008 con la quiebra de Lehman Brothers, es muy probable que el peso chileno se aprecie.