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Actualizado el 05/08/2017
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Nuevo libro reconstruye las últimas horas de Kirchner

Autor: Fernando Fuentes

“Salvo que me muera antes”, del periodista y escritor argentino Ceferino Reato, cuenta qué pasó ese 27 de octubre de 2010 en El Calafate y explica cómo se reconfiguró el poder político en Argentina a partir de ese día.

Nuevo libro reconstruye las últimas horas de Kirchner

“Muchachos, el próximo Presidente voy a ser yo, salvo que me muera antes”. Esa frase, pronunciada por Néstor Kirchner dos semanas antes de su muerte, a un grupo de dirigentes oficialistas y encuestadores, fue la inspiración que tuvo el periodista y escritor argentino Ceferino Reato para dar nombre a su último libro.

En “Salvo que me muera antes”, Reato -autor de “Operación Primicia” y “Disposición Final”, entre otros celebrados libros de investigación- cuenta qué pasó exactamente ese 27 de octubre de 2010 en El Calafate y explica cómo se reconfiguró el poder político en Argentina a partir de esa noche, tras la muerte de Kirchner.

“Kirchner era un paciente de riesgo; había sufrido dos episodios cardíacos en aquel año, el último, un mes antes de su muerte. Los médicos le habían hecho una serie de recomendaciones, pero él no cumplió con casi ninguna. Ni siquiera se quedó el tiempo indicado en la clínica donde le colocaron un stent en septiembre; la intervención fue el sábado y al día siguiente, el ex presidente y su esposa pidieron la carpeta médica y se fueron. Pero había convencido a todos en su entorno de que estaba muy bien de salud”, relata Reato a La Tercera.

Todo cambió ese 27 de octubre. A las 7.55, cinco minutos antes de que finalizara su guardia de 24 horas, el doctor del hospital José Formenti, Claudio Cirille, escuchó el mensaje de una enfermera: “¡Hay una salida urgente!”, detalla el libro. “Cirille salió a las apuradas en busca de la ambulancia. ‘Es en la casa de la Presidenta (Cristina K)’, le contó el enfermero Pedro Corregidor”, prosigue.

No más de mil metros separaban al hospital municipal del “suntuoso” chalet de los Kirchner, de 320 metros cuadrados, afirma el texto. Una vez allí, una pequeña manifestación de guardias y asistentes salió a recibir al equipo de emergencia haciendo señas y clamando ayuda. “Rápido, apúrense que Kirchner está muy mal , fue uno de los gritos que pudo escuchar”.
Cirille y su enfermero encontraron al ex presidente “tendido boca arriba en la cama matrimonial, vestido con un pijama azul”. “Parecía que dormía plácidamente, salvo por tres detalles: la sábana de la parte superior y la colcha habían sido retiradas y yacían descuidadas a un costado; además, Kirchner tenía un raspón en la frente, a la izquierda de su rostro”, se lee en el libro. “El tercer detalle que completaba ese cuadro irregular era que Benito Alen González, uno de los médicos contratados para cuidar la salud de la familia presidencial, le hacía masajes cardíacos ayudado por un monitor portátil del tamaño de una tablet”, agrega.

“Visiblemente nervioso, González presionaba el pecho de Kirchner hasta que la voz del monitor le ordenaba: ‘¡Detenga maniobra!’”, cuenta Reato en el texto. Cirille recuerda que su colega le contó que “Kirchner despertó con un fuerte dolor en el pecho y con signos de falta de aire; que intentó pararse al borde de la cama, pero se desvaneció y rozó con la frente el borde de la mesita de luz antes de caer pesadamente al suelo”.

Reato señala que, más allá del dolor por la pérdida de su compañero durante más de 35 años, “Cristina reveló una notable habilidad para convertir una tragedia en una puesta en escena, que le devolvió al oficialismo la mística que había perdido luego de dos derrotas consecutivas: en el largo conflicto contra el campo, en 2008, y en las elecciones legislativas de 2009”.

Hubo dos velatorios. Uno íntimo, en el chalet de El Calafate, con el féretro abierto, y otro público, en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada, a cajón cerrado. “Si el segundo volcó a la opinión pública en favor de Cristina, el primero la consolidó como la nueva jefa del oficialismo”, asegura Reato. “Cristina se convierte casi de inmediato en la nueva jefa del peronismo K y, en mi opinión, da lugar al cristinismo”, explica el autor a La Tercera.

Los funerales de Kirchner le sumaron a Cristina 20 puntos de imagen positiva, que “alfombraron” el camino hacia su reelección al año siguiente, cuando logró la votación récord del 54,11%, en primera vuelta y se convirtió en la primera mujer reelecta en el continente.

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