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Actualizado el 05/11/2017
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Nicolás Eyzaguirre: “El programa de Piñera dice que van a cortar US$ 7 mil millones de grasa. ¡cuéntenme una de vaqueros!”

Autor: Marta Sánchez y José Tomás Santa María

Para Nicolás Eyzaguirre, Chile está viviendo una “fatiga económica”, y para salir de ella, y volver a crecer al 4%, es necesario “trabajar arduamente”. ¿Cómo hacerlo? “Claramente, no por la vía de bajar los impuestos, como han propuesto Donald Trump y Sebastián Piñera”, señala el ministro de Hacienda, que en esta entrevista fija su postura frente a lo que se juega el país en esta elección presidencial.

Nicolás Eyzaguirre: “El programa de Piñera dice que van a cortar US$ 7 mil millones de grasa. ¡cuéntenme una de vaqueros!”

Las próximas tres o cuatro semanas serán muy intensas para el ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre. Y es que, paralelamente, debe enfrentar dos arduas negociaciones: la Ley de Presupuestos en el Congreso y el reajuste para los trabajadores del sector público.

Todo, además, en medio de un proceso eleccionario que Eyzaguirre observa con atención. En esta entrevista, entrega su visión sobre la coyuntura política e ironiza con el programa de la candidatura de Piñera -al que califica de “inconsistente”- asegurando que en muchos aspectos sus propuestas son de continuidad respecto de las de este gobierno. Asegura que apoya tanto la candidatura de Goic como la de Guillier, y no tiene dudas en que la centroizquierda se unirá en segunda vuelta.

En la encuesta CEP, su evaluación positiva fue de 23% (en la anterior fue 16%), ¿siente que ha mejorado en este ítem estando en Hacienda?

Esas cosas no hay que tomárselas en serio. Así como se sube, se baja, todo depende de dónde te tocó estar.

Es que en algún momento usted sonó como candidato presidencial.

Claro, pero después pasé por la silla eléctrica, por tanto, para los que creían que yo me estaba candidateando, tendría que haber sido suicida al haber estado en el Ministerio de Educación.

¿Qué le parecieron, en general, los resultados de la última CEP?

Aunque la Presidenta va siendo más reconocida, y creo que con el paso del tiempo eso va a ser más alto, una cosa que llamó favorablemente la atención es que si uno ve los programas de gobierno de las candidaturas, incluso de la oposición, después de tanta crítica, parecen todos haber entrado a un terreno común respecto de la importancia que tiene la protección social. El mensaje de la Presidenta va quedando.

El 77% de los encuestados señala que, en general, el gobierno ha actuado con debilidad frente a presiones de grupos, instituciones y personas; un 64% dice que la Presidenta no le da confianza; un 53%, desaprueba lo que está haciendo el gobierno…

Por lo que les he escuchado a los expertos en encuestas, las respuestas son tremendamente dependientes de la forma en que se haga la pregunta. Cuando se identifican las reformas con este gobierno, se politizan y tiende a haber un nivel importante de rechazo. Pero cuando se pregunta por los temas que subyacen en las reformas, paradójicamente se obtiene exactamente lo contrario. Entonces, creo que ha habido una capacidad fuerte de la oposición y de los medios, que le son muy afines, de satanizar al gobierno.

¿Sólo eso explica la baja evaluación que tiene el gobierno?

Básicamente se han dado dos fenómenos: la desaceleración cíclica, que en lo fundamental es resultado de nuestra inserción internacional y no de las políticas domésticas, y por el caso Caval y el financiamiento de la política, que le produjo una crisis de credibilidad al gobierno. Como esos dos fenómenos apuntaron a una crisis de credibilidad del gobierno, es fácil para aquellos que están en contra de las reformas atribuir que ese rechazo es por las reformas. Es más, cuando se miran los programas de gobierno, se ve que la gratuidad al menos hasta el quinto decil se acepta como una política de largo plazo, aunque Piñera siempre es ambiguo en la forma que lo presenta; o cuando se ven temas de protección social, de mejores pensiones, son contenidos que ha impulsado la Presidenta.

La CEP sí muestra mejores perspectivas en el ámbito económico…

Las perspectivas económicas son claramente mejores, que es lo que nosotros hemos venido diciendo, más allá de la botánica. Esto no es política, esto es poder tomar decisiones informado. Tengo la obligación de darles a los agentes económicos la mejor información, y si alguno, por intereses de corto plazo, trataron de ironizar, creo que ahora la realidad los ha desmentido categóricamente.

En estos momentos, ¿en qué va la marcha de la economía?

El cortísimo plazo está bastante jugado. En los últimos dos trimestres de esta administración, es decir, octubre-diciembre y enero-marzo, la economía debiera expandirse en torno a 3%, que es más o menos la misma tasa de expansión que tenía la economía cuando salió el gobierno anterior. Para 2018 estamos pensando en un 3%, y posiblemente todavía hay un impulso para que hacia el 2019 suba algo más. Pero, obviamente, un crecimiento de 3% no es una economía plenamente desplegada. Tenemos una fatiga económica y hay que trabajar arduamente si se quiere llegar a niveles tipo 4%.

Debate impositivo

¿Qué falta para tener una “economía desplegada”?

Claramente, no por la vía de bajar los impuestos, como han propuesto Donald Trump (Presidente de Estados Unidos) y Sebastián Piñera.

¿Usted compara a Trump con Piñera?

Estoy comparando la propuesta tributaria de Piñera y la propuesta tributaria de Trump. Es lo que se llama la economía de la oferta, o la curva de Laffer, y más antiguo que el hilo negro. Ciertamente, cuando se tienen niveles tributarios asfixiantes, disminuir la carga tributaria tiene un impulso importante sobre el crecimiento. Pero Chile está muy re-lejos de tener una carga tributaria asfixiante. También Estados Unidos. Los impuestos directos en Chile, como proporción del Producto, son extremadamente bajos, por lo tanto, por reducir la carga tributaria más se pierde de lo que se gana en términos de la capacidad de invertir en infraestructura y capital humano, que son elementos fundamentales para el crecimiento de largo plazo.

¿Es populista, entonces, que la candidatura de Piñera plantee una rebaja en los impuestos?

Populista me parece una palabra muy fuerte. Yo más bien lo considero inconsistente. Cuando vemos en qué se propone gastar el dinero -como protección de la infancia y la vejez o expansión de programas sociales-, en lo grueso tiendo a compartir; o cuando se habla de productividad, claro que hay un espacio importante para disminuir los costos asociados a la “tramitología”, y apoyar que sea más fluida la instalación de empresas, ese es un terreno súper común. Entonces, si se analizan los contenidos, muchos planteamientos de Piñera parecen ser una continuidad clarísima de lo que ha estado haciendo este gobierno.

¿Dónde está la diferencia?

En lo que llamo inconsistencia, porque se quiere contentar a distintos públicos. Los que dependen más de una acción proactiva del Estado para facilitar los negocios o para nivelar oportunidades y brindar protección social se encantan con estos contenidos que dan la idea de continuidad; pero los que más tienen, no se encantan mucho con ellos, y entonces se les da su medicina, que es bajarles los impuestos. El punto es cómo se consiguen las dos cosas. En el programa de Piñera dicen que van a cortar US$ 7 mil millones de grasa, por favor, este es mi séptimo año de ministro de Hacienda, ¡cuéntenme una de vaqueros!

En el comando de Piñera afirman que es posible cortando programas que son deficientes.

Que digan cuáles. Se puede tener un programa con un objetivo y que tiene problemas de diseño, con lo cual lo que se necesita es refacturar el programa, pero eso no significa que la necesidad que atiende ese programa desaparezca. Esa es la trampa. La necesidad sigue existiendo, y lo que hay que hacer es diseñarlo mejor, no eliminarlo. Cualquiera que ha estado en este negocio sabe que cortar US$ 7 mil millones está completamente fuera de rango, ahí cortas hueso, cortas todo. Es muy fácil decir eso, porque no se identifica al perdedor. Eso es decir lo que cada uno quiere oír, pero la responsabilidad implica picarla finito, decir dónde están esos US$ 7 mil millones, qué necesidades estaban atendiendo esos programas que ahora van a dejar de atenderse.

¿Qué le parece que esta candidatura plantee pasar del sistema de impuestos desintegrado a uno integrado?

Los impuestos directos en Chile son extremadamente bajos como porcentaje del PIB, creo que son menos de la mitad de la Ocde. Lo paradójico es que no son bajos los impuestos a las empresas. Entonces, ¿cómo pueden ser tan bajos los impuestos directos y no tanto los impuestos a las empresas? Eso es producto del sistema integrado, porque las empresas no pagan impuestos, solo pagan las personas. Eso lo dejo como clave.

¿Por eso, en su opinión, sería un error volver al integrado?

Claro, igual yo soy favorable a que, aunque sea desintegrado, las utilidades retenidas paguen menos que las utilidades distribuidas a efectos de que haya incentivos al ahorro de las empresas.

Pensiones

Usted dice que en muchas áreas el programa de Piñera plantea más bien una continuación de este gobierno, pero hay otras donde claramente no, como en pensiones.

Tiene un fundamento filosófico distinto, pero en términos económicos, la propuesta del gobierno grava a los empleadores en cinco puntos, y la propuesta de ellos grava a los empleadores en cuatro puntos. Entonces, si dicen que esto puede tener efecto en el empleo, si lo tienen los cinco puntos, los cuatro puntos también. Y si nos remontamos a discusiones anteriores, hay un reconocimiento obvio de que hay un problema con las pensiones, cuestión que antes la centroderecha no hacía.

Pero ellos proponen un sistema distinto.

Ellos tienen una visión completamente individualista, en el sentido de que todo lo que se aporta tiene que ser para cada empleado en particular. Y como eso no es consistente con una mínima teoría de cohesión social, plantean que los esfuerzos solidarios tienen que ser hechos con rentas generales. Entonces, la pregunta es, si están bajando los impuestos, ¿de qué forma se pueden gravar las rentas generales que sea más progresivo que una propuesta de solidaridad, o un pilar de seguridad social en que seamos solidarios unos con otros, dependiendo de a quién le vaya mejor?

¿Usted comparte la frase del ministro de Economía, Jorge Rodríguez, quien dijo que “no hay cambios trascendentales en juego en esta elección”?

Comparto lo que el ministro Rodríguez planteó como antítesis a lo que había planteado, muy inadecuadamente a mi modo de ver, el presidente de la Bolsa. No es esa disyuntiva la que se juega acá, pero tampoco quiere decir que dé lo mismo quién gobierna. Lo que se juega acá, se lo voy a poner en términos internacionales y súper técnicos: normalmente los gobiernos de centroizquierda les gustan más a los mercados de renta fija y los gobiernos de centroderecha, más a los mercados de renta variable.

¿Por qué?

Paradójicamente, desde los años 60 en adelante, los gobiernos de centroderecha, y así ha sido claramente en el caso de los republicanos en Estados Unidos, bajan los impuestos, lo que tiende a generar situaciones fiscales más difíciles. Eso provoca que las tasas de interés tiendan a subir y, por tanto, el precio de los activos de renta fija tiende a bajar. Pero como se baja el impuesto a las empresas, a la renta variable le va bien. Pero ojo, que lo que estoy diciendo son efectos de corto plazo.

¿Qué es lo que está en juego si gana Piñera?

Lo que está en juego es que esta sociedad más amable o más de protección social que parece insinuarse en esta última etapa, no creo que sea financiable en un escenario de crecimiento moderado y anuncios de rebajas tributarias. Y si no es financiable, esto traerá tensión social, tal como lo vivimos en el gobierno pasado. Aunque esa tensión social pudo aplacarse de alguna forma, porque tenía el precio del cobre a US$ 4. Cuando se crece así, no por tu pericia, sino porque tienes condiciones súper favorables, puedes repartir un poco más. Pero menos ingresos por rebajas tributarias, junto a un crecimiento moderado, produce tensión, sin duda.

Entonces, sí hay cambios trascendentales en juego…

Yo estoy con las candidaturas de la Nueva Mayoría: Carolina Goic o Alejandro Guillier -no me pronuncio por ninguna de las dos-, porque así como hay que promover la inversión privada y el crecimiento, hay que hacerse cargo de las tensiones sociales, que en Chile son muy fuertes y potencialmente explosivas. Y hacerse cargo de las tensiones sociales, como hemos visto en este gobierno, es difícil. Entonces, camino de rosas no hay por ninguno de los dos lados, pero prefiero ir por el camino espinoso de Goic o Guillier que por el camino espinoso de Piñera.

¿Cuál de los dos representa más el continuismo: Goic o Guillier?

Son matices dentro de una misma filosofía.

¿Pero ellos sí deberían seguir llevando adelante el legado de este gobierno?

Yo creo que en la impronta filosófica no hay ninguna duda. Goic ha señalado claramente que su domicilio es de la centroizquierda y Guillier lo mismo.

¿Cree que la centroizquierda se unirá detrás de una candidatura en la segunda vuelta?

Estoy completamente seguro de que eso va a ocurrir.

¿Lo cree así, pese a la fuerte distancia que hoy muestran?

La vida es así, porque cuando se está compitiendo con otro se juega a la diferenciación, y cuando ya no compites, la unidad es lo que corresponde.

¿También considera aquí las candidaturas de Beatriz Sánchez y ME-O?

A mi modo de ver, los elementos de unidad entre Goic y Guillier son mucho mayores que con otras candidaturas. Entonces, ahí se verá cómo se hace la ingeniería política para atraer a otros sectores también, pero claramente es más difícil, habida cuenta que conceder puntos a los otros, sobre todo al Frente Amplio, no es fácil, porque allí sí que hay diferencias.

¿Cree que es posible ganarle a Piñera?

Por supuesto que es posible, todas las elecciones, con la excepción de don Patricio Aylwin, Eduardo Frei y la propia Presidenta Bachelet, han sido reñidas voto a voto.

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