Teresa Teffer, una jubilada, recorrió las sucursales de los principales comerciantes minoristas de Argentina buscando un refrigerador y un horno que había visto exhibidos hacía menos de dos meses. Se dio por vencida al no encontrar ninguna de las dos cosas.
“No tienen nada para ofrecerme”, dijo la señora de 71 años al salir de la tienda SACI Falabella en el centro comercial Alto Avellaneda en Buenos Aires. “Hay un par de marcas menos conocidas. El gobierno me está obligando a comprar lo que quiere él y no lo que quiero yo”.
Los consumidores tienen menos opciones de todo, desde licuadoras hasta repuestos para computadora en tanto la presidenta Cristina Fernández de Kirchner reduce las importaciones para apuntalar un superávit comercial tambaleante y proteger a los industriales cuya competitividad se ve afectada por un peso que no se debilita lo suficiente como para compensar la inflación. Las restricciones obligaron a la unidad local del fabricante de autos Fiat SpA a suspender la producción este mes y llevó al ministro de Comercio de Brasil, Fernando Pimentel, a decir que Argentina, su país vecino, es “un problema permanente”.
En respuesta a las restricciones, que serán más rígidas a partir de hoy, los comerciantes minoristas y mayoristas están reduciendo la selección de marcas y productos que venden en la segunda economía más grande de Sudamérica. Los repuestos para computadora son algunos de los artículos que cada vez resulta más difícil conseguir, dijo Oscar Delpino, de 39 años, que ensambla y repara PC.
“Todo lo que uso es importado y tengo que perder tiempo yendo de un proveedor a otro para encontrar lo que necesito”, dijo en una entrevista telefónica Delpino, que trabaja desde su casa en el barrio de Colegiales de Buenos Aires. Los vendedores también aprovechan la escasez para aumentar los precios, dijo.
SUSTITUIR IMPORTACIONES
La ministra de Industria, Debora Giorgi, dijo que el gobierno protege a los industriales argentinos y rechazó las acusaciones de Pimentel referidas a los vínculos del país con Brasil, su mayor socio comercial.
“La realidad del comercio bilateral entre Argentina y Brasil no amerita los comentarios vertidos”, dijo Giorgi en un comunicado el 19 de enero. “Defendemos la industria nacional frente a la competencia desleal”.
Las importaciones procedentes de Brasil aumentaron 23% el año pasado en tanto Argentina compró US$5.800 millones más a su vecino de los que exportó, según Giorgi.
La fricción entre Argentina y Brasil, los miembros más importantes del bloque comercial Mercosur integrado por cuatro países, podría aumentar a partir de hoy, en tanto Argentina exigirá a los importadores solicitar la autorización de la agencia fiscal federal para comprar productos en el exterior.
TRATO ESPECIAL
La medida afectará a un 80% de las exportaciones brasileñas hacia Argentina e involucra a unos 5.500 importadores argentinos, según el departamento de investigación de la Federación Industrial de Sao Paulo. Su presidente, Paulo Skaf, dijo que está buscando un trato especial para los productos de Brasil considerando su condición de miembro del Mercosur.
“Si tenemos un sector con contenedores retenidos que deben ser consignados, no podemos entrar en una disputa que llevará un año resolver”, dijo Skaf en un comunicado el 20 de enero.
Los nuevos requisitos destinados a obtener un permiso previo para traer mercaderías al país no servirán de mucha ayuda por mejorar el menor superávit comercial de Argentina, escribió Gabriel Torres, analista de Moody’s Investors Service Inc. de Nueva York, en un informe fechado el 23 de enero. Según Torres, la inflación persistente está haciendo que los productos del país no sean competitivos.
Las importaciones crecieron 11% en diciembre respecto del mismo período del año anterior, el aumento más pequeño en dos años. El superávit comercial, impulsado por la demanda de exportaciones de soja y automóviles, se redujo en 2011 por segundo año consecutivo, cayendo desde US$11.600 millones hasta US$10.300 millones. El superávit caerá hasta US$4.500 millones o menos este año, dependiendo de los efectos de una sequía que podría costar US$2.500 millones en exportaciones agrícolas perdidas, dijo Maximiliano Castillo, ex gerente de análisis macroeconómico del banco central, que ahora dirige ACM Consultores en Buenos Aires.
DIFICULTADES DE ABASTECIMIENTO
Para los 40 millones de argentinos, las restricciones sobre las importaciones implican menos opciones y precios más altos, dijo José Lilino, responsable de la Federación Argentina del Comercio de Artefactos para el Hogar, que representa unos 1.400 puntos de venta minoristas.
Hace seis meses, Lilino comenzó a vender muebles, equipos de gimnasia y vajilla en sus tiendas de artefactos para el hogar en la provincia de Santa Fe debido a las dificultades para obtener stocks de planchas, heladeras y licuadoras importadas.
“Me estoy convirtiendo en vendedor de cualquier cosa que encuentre para vender”, dijo Lilino en una entrevista telefónica desde Santa Fe, la capital de la provincia.
Se consiguen menos productos, pero los precios aumentaron, dijo Lilino.
“Una plancha que el año pasado costaba 50 pesos (US$11,5) hoy se vende a 120 pesos”, dijo Lilino. “El consumidor es el que está pagando el costo de estas medidas”.