Desde Los Angeles, California, dice que se está “devorando” la reciente novela de Richard Ford, Canada, y el último libro de Simon Johnson sobre la delicada situación fiscal en EEUU, White House Burning. Pero Sebastián Edwards, economista de la Ucla, también está preocupado por lo que sucederá con la compleja situación de Europa y las elecciones griegas de hoy. “La probabilidad de que Grecia salga del euro supera el 70%”, asegura.
El economista será uno de los expositores del X Seminario Internacional de Inversiones “Latam: To be or not to be”, organizado por Moneda Asset Management, el que tendrá lugar este jueves.
¿Es suficiente el rescate a la banca de España para mejorar el panorama y limitar el contagio al resto de Europa, o hay que “seguir cruzando los dedos”, como dijo recientemente?
Definitivamente, el rescate a los bancos españoles no es suficiente. Y no es porque el monto involucrado sea pequeño: de hecho, 100 mil millones de euros debieran ser suficientes. El problema es la modalidad elegida para otorgar la ayuda. El dinero se lo prestaron al gobierno español, quien a su vez se lo presta a los bancos. Pero el problema es que, incluso antes del rescate, el gobierno español tenía una deuda demasiado elevada y estaba al borde de la quiebra.
Si a esa deuda se le suman 100 billones de euros, el monto es enorme. Entonces los inversionistas se preguntan cómo va a pagar ese dinero España. Y la respuesta es que no está nada de claro cómo ni cuándo lo hará. La consecuencia de todo esto es que el costo de pedir prestado sube y sube para España. Esto hace que la probabilidad de una cesación de pagos aumente. Sí, creo que esta es una situación en la que hay que cruzar los dedos; cruzarlos hasta que nos dé calambre.
¿Cree que Italia será el quinto país en recibir un rescate en Europa?
La situación en Italia es cada vez más difícil. Esto, por dos razones. Los inversionistas temen que los bancos locales estén enfrentando una situación financiera más difícil de la que han reconocido y que el monto de recapitalización requerido sea enorme. Además, y a pesar de los encomiables esfuerzos del primer ministro Mario Monti, las reformas pro eficiencia y productividad están avanzando muy lentamente.
Pero el problema es aún mayor: aunque las reformas se hubiesen implementado hace meses, éstas toman un tiempo significativo en dar resultado. En la propia Alemania tomaron cerca de 10 años. Y el problema, claro, es que no tenemos tiempo. El jueves, el bono de 10 años del gobierno italiano tenía una tasa de 6,10%, tasa prohibitiva que, más temprano que tarde, llevará a Italia a la ruina. Si en los próximos días -digamos 10 a 12- el costo del pedir prestado no baja a la vecindad del 5,4%, la situación italiana será muy complicada.
En el caso de Grecia y considerando las elecciones de este domingo, ¿todavía ve “altamente probable” un default mayor? ¿Su salida del euro es inminente?
Grecia ya hizo un default parcial. Aunque insistan en llamarla una “reestructuración voluntaria”, lo que Grecia hizo fue entrar en una cesación de pagos. La pregunta es si habrá una nueva “reestructuración” con un nuevo “haircut”. La probabilidad de que ello suceda es altísima, cercana al 90%. La probabilidad de que Grecia salga del euro es más baja, pero supera el 70%.
¿Cuáles serían las consecuencias globales de una salida de Grecia?
Depende de cómo se produzca la salida. Si Syriza, el principal partido de izquierda, gana las elecciones y Alexis Tsipras llega a ser primer ministro, veremos una confrontación entre Grecia y sus contrapartes (el FMI, el Banco Central Europeo y la UE). Confrontación que podría resultar en la suspensión de la ayuda y en la cesación total de pagos: el gobierno dejaría de pagar salarios, proveedores, médicos, subsidios. En este caso, Grecia no tendría otra opción que salir del euro y reintroducir el dracma.
¿Y qué pasará en ese caso con el resto de Europa? ¿Llegará el euro a su fin si Grecia sale?
Paradojalmente, el escenario que acabo de describir no es, necesariamente, el más malo para el resto del euro. Lo que suceda va a depender de cómo la UE -y, especialmente, la señora Merkel y Alemania- trata a España e Italia. Si la UE toma una actitud firme respecto de Grecia -equivalente a expulsarla del euro- y, al mismo tiempo, protege a España e Italia, la moneda única se puede salvar. En este caso, la salida de Grecia sería equivalente a amputar un brazo para salvar una vida.
¿Estamos lejos de tocar fondo en la crisis europea? ¿Cuánto falta?
El problema de Europa es político, por lo que la solución tiene que ser política. Pero cada día que pasa sin que se resuelvan las cuestiones urgentes es un día perdido. Y con el paso del tiempo la situación se vuelve más grave y se hace más difícil de resolver. Aún falta para tocar fondo; posiblemente a fines de año. Es por eso que hace unos meses dije que sólo los necios cantaban victoria antes de tiempo.
Dilma Rousseff, Presidenta de Brasil, acaba de criticar el rescate a España, diciendo que esa “medicina” de inyección de recursos a los bancos ya no sirve. ¿Está de acuerdo?
Si se inyectan recursos y no se hace nada más, es dinero perdido. Lo que la UE tiene que hacer es poner en marcha un plan con cuatro elementos: primero, deben implementarse reformas políticas e institucionales que creen una verdadera unión económica; una región federativa como EEUU o Canadá. Esto es, los países individuales deben olvidarse de su soberanía fiscal, la que deben entregar a Bruselas.
Segundo, se debe formar una verdadera unión bancaria y financiera, con un regulador único y un fondo de rescate que ayude directamente a bancos. Vale decir, cuando los bancos son asistidos, ello no se traduce automáticamente en un aumento de la deuda del país en cuestión. En tercer término, los países mediterráneos (y algunos otros) deben implementar reformas drásticas que suban fuertemente su productividad.
Esa es la única manera de enfrentar el hecho de que, para esos países, el valor del euro está fuertemente sobrevaluado. El problema aquí es que es difícil que estas reformas sean creíbles. Los españoles llevan años diciendo que las van a hacer y, al final, los resultados han sido escasos. Y, en último término, Europa debe montar un sistema de ayuda financiera, de bajo costo, para los países que de verdad están haciendo las reformas.
Esto significa que los alemanes tendrán que ponerse con el dinero. Como se demostró después del rescate a los bancos españoles, implementar una sola de estas medidas no es suficiente; o estas medidas son tomadas como un todo o fracasarán.
Hacia fin de año se terminarán los recortes de impuestos y se debatirá subir el techo a la deuda en EEUU. ¿Será esto un nuevo foco de incertidumbre mundial?
Aunque el escenario en EEUU es mucho mejor que en Europa, la situación en las últimas semanas se ha empantanado. El “precipicio fiscal” que enfrentaremos a fines de año es muy complicado. Pero así y todo, tengo esperanza de que los políticos tomen medidas razonables después de las elecciones. Pero también es posible que la torpeza e instintos suicidas prevalezcan, y que nos desbarranquemos en ese precipicio. A lo segundo le asigno una probabilidad de un 20%, la que es muy alta.
Algunos analistas creen que los verdaderos efectos de la actual crisis europea se sentirán en el crecimiento mundial en 2013. Además, los BRIC muestran signos de inestabilidad. ¿Tendrá Chile un mundo “más frío” en 2013?
El escenario más probable para Chile es uno en el que se producirá un aterrizaje suave de los BRIC, una profundización de crisis del euro -Grecia sale del euro pero no arrastra ni a España ni a Italia-, y una leve desaceleración de EEUU. Para Chile este cuadro internacional es difícil; no es catastrófico, pero sí es complicado.
¿China será el único y aislado sostén de la economía mundial?
Una sola locomotora no basta. Especialmente cuando se está quedando sin combustibles. Es muy probable que en los próximos meses veamos una seguidilla de medidas en China, tendientes a retomar un crecimiento del 10%. No creo que sean efectivas. La desaceleración de China viene para quedarse y tenemos que acostumbrarnos a ello.
Visión de Chile
Hasta hace pocos meses se decía que la economía chilena estaba sobrecalentada y que, incluso, la baja de tasas de enero había sido un error. ¿Cómo evalúa el actual momento de la economía chilena?
El año pasado me sorprendió el optimismo de la mayoría de los analistas en Chile. Percibí un sentido de invencibilidad y de arrogancia similar al de 1998, y eso es muy peligroso. Afortunadamente las cosas han cambiado, y un número creciente de observadores reconoce que la situación se puede complicar mucho. Más importante que eso, las autoridades se han preparado.
Usted dijo hace algunos meses que “No hay nadie que sienta una verdadera devoción por la eficiencia” en el gabinete del Presidente Piñera. ¿Sigue pensando lo mismo?
Yo dije eso a raíz de la salida de Juan Andrés Fontaine del gabinete. El era el guardián de la modernidad, el “Pepe Grillo” de la eficiencia. Ahora nadie juega ese rol. Hay muy buenos ministros, pero ninguno se la juega a fondo por la eficiencia y las reformas requeridas para mejorarla.
Dado que la carrera presidencial en la Alianza ya partió y ya se está ad portas de las elecciones municipales, ¿cree que el gobierno aún pueda impulsar nuevas reformas para mejorar la productividad?
Podría hacerlo, pero para ello se requiere un cambio de equipo. Poner a alguien con ñeque y un compromiso inalterable a cargo de la agenda modernizadora. Además, esa persona debiera ser muy valiente. Sugiero nombrar a Evelyn Matthei. Sería maravilloso.
¿Que salga de Trabajo y llegue a Economía?
Claro. Los presidenciables debieran salir del gabinete.
No es tan grave y son molestias completamente solucionables. Aunque tratamos de estar lindas y hacer todo bien la falta de tiempo nos consume. Y ellos no pueden dejar ciertas actitudes que parecen ser propias del sexo masculino.