Señor director:
Categóricas fueron las conclusiones del seminario MIT-Chile (La Tercera, p. 39, 6 de enero). El ministro de Economía, Pablo Longueira, señaló que "no está dentro de la agenda de los políticos incorporar los recursos necesarios para que el país avance en una agenda de innovación" y que, aunque doblemos la inversión en ciencia, tecnología e investigación (CTI), llegando al 0,8% del PIB, seguiremos siendo el país de la Ocde que menos invierte en estas materias. El punto central del problema, según el ministro, es que lo que gasta el sector público es mayor que lo que invierte el privado. Por su parte, los expertos extranjeros indicaron que para promover el desarrollo económico debe existir una coordinación entre el gobierno, las universidades y las empresas, y que si los estudiantes tienen que endeudarse y la deuda es superior a los sueldos que reciben, no es posible avanzar hacia una economía del conocimiento, ya que se necesita mejorar el capital humano.
Se ha planteado como solución la creación de un ministerio de CTI y el Presidente Piñera, en su programa de gobierno, recalcó la necesidad de una nueva institucionalidad para el diseño y coordinación de las políticas nacionales de fomento en estos asuntos: un Consejo Nacional de CTI representativo e independiente.
La comunidad científica ve con preocupación que no se haya avanzado en estas acciones. Quizás logremos avanzar por medio de un ministerio o de un consejo nacional, pero lo que falta es una discusión amplia al respecto, donde participen todos los actores involucrados en nuestro desarrollo en CTI.
Jorge Babul C.
Presidente Consejo de Sociedades Científicas de Chile