Al ver que la revolución egipcia se convertía en una crisis financiera que devoraba el 50% de las reservas de divisas del país el año pasado, Ahmed El-Rifai comenzó a cobrar a algunos clientes en dólares.
El ejecutivo de 32 años, propietario de Egyweb, empresa de desarrollo Web de El Cairo, dice que también podría comprar propiedades con sus ahorros en libras egipcias, por el temor a que la pérdida de reservas conduzca a una devaluación. Esto ya ha hecho bajar la libra un 3,8% desde comienzos de año. El banco central de Irak afirma que sus dólares alimentan el mercado negro sirio. En Trípoli, Libia, docenas de personas hacen cola frente a los bancos todas las mañanas para comprar la moneda estadounidense.
Un año después de que las protestas populares que se extendieron de Túnez a Egipto y Libia hicieron caer a los gobernantes de esos países, transiciones signadas por la violencia no han logrado aliviar las penurias económicas. Casi dos tercios de los egipcios consideran que la economía es el mayor desafío del país, según una encuesta de septiembre del Instituto Internacional de la Paz con sede en Nueva York. La ayuda prometida por Occidente todavía no ha llegado, el ahorro en moneda extranjera ha crecido y el costo del endeudamiento se ha elevado para el gobierno.
“Hay una clara posibilidad de que haya regresión antes que progresión”, dijo telefónicamente el 11 de enero Florence Eid, máxima responsable ejecutiva de Arabia Monitor en Londres, que ofrece estudios sobre las economías y los mercados financieros de Oriente Medio y el norte de África. “La gente se siente frustrada porque las situaciones contra las que se rebelaron siguen presentes. El que haya dicho que esto no iba a tener tropiezos era ingenuo”.
"PRESIONES" SOBRE EL TIPO EL TIPO DE CAMBIO
En Siria, donde el levantamiento contra el gobierno del presidente Bashar al-Assad todavía es violento, la demanda de dólares es tan alta que Mudher Salih, vicepresidente del banco central del vecino Irak, dijo el 10 de enero que los operadores estaban comprando dólares allí para venderlos de manera ilegal en su país.
Desde el derrocamiento del presidente Zine El Abidine Ben Ali hace más de un año, el dinar tunecino, que está atado a una canasta de monedas, perdió 3,9%. Un déficit de balanza de pagos de alrededor del 7% de la producción económica podría llevar a “presiones sobre el tipo de cambio”, explicó el gobernador del banco central, Mustapha Kamel Nabli, en una entrevista en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, el 27 de enero.
Ennahda, un partido islamista que estaba prohibido bajo el gobierno de Ben Ali, ganó las elecciones legislativas en Túnez. El primer ministro Hammadi Jebali trató de tranquilizar a los inversionistas en el Foro Económico Mundial afirmando que el gobierno garantizará la libertad y un poder judicial independiente.
Las autoridades apuntan a lograr una tasa de crecimiento económico del 4,5%, añadió Nabli en Davos el mes pasado.