Señor director:
Cada vez me sorprenden más los criterios ambientales que se debaten en el país. Después de que la Corema de Valparaíso autorizó cuatro centrales a carbón en la bahía de Quintero, una zona declarada saturada de polución, rasgar vestiduras por otras centrales en zonas desérticas resulta casi patético.
Denunciar las posibles torres de alta tensión en Aysén, sin que nadie objete los tendidos de cables de la ciudad de Santiago, que impiden casi desde cualquier lugar ver su cordillera, también resulta contradictorio.
Proponer un Mapocho navegable sin antes erradicar los basurales y rancheríos de sus riberas, uno de las cuales recibe como imagen país a quienes ingresan por el aeropuerto internacional de Santiago, es un mal indicador de criterios y prioridades. El espacio y la paciencia no permiten continuar esta larga y decepcionante lista.
Enrique Fiora del Fabro B.