Grecia espera que sus socios europeos le otorguen este jueves un nuevo paquete de ayuda para salvarla de la quiebra pese a que las discrepancias en la coalición de Gobierno le impidieron cerrar el duro programa de ajustes reclamado por los acreedores.
"Viajo a Bruselas con la esperanza de que el Eurogrupo tome una decisión positiva sobre el nuevo plan de ayuda", declaró el ministro griego de Finanzas, Evangelos Venizelos, antes de dirigirse a la reunión con sus pares de la Eurozona, que se iniciará esta tarde en la capital comunitaria.
"Todavía quedan cuestiones por resolver hasta la reunión del Eurogrupo", subrayó Venizelos, tras una noche de infructuosas tentativas para acercar posiciones entre el Gobierno de Lucas Papademos y los líderes de los tres partidos del gobierno de unión nacional (socialistas, conservadores y ultraderecha).
Grecia espera obtener el desbloqueo de al menos 130.000 millones de euros, correspondientes al segundo plan de rescate de sus finanzas acordado en octubre.
Atenas negocia con plazos apretados, pues el próximo 20 de marzo enfrenta vencimientos de obligaciones por 14.500 millones de euros y de no disponer de esa suma caería en una situación de default.
Los tres partidos de la coalición están de acuerdo en "todos los puntos menos uno", indicó un comunicado de los servicios del primer ministro.
El punto que queda por resolver es "la reducción de las jubilaciones", precisó a la AFP una fuente gubernamental.
El portavoz del Gobierno, Pantelis Kapsis, explicó que para cerrar el acuerdo aún hacía falta realizar recortes por unos 600 millones de euros, 325 millones de los cuales deberían proceder de tijeretazos en las pensiones.
"Para el resto (275 millones de euros), los acreedores nos dieron quince días de plazo suplementario para encontrar una solución", reveló.
La "troika" de acreedores formada por la Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) supedita la liberación de los fondos a la elaboración de un plan al que adhieran todas las formaciones de la coalición.
Un default de Grecia podría tener un efecto dominó y comprometer la existencia de la Eurozona, según numerosos analistas, aunque en los últimos días hubo responsables políticos que evocaron la posibilidad de que Atenas abandone ese bloque formado actualmente por 17 países.