Los gobernantes de la Unión Europea prometieron en 2000 crear un sistema común de patentes para fines de 2001, un plazo que se postergó tantas veces que una cumbre que comenzó hoy volverá a dilatar.
Los plazos son una cuestión tan incierta en Europa –a la UE le llevó casi 30 años definir el chocolate-, que el bloque rehúye la fijación del calendario para el importante proyecto de convertir la zona del euro en lo que sus gobernantes llaman una unión económica “genuina”.
Las medidas con miras a una unión bancaria y fiscal se desarrollarán “en el transcurso de la próxima década”, dicen las propuestas para la cumbre de Bruselas, tiempo suficiente para que los mercados hagan salir a un país endeudado o más de la zona monetaria de 17 estados que alguna vez se consideró permanente.
“Confiamos en que habrá acuerdo. Si será suficiente o no, ya es otra cosa”, dijo Anton Brender, economista jefe de Dexia Asset Management en París, que administra unos 80.000 millones de euros (US$100.000 millones). “Tiene que ser suficiente para que Europa se maneje hasta la siguiente cumbre. De lo contrario, podría haber una explosión en los mercados”.
El presidente de la Comisión Europea, José Barroso, dijo que el nacionalismo mezquino del debate sobre patentes es “un típico caso por el que los estados no pueden llegar a un acuerdo desde hace no sé cuántos años”.
Una dinámica similar existe en vísperas de la 19º cumbre en lo relativo a resolver la crisis de la deuda, que se ha extendido a partir de Grecia –equivalente al 2,3 % de la economía de la zona del euro- y pone en duda la supervivencia de la moneda en su forma actual.
MERKEL EN EL CENTRO
En más de dos años de contención de la crisis, la cuestión del futuro de Europa depende más que nunca de Alemania, cuya canciller Angela Merkel se ve presionada en el sentido de proporcionar garantías financieras a las economías más débiles.
Merkel criticó ayer en Berlín ante legisladores de su bloque cristiano demócrata las propuestas de reorganización del euro, que considera hacen demasiado hincapié en la responsabilidad compartida y no lo suficiente en el control presupuestario, según un funcionario que asistió.
Cuestiones más inmediatas –como la creación de una línea de crédito de emergencia de 100.000 millones de euros para bancos, España, la negociación con Chipre de un paquete de préstamo de alrededor de 10.000 millones de euros y abordar la nueva solicitud del gobierno griego de flexibilización de las condiciones de la ayuda- recaerán en los ministros de Hacienda, cuya próxima reunión está prevista para el 9 de julio.
La cumbre tratará de “desarrollar una concepción para que la unión monetaria y económica asegure la estabilidad y la prosperidad”, según un documento que dieron a conocer ayer cuatro funcionarios encabezados por el presidente de la UE, Herman Van Rompuy, que escribió el texto con Barroso, el presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi y el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, que dirige las reuniones de ministros de Hacienda de la zona del euro.
“No tenemos motivos para rechazar este debate, pero no es el tema central”, dijo ayer a Le Monde Bernard Cazeneuve, el ministro francés de Asuntos Europeos. “Se necesita una respuesta a la crisis ya mismo. Eso hará posible la necesaria evolución institucional”.
Revisa las iniciativas que se instauraron durante este ciclo presidencial y la controversia que algunos proyectos generaron en su momento.