Señor director:
La noticia sobre un funcionario del Fosis de Arica que habría sido despedido porque su ex jefe no habría estado dispuesto a trabajar con negros, si bien es materia de investigación, es un hecho que nos obliga a volver la mirada hacia la discriminación como una característica de nuestra convivencia social, en la que todos somos responsables de fomentar un cambio.
Datos de una encuesta realizada por Genera el 2009 revelan que un 96% de las personas encuestadas cree que los chilenos somos discriminadores y que las tres principales causas por las que se discrimina son la pobreza (59%), el color de piel (43%) y ser viejo (35%). Además, un 65 % de las personas afirma que para ser respetado en Chile es más importante el apellido y el lugar donde nacemos.
La paradoja de las cifras es que al conversar sobre esta realidad, muchos se ubican en el grupo de los que no discrimina. Es decir, la mayoría somos críticos a las discriminaciones que hacen los otros, pero somos bastante ciegos para cuestionar nuestros propios comportamientos en este sentido.
¿Será reflejo de una sociedad que no avanza en convivencia social porque no ha sabido lidiar con su creciente diversidad y, además, aún no logra instalar el respeto a los derechos y dignidad de cada persona como parte de su vida concreta y cotidiana? Es una de las tareas que deja pendiente este Bicentenario.
María Eugenia Díaz
Directora Ejecutiva Genera