El grupo de países emergentes BRICS condicionó nuevos aportes al FMI a que los europeos refuercen sus medidas anticrisis y cumplan con una reforma para ampliar el poder de decisión de esas economías dentro del Fondo, dijo el ministro brasileño de Hacienda este sábado.
Los ministros y representantes de los BRICS (Brasil, Rusia, China, India, y Sudáfrica) discutieron la eventual ayuda a los países en crisis a través del FMI, en una reunión paralela a la cita del G20 que se celebra este fin de semana en México.
"Los emergentes sólo van a ayudar cumpliendo dos condiciones: que ellos (los europeos) refuercen sus cortafuegos y hagan más de lo que están haciendo con esos fondos de estabilidad", declaró el ministro Guido Mantega a la prensa.
Asimismo, "tendrán que cumplir la reforma del FMI" de 2010, que prevé un nuevo sistema de cuotas o votos para ampliar la participación de las economías emergentes en la toma de decisiones del Fondo Monetario Internacional.
Mantega denunció una "tendencia al retroceso en relación a la reforma de cuotas". "Nosotros no podemos acordar un aumento de recursos sin que se lleve a la práctica la reforma", subrayó.
Los BRICS representan un 18% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y 40% de las reservas monetarias del planeta.
Desde mediados de 2011, Brasil, la mayor economía de Latinoamérica y la sexta del mundo, planteó ayudar a los países europeos en crisis a través del FMI a cambio de aumentar su poder de decisión dentro del organismo.
Pero la exigencia se amplió ahora a que la Unión Europea agote todas posibilidades de resolver los graves problemas de deuda pública por sus propios medios.
Esto último implica que la UE refuerce sus "cortafuegos", como se conoce a los fondos de rescate para apoyar a los países golpeados por la crisis. Los líderes europeos prevén reunirse los 1 y 2 de marzo para tomar una decisión al respecto.
El FMI y Estados Unidos, entre otros, han exhortado a los europeos a combinar el actual Fondo Europeo de Estabilidad Financiera con el Mecanismo Europeo de Estabilidad, que se espera crear en julio próximo, con lo que podrían contar en total con unos 750.000 millones de euros.
Los europeos "tienen más recursos de los que dijeron que tenían, basta ver la acción del Banco Central europeo" para darle más "liquidez", comentó Mantega.
La idea de Brasil es que los BRICS actúen de forma coordinada y "que la ayuda, además de las condiciones a Europa, vaya de la mano con las reformas en la gobernanza del FMI" acordadas hace un par de años, explicó bajo reserva una fuente de la delegación brasileña a la AFP.
El Fondo busca unos 500.000 millones de dólares para enfrentar la crisis de la deuda en la zona euro y sus eventuales repercusiones en otras regiones del mundo. Hasta ahora, existe el compromiso de la zona euro de contribuir en unos 200.000 millones de dólares.
Junto a Brasil -que aspira a ubicarse entre los 10 países que más aportan al FMI-, Estados Unidos, Canadá, México y Japón han abierto un compás de espera.
"Es temprano todavía en el proceso para empezar a discutir ya puntualmente sobre modalidades y montos", dijo José Antonio Meade, secretario de Hacienda de México, país que ejerce actualmente la presidencia del G20 de economías industrializadas y emergentes.
En 2005 Brasil pagó de forma anticipada su deuda con el FMI, y en 2009 se convirtió por primera vez en acreedor de ese organismo con un desembolso de 10.000 millones de dólares provenientes de sus reservas a cambio de más derechos de voto en la institución.