Señor director:
En su columna del martes publicada en este medio, el director de Conama justifica la intervención del Presidente que permitió a Suez Energy desistir de la tramitación ambiental de su central termoeléctrica Barrancones, señalando que "siempre ha existido la posibilidad de que fuera del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental existan acuerdos entre distintos actores".
Lo señalado es cierto para actores privados, no para la autoridad. Además, cabe reconocer que estos acuerdos son los que han erosionado la credibilidad de las evaluaciones ambientales, dividido a las comunidades afectadas e inhibido a municipios a dar su opinión, en un marco de consideraciones ambientales propias del diseño de medidas de compensación, reparación o mitigación de impactos ambientales y no de otra índole.
Dicho problema se buscó corregir en la nueva institucionalidad ambiental, señalando en su cuerpo legal que "los proponentes deberán informar a la autoridad si han establecido antes o durante el proceso de evaluación negociaciones con los interesados", permitiendo que los acuerdos al menos sean públicos.
Es de esperar en una próxima columna que la autoridad -ahora como parte incumbente- explique los detalles del acuerdo que se adoptó con Suez Energy, para la "reubicación" del proyecto -término inexistente e inaplicable en la legislación ambiental-, y saber qué parte del acuerdo tiene que cumplir el gobierno, y esperar que no esté en juego la dictación de la norma de emisión para termoeléctricas, el fast track para la aprobación de nuevos proyectos o una nueva intervención en las decisiones de la Corema.
Pablo Badenier