Señor director:
Llama la atención el enorme protagonismo que ha tenido Michelle Bachelet desde el término de su mandato. Su figuración no solamente contrasta con la actitud de los otros ex jefes de Estado concertacionistas, sino que es relativamente inédita a nivel internacional. Por regla general, los líderes salientes cultivan un bajo perfil al dejar el cargo -al menos por algunos años-, permitiendo la instalación de las nuevas autoridades y dejando paso a nuevos actores dentro de la propia coalición.
La llamada al diputado a cargo de la "comisión terremoto" sólo una hora antes de la votación es poco estética, si bien no irregular. También resulta incómoda la polémica que se ha generado por la supuesta marginación de que fue objeto para la inauguración del Centro Cultural Gabriela Mistral. La posterior demostración de que sí fue invitada resulta desconcertante. Sus críticas al gobierno a la salida de un almuerzo con el Presidente en La Moneda también llamaron la atención.
Sin duda, la ex mandataria se ha ganado un lugar destacado en nuestra historia. Su popularidad en Chile y el mundo, y su condición de primera presidenta de la República constituyen méritos de sobra. Actitudes como las mencionadas no contribuyen a enaltecer su figura ni menos contribuyen al espíritu de unidad que debe imperar en el Bicentenario.
Ignacio Morandé Montt
Dir. Area Política y Electoral
Instituto Libertad