Señor director:
Pedro Ortega Hernández, en carta publicada en este diario el día de ayer, responde a mi afirmación señalando que, precisamente por el hecho de que el Creador no requiere cumplir con las leyes de la física, "es que no necesitamos a un Dios para explicarnos el Universo".
Para los creyentes, no nos es posible concebir a Dios sujeto, por ejemplo, a la ley de gravedad. Sin embargo, las diferencias de fondo radican básicamente en que Ortega comulga con el pensamiento ateo de Stephen Hawking, en tanto que yo me rijo por la fe en un Dios todopoderoso.
En estas condiciones resulta evidente que Ortega y yo probablemente nunca lleguemos a un consenso en esta materia, lo que no implica que, al menos por mi parte, observe un silencioso respeto ante su posición.
Tomás Langdon G.