Después de semanas de nerviosismo respecto de una posible rebaja de la calificación crediticia máxima para Francia, el presidente Nicolas Sarkozy ya levanta los hombros con indiferencia.
Los inversores están interpretando que ese desdén –en tanto Sarkozy dice que perder la calificación AAA no es “insuperable”- significa que Francia aceptó lo inevitable. La cuestión ahora es si Standard Poor’s cumplirá con una amenaza de una rebaja de dos niveles.
El cambio de Sarkozy, destinado a preparar a los votantes para el golpe antes de las elecciones presidenciales de abril, contribuyó al aumento del recargo que Francia paga respecto de Alemania por endeudarse a 10 años. Desde el 5 de diciembre, cuando S&P dijo que podría bajar la nota a 15 países euro en medio de una crisis de la deuda regional que se ahondaba, el margen se amplió más de un 40%, hasta 133 puntos básicos.
“Están preparando el terreno para algo que consideran inevitable”, dijo Nicola Marinelli, que administra US$150 millones en Glendevon King Asset Management de Londres. “El mercado espera que Francia sea AA fuerte; espera que sea AA+. Si el cambio de la calificación se ubica más abajo, el margen con Alemania puede ampliarse más”.
Francia, la segunda economía más grande de Europa y el garante número 2 del fondo de rescate de la región después de Alemania, fue individualizado por S&P entre los seis tenedores de la calificación máxima AAA de la zona euro como el que corría el riesgo de sufrir una rebaja de dos niveles en su calificación crediticia.
La rebaja del país afectaría la nota del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, lo cual haría más costoso el rescate de las economías de la región que se encuentran en problemas.
Esto haría peligrar las iniciativas para poner fin a la crisis de la deuda soberana que lleva más de dos años en la medida que Europa entra en una recesión, dijeron los economistas.
“La rebaja de un nivel, nuestra hipótesis de base, ya está más o menos tomada en cuenta”, dijo Thomas Costerg, economista del Standard Chartered Bank de Londres. “Las consecuencias más amplias no están necesariamente tomadas en cuenta. Debilitará la confianza y podría empujar la crisis de la deuda europea hacia una espiral viciosa”.
Los bonos franceses a 10 años rindieron 3,14%, unos 133 puntos básicos más que títulos alemanes similares. El margen era inferior a 50 puntos hace un año. El rendimiento extra que exigen los inversores por tener bonos franceses en vez de los bunds alemanes de referencia subió hasta 204 puntos básicos el 17 de noviembre, el nivel más alto desde 1990, conforme se ahondó la preocupación respecto de que la crisis de la deuda en la región se estaba propagando.
Sarkozy, que ha intentado proteger la solvencia crediticia de su gobierno anunciando aumentos fiscales y recortes en el gasto, y trató de posicionarse para una campaña por la reelección en 2012 como el candidato más creíble en temas económicos.
El presidente francés va a la zaga de su principal rival, el candidato del Partido Socialista François Hollande, por unos 14 puntos en la intención de voto para la segunda vuelta de la elección, según un sondeo de opinión BVA para el diario Le Parisien publicado el 9 de enero.
Moody’s dijo el 12 de diciembre que revisará las calificaciones de todos los países de la Unión Europea después de que una cumbre en Bruselas el 9 de diciembre no produjo “medidas decisivas de política” para poner fin al problema de la deuda en la región. El 5 de diciembre, S&P puso bajo revisión las calificaciones de 15 países euro, Alemania incluida, por posibles rebajas.